21/05/2022 / 15:59
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Sigüenza entra en la lista de candidatos a Patrimonio Mundial de la Unesco

El Paisaje Dulce y Salado de Sigüenza y Atienza representa un ecosistema cultural complejo pero completo “sin equivalentes ni equivalentes en la Lista del Patrimonio Mundial”, reza el informe que se incluye en la Lista Indicativa.


La candidatura "Paisaje dulce y salado de Sigüenza y Atienza" ya aparece en la web de la Unesco como parte de la Lista Indicativa de aspirantes a Patrimonio Mundial. “Es una magnífica que supone estar un paso más cerca”, asegura la alcaldesa de Sigüenza, María Jesús Merino. "Demuestra, una vez más, que el trabajo bien hecho, da sus frutos”, recalca, a la vez que agradece a la Unesco el acogimiento “en esta exclusiva lista”.

Merino agradece la labor del presidente de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page,  “por ponernos en el camino”, a su consejera y viceconsejera de Cultura Rosana Rodriguez y Ana Muñoz, a Antonio F-Galiano, “por poner todo su empeño en este objetivo tan ambicioso” y a Victor Manuel Lopez-Menchero Bendicho “por su profesionalidad y por hacer posible que vayamos dando grandes pasos”.

“Por supuesto gracias a todos los seguntinos que creen en el proyecto, a los colectivos que están implicados en el Consejo Rector y en los diferentes Comités y a todos los que apuestan por el futuro de nuestra ciudad”.

Paisaje

El "Paisaje Dulce y Salado" de Sigüenza y Atienza se extiende desde el Parque Natural del Acantilado del Río Dulce en el sur hasta la ciudad de Atienza en el norte, cubriendo un área de 219 kilómetros cuadrados. Este singular paisaje natural se enmarca en el páramo de Sigüenza, “uno de los ejemplos más auténticos, característicos y bien conservados de este tipo de paisajes de la Península Ibérica”, señala el informe de la Unesco.

La interacción entre el ser humano y este espacio natural excepcional ha generado “un ecosistema único, que se formó particularmente durante la Edad Media y apenas cambió desde entonces”. Hoy en día, la zona es el hogar de numerosos pequeños pueblos que tienen la ciudad de Sigüenza como el principal grupo urbano en el distrito seguido de Atienza. En términos de diversidad natural y cultural, “una de las características sobresalientes de dicho paisaje es la excepcional coexistencia de agua salada y dulce en un mismo espacio natural”.

Como resultado, el área se caracteriza por “una hidrografía peculiar, llena de lugares y lugares con sus nombres relacionados con el agua, las actividades humanas están influenciadas por tales rasgos y, por supuesto, el paisaje refleja eso”.

Así que en el norte hay un río de agua salada (el río Salado) que fluye sobre el área de los páramos “creando solo una huella suave sobre su superficie mientras arrastra dentro de él sales del Triásico Keuper (un rasgo también presente en el río Cubillo)”. Los sedimentos del Salado son la fuente y origen de las salinas de Gormellón, Olmeda e Imón entre otras. En contraste, se puede encontrar el Río Dulce (Río Dulce) en el sur, ubicado en un área de piedra caliza y arenisca jurásica altamente densa, con muchos manantiales a ambos lados.

El informe prosigue: “Este río crea un paisaje espectacular con cañones y gargantas de agua dulce, con depósitos aluviales o pequeñas praderas en terrenos detríticos terciarios y cuaternarios con parcelas agrícolas, pastos y pequeños huertos vinculados a los dos pueblos principales del desfiladero: el pueblo de Pelegrina con su impresionante castillo y el pueblo de La Cabrera, donde termina el desfiladero”. Uno de los elementos más destacados y valores patrimoniales significativos en cuanto al paisaje de Sigüenza es la densa red de pequeños pueblos medievales agrupados, que dotan al territorio de su estructura. Su riqueza arquitectónica, especialmente en cuanto a monumentos religiosos presentes en muchos de los pequeños pueblos, se acompaña de una fascinante red urbana que crea una peculiar red de asentamientos. Todos estos rasgos dan forma al paisaje y nos permiten comprenderlos y leerlos completamente en función de su ubicación histórica en el territorio.

El Paisaje Dulce y Salado de Sigüenza y Atienza representa un ecosistema cultural complejo pero completo “sin equivalentes ni equivalentes en la Lista del Patrimonio Mundial”. Dicho espacio “permitiría a la Lista enmarcar e interpretar mejor muchos otros sitios individuales que ya están en la lista pero que se presentan sin ningún tipo de relación ni con su entorno ni con el contexto histórico que condujo a su creación”. Este paisaje es una región excepcionalmente bien conservada que alberga hábitats variados y especies frágiles de fauna y flora que solo se encuentran aquí. Este legado protegido internacionalmente tiene también un significado internacional. No hay ejemplos en la lista que combinen tal variedad de valores históricos, culturales, arqueológicos, geológicos, botánicos y zoológicos en un territorio tan pequeño,

En este espacio “no sólo el territorio alberga una gran variedad ecológica y natural, sino que moldea la organización territorial creando poblaciones urbanas gobernadas bajo la Iglesia Católica o la Corona de Castilla”. Por tanto, creó un nuevo modelo de transformación territorial por la acción humana, común no sólo a la Península Ibérica, sino a casi toda la Europa medieval y moderna. 

 En el territorio destaca una alta concentración de salinas que fueron explotadas de forma singular, gracias a la extraordinaria peculiaridad del río Salado. Se convirtió en la fuente natural de ingresos económicos, permitiendo la creación de una élite social y económica en Sigüenza desde el siglo XII, que diferenció a la ciudad de muchas otras. Como resultado, Sigüenza se erige “como una isla de alta cultura en el centro de Europa, con una larga tradición académica, religiosa, musical, literaria y artística, con un patrimonio artístico mundial, que no puede entenderse en su totalidad sin relación con su paisaje. 

El Sepulcro de Doncel de Sigüenza, Don Martín Vázquez de Arce, fechado en el siglo XII, sería el ejemplo perfecto. “Conservado en la catedral, ha sido nombrado como uno de los sepulcros más bellos de la historia del arte castellano”, prosigue el documento.

Después de la ciudad de Sigüenza, la villa de Atienza representa el poder real, en un delicado equilibrio con el poder eclesiástico y el sutil entramado de villas regidas por ambos. Todo este esquema de pueblo, cuyos ingresos se basaban en la explotación de las salinas, se ha conservado maravillosamente hasta ahora de una forma inaudita pero extraordinaria. Entonces, esta zona ejemplifica “una página clara y legible de la historia en la que las tropas cristianas conquistaron la cuenca alta del río Henares a las tropas musulmanas en Europa occidental en el siglo XII. 

 

 

 

 

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