Soñar sin límites, Javier López comparte su camino frente a la parálisis cerebral

24/06/2026 - 11:56 Andrea Robles Díaz

La visita de Javier López a la Fundación NIPACE en Guadalajara se convirtió en un potente alegato por la inclusión y en una lección de superación tras culminar su histórico ascenso al campamento base del Everest.

La parálisis cerebral sigue implicando barreras diarias, pero también una enorme capacidad de superación cuando existen apoyos, retos y motivaciones. Javier López visitó Guadalajara para asistir a una proyección del documental que narra su ascenso al campamento base del Everest, Javier y la Montaña (pincha aquí para verlo), circunstancia que aprovechó para conocer las instalaciones de Nipace y conversar con niños y mayores.  

Javier ha demostrado un empeño constante por seguir avanzando en su día a día. Se sacó el carné de conducir a los 18 años para ganar autonomía, mantiene actualmente el firme propósito de aprender a nadar y ha sido capaz de culminar una expedición al campamento base del Everest que parecía inalcanzable. Su historia refleja la mentalidad de una persona que está convencida de que las metas se vuelven posibles cuando se afrontan con constancia. 

Para el presidente de Nipace, Ramón Rebollo, que inició hace años el trabajo de la Fundación junto a su mujer, Raquel de los Santos, la visita de Javier supuso una inspiración para los jóvenes y una lección para sus padres, ya que les invita a confiar aún más en ellos. “Cuando tienes un hijo con parálisis cerebral hay una sobreprotección y siempre está la incertidumbre de que no va a ser capaz, pero entonces te sorprende porque son capaces de hacer mucho más de lo que nos creemos” 

Javier reivindicó la importancia de fijarse objetivos y apoyarse en el conjunto de la sociedad para alcanzarlos. “Entre todos se pueden hacer cosas”, manifestó al insistir en que subir al Everest no habría sido posible sin el equipo que le acompañó. Su experiencia conecta de forma directa con la labor que desarrolla Nipace, una fundación volcada en la rehabilitación intensiva, la autonomía y la inclusión real de niños y jóvenes con parálisis cerebral.   Su historia se ha convertido en un símbolo de esfuerzo personal, pero también de reivindicación. El propio Javier dejó clara su meta principal al explicar que lo más importante de todo esto es dar visibilidad a la parálisis cerebral. 

Sin embargo, la jornada también sirvió para recordar los obstáculos a los que todavía se enfrentan las personas con algún tipo de discapacidad. Una de las reflexiones más duras vino de su madre, María del Carmen Pagazaurtundúa, quien puso voz a las dificultades que siguen marcando el día a día de estas familias. “Él quisiera que la gente no le tratara como un niño deficiente, sino como a una persona”, explicó con firmeza. Fue aún más directa al describir el aislamiento social que sufre su hijo al señalar que “Javier tiene amigos, pero si sale, sale conmigo. La sociedad no apoya nada”. El estigma invisible, a pesar de todos los avances logrados durante años, sigue muy presente. María del Carmen, que tuvo que visitar numerosos psicólogos y especialistas hace 57 años, cuando aún no era fácil lograr un diagnóstico para la condición de su hijo, recordó que la discapacidad jamás anula la inteligencia ni la capacidad de proponerse metas.  

Por fortuna, frente a esas barreras sociales, la expedición al Everest en la que participó Javier dejó también profundos lazos humanos. El director del documental, Mario de Benito, ha encontrado en Javier no solo al protagonista de una aventura irrepetible, sino a un gran amigo. “Me llama Papuchi”, bromea De Benito, que no deja de destacar la calidad humana, el optimismo y la fuerza de voluntad de Javier, describiéndolo como una persona extraordinariamente amable, vital y a la que le apasiona conversar y compartir la vida con cualquiera que se pare a escucharle. "Fue una experiencia increible compartir esos días con él y con toda la expedición", destacando especialmente la figura de Álex Txikon, auténtico impulsor del reto. "Sin su liderazgo y calidad humana, esto no habría sido posible. El cuidó de nosotros y nos dio aliento para que este sueño se hiciera realidad". 

 
Durante su visita a Nipace, Javier pudo conocer de primera mano el trabajo que hace la Fundación en Guadalajara y los proyectos que tiene en marcha de cara al futuro, animando además a todos los padres a que apoyen a sus hijos a la hora de afrontar retos y luchar por sus sueños, algo que no es fácil para los progenitores. “A mí me engañaron”, recuerda su madre con una sonrisa. “Yo no quería que fuera, pero me enseñaron un vídeo con un sendero, arena... y dije ‘bueno, si es así’”. La sorpresa llegó después, al ver el documental. “Esas piedras, esas escaleras... Le dije ‘como habéis engañado’”. Sin embargo, reconoce que ahora ninguno de los dos se arrepiente.  


La jornada terminó con una emotiva proyección del documental Javier y la montaña, codirigido por Rodolfo Montero y en el que también ha colaborado el reputado cineasta Enrique Urbizu, en los Multicines de Guadalajara. "Rodolfo, Javi y yo creamos una conexión especial durante el viaje, y la presencia de Enrique siempre estuvo ahí, dándonos apoyo y consejo. Contar con él ha sido un lujo". Tras las imágenes de la expedición, los asistentes pudieron disfrutar de un coloquio en el que el propio Javier desgranó muchos de los retos físicos y humanos a los que se enfrentaron durante la escalada, dejando una huella imborrable en el público alcarreño.