La borrasca Ingrid hace aflorar las grietas y baches de una A-2 muy parcheada
Con motivo del paso de la borrasca Ingrid, numerosos tramos de la autovía A-2 en la provincia de Guadalajara, entre el término municipal de Alamdrones, pasando por Alcolea del Pinar y hasta la linde con la provincia de Soria, han mostrado el estado deficiente de la red provincial de Carreteras del Estado.
La vía rápida, a su paso por Guadalajara está muy parchedada. Estas soluciones provisionales, que se vienen aplicando desde hace tiempo, han puesto de manifiesto el mal estado de la A-2. En puntos concretos, como el acceso a Alcolea del Pinar, se pudieron apreciar baches de hasta un metro de diámetro en el carril derecho, en ambas direcciones, consecuencia del efecto combinado de las heladas y la nieve, el pasado miércoles, sobre una vía que ya presentaba un firme muy parcheado.
Asimismo, en este tramo de la A-2, entre los kilómetros 100 y 136, se observaron numerosas grietas rectangulares y baches redondos, estos últimos de un tamaño medio aproximado de 20 centímetros, además de deformaciones visibles en la superficie del pavimento. Sin embargo, la autovía, tras el cambio de demarcación, persenta un óptimo estado a su paso por las provincias de Soria y Zaragoza.
Aunque resulta evidente que las máquinas del Servicio de Carreteras del Estado están trabajando intensamente para paliar los daños más urgentes, el problema va mucho más allá de una actuación puntual tras un episodio meteorológico adverso.
Un problema estructural en la red viaria española
La situación detectada en la A-2 en Guadalajara encaja con las conclusiones del último informe sobre el estado de conservación de las carreteras elaborado por la Asociación Española de la Carretera (AEC), presentado en julio de 2025.
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Según esta auditoría nacional, más del 52% de la red viaria interurbana española presenta deterioros graves o muy graves, lo que supone que más de 54.000 kilómetros de carreteras necesitan intervención urgente o a corto plazo. En concreto, el estudio advierte de que cerca de 34.000 kilómetros requieren reconstrucción inmediata, mientras que otros 20.000 kilómetros deberían ser reparados en un plazo máximo de cuatro años.
El informe de la AEC alerta además de un déficit acumulado de inversión en conservación de carreteras superior a los 13.000 millones de euros, una carencia que se traduce no solo en riesgos para la seguridad vial, sino también en un incremento del consumo de combustible, mayor desgaste de los vehículos y un aumento de los costes para conductores y transportistas.
El estudio sitúa a Castilla-La Mancha entre los territorios con una parte significativa de su red viaria en "estado grave o muy grave", lo que refuerza la dimensión de los daños observados tras la borrasca Ingrid.
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