Un guadalajareño parte este lunes hacia Ucrania con material y volverá con refugiados
Es uno de los cuatro conductores que llevarán ayuda en dos furgonetas hasta la frontera con Polonia.
Guadalajara ha mostrado su unidad en la condena de la invasión de Ucrania, lo veíamos el miércoles con esos cinco minutos de silencio que se guardaban en muchos de nuestros pueblos, y de forma paralela estamos asistiendo a innumerables muestras de solidaridad, algunas de las cuales les hemos ido contando en este periódico.
Hoy, traemos hasta estas páginas el ejemplo de Juan Sola Perucha, policía local de Guadalajara. El lunes, a las 7.30 horas de la mañana va a partir desde la capital hacia Ucrania con una furgoneta cargada de material. En realidad, son dos furgonetas y cuatro personas, dos conductores por cada una de ellas para poder turnarse a lo largo de los 6.200 kilómetros que tienen que recorrer. Van cargadas de material para las personas que esperan en la frontera con Polonia y que han tenido que salir de sus casas con toda su vida en una maleta. Esperan llegar el miércoles y volverán, el sábado o el domingo, acompañados de todos los refugiados a los que puedan traer.
Juan no se lo pensó cuando un amigo de Madrid que está colaborando con una asociación de ucranianos (www.conucrania.com) en la vecina comunidad le contó sus planes de viajar a Ucrania y le dijo que necesitaba alguien que le acompañara. Voluntad no le falta y disponía de días libres en el trabajo, así que se apuntó de inmediato.
Pero la solidaridad parece que tiene un efecto contagioso y cuando Juan se lo dijo a su hermano Pepe, que vive en Málaga, este pensó que la mejor manera de colaborar era acompañarles. “Iba a darme el dinero para pagar el gasoil, pero se lo pensó mejor y dijo que alquilaba otra furgoneta y se venía”. Dicho y hecho, buscó un amigo como segundo conductor y este lunes parten los cuatro dirección Ucrania, para ser exactos a Polonia, a un pueblo que queda a cinco kilómetros de la frontera.
Preguntado por las dificultades que pueden encontrarse para hacer llegar toda su ayuda a los destinatarios finales, Juan explica que lo hacen todo en colaboración con las ONG que trabajan allí, “Ellas recepcionarán todo lo que llevemos y luego en otro punto nos indicarán dónde ir a recoger a los refugiados, ellas son los que decidirán quiénes y cuántos vienen”. Cada furgoneta tiene nueve plazas y llevan también algunas sillitas para niños, pero no saben a cuántas personas podrán traer, “no sabemos lo que nos vamos a encontrar”, afirma.
Llevan algo de ropa, leche en polvo, pañales, o material sanitario… Pero no medicamentos porque, por lo que les han explicado, al estar las indicaciones en español los médicos ucranianos no pueden estar seguros de lo que es y no pueden utilizarlos.
Con lo que han conseguido recoger tienen para cargar las dos furgonetas, o incluso más, apunta, “porque la gente se ha volcado”. Lo que no puedan llevar lo donarán en España. Familia, amigos, y compañeros de Juan de la Policía Local están colaborando, tanto con material como aportando dinero para poder costearse el viaje, alquiler de las furgonetas, carburante, peajes o alojamiento. Calcula que serán unos 2.000 euros por furgoneta.