23/01/2023 / 15:03
Redacción


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Vuelve, con toda su intensidad, el Certamen de Dulzaina José María Canfrán a Sigüenza


En la tarde de ayer misma tarde se celebraba, en Sigüenza, la XXXIV Edición del Certamen José María Canfrán, que lleva el nombre de este seguntino, ilustre, de raza, que se fue antes de tiempo, pero que, aun así, recuperó el sonido de la dulzaina y el tamboril para la provincia de Guadalajara. 

El Certamen es un acto relevante de la fiesta de San Vicente. Fueron precisamente José María Canfrán y su redoblante, Carlos Blasco, quienes lo crearon. La primerea edición tuvo lugar en el Parador de Sigüenza, el 22 de enero de 1987. Con él, Canfrán y Blasco encontraron la forma de transmitir a la ciudad el valor de esta música tradicional tan significativa en cada fiesta de Castilla. 

En el año 2002 después del fallecimiento de Jose Mari, el certamen pasa a denominarse Certamen de Dulzaina y tamboril Jose Maria Canfrán, en honor al maestro. Desde entonces, los Dulzaineros de Sigüenza han puesto su empeño e ilusión en este acto tan significativo, puesto que entienden que es un legado que Jose Mari dejó a todos los seguntinos. En 2022, los dulzaineros de Sigüenza recibieron en Segovia el reconocimiento a la trayectoria musical de festival, que es uno de los más antiguos de España. “Desde aquí agradecemos a la ciudad de Segovia esta distinción y en especial a Pablo Zamarrón, quien también es parte de este certamen y de este reconocimiento”, señala José Antonio Arranz, dulzainero de Sigüenza. 

En esta XXXIV edición han actuado los dulzaineros de la Cofradía de San Vicente, que llevan ya muchos años acompañando la fiesta, procedentes de las vecinas y hermanas tierras de Segovia, y concretamente de Cuéllar y Riaza. Alfredo Ramos tuvo, antes de que comenzara a sonar la música, unas cariñosas palabras de reconocimiento hacia José María Canfrán, para después interpretar dos temas de su Segovia natal. 

A continuación el Certamen quiso reconocer, como en cada edición anterior, la labor de personas o instituciones que se han distinguido por su defensa de las tradiciones locales. En 2023 se ha rendido homenaje a la cofradía de San Juan y todos los participantes en los Arcos de San Juan, que consiguen, con su labor, la permanencia y seguimiento de esta fiesta tan querida por los seguntinos. 

Y, para subrayar la distinción, sonaron, en pleno mes de enero, y con cero grados a las puertas del Auditorio de El Pósito, las sanjuaneras, interpretadas por los gaiteros de Sigüenza y bailadas por el grupo de baile 

En tercer lugar, actuaron los abulenses Filigranas de Dulzaina, un grupo de músicos que defiende la dulzaina como instrumento versátil. Con más de 25 años de experiencia, los componentes de Filigranas dedican su vida al arte de la música, recorriendo toda la geografía, fusionando ideas y estilos en un sonido propio, en busca de una tradición fresca y cercana a todos los públicos. Ayer lo demostraron en Sigüenza recorriendo, a la dulzaina, ritmos tan variopintos como el foxtrot-charleston o el pasodoble. 

Cerró el certamen el grupo Hexacorde, que se presentaba en Sigüenza con su formación renovada. Hexacorde es un grupo de música folk que lleva a cabo un trabajo de recuperación de temas tradicionales, en su mayoría de Castilla y León y de composición de temas propios de corte tradicional para aportar una nueva y personal sonoridad gracias a sus arreglos innovadores. 

Fundando en el año 2000 sus componentes provienen además de la música tradicional y el Folk y otros diferentes estilos música clásica, jazz o rock alternativo. Parte del trabajo de Hexacorde está ligado a la dulzaina,a la recuperación de su repertorio buscando su reinterpretación con nuevos arreglos e instrumentos, también tienen cabida temas que no son del repertorio de dulzaina y composiciones propias buscando nuevas sonoridades. El resultado conserva los elementos musicales que 

caracterizan a la música étnica castellana, conformando al mismo tiempo un nuevo repertorio a base de entradillas briscaos, jotas, ajechaos, polkas, pasodobles, foxtrots, pasacalles, titos, bailes de ruedas etc. En el concierto, y teniendo en consideración que se trata de un homenaje a la dulzaina, el grupo hizo varios temas protagonizados por el instrumento. 

Al terminar el certamen, los grupos recibieron su correspondiente diploma acreditativo de su participación, en reconocimiento y agradecimiento por la misma. Especialmente emotivo resultó el momento en el que el nieto de José Marí, Borja Lafuente Canfrán, le entregó su diploma a los Dulzaineros de la Cofradía de San Vicente procedentes de Segovia. 

Hoy, día 23 de enero, terminan las celebraciones de San Vicente, con la misa de difuntos, el tradicional bibitoque, con teatro infantil, toro de fuego, chocolate y cabezudos. 

 

Sobre José María Canfrán 

Allá por el año 86, José María Canfran con su inseparable tamborilero Carlos Blasco comienzan su andadura, llevando desde Sigüenza su música e ilusión a todos los rincones de la provincia. Ellos aprendieron de manera autodidacta, sin los métodos de aprendizaje de estos tiempos, y así llegaron a captar una música escondida en el recuerdo de los mayores con los que compartieron el sentimiento y la emoción de un tiempo que hicieron resurgir, ellos tuvieron que ver mucho o todo en la recuperación de la dulzaina en la provincia de Guadalajara, la cual estuvo perdida alrededor de 30 años no sin dejar de sonar en fiestas de gran trascendencia como por ejemplo San Vicente en Sigüenza y la Caballada de Atienza, siempre interpretada por Dulzaineros de otras provincias limítrofes, también consiguieron que después de muchos años que volvieran a vestirse y danzar los antiguos danzantes de Galve de Sorbe aprendiendo de mano de Celedonio y demás compañeros las danzas tan peculiares de dicho pueblo. Hoy en día un amplio y nutrido grupo de jóvenes mantienen vivo y digno el espíritu de una de las danzas más importantes de Castilla. Sus inquietudes les llevaron a promover con la Diputación de Guadalajara el asentamiento de un aula de Dulzaina y tamboril en la escuela de folclore de Guadalajara, no sin descuidar la persona que llevaría a remate la tarea de ilusionar y transmitir la ejecución de los instrumentos inseparables la dulzaina y el tamboril. El elegido fue Javier Barrio, quien, con mucho trabajo, tesón y paciencia ha logrado que en nuestra provincia halla un amplio número de dulzaineros y tamborileros que con sus sones alegren cada rincón de Castilla. Actualmente dicha escuela goza de una gran plenitud de alumnos instruidos por Antonio Trijueque gran profesor y dulzainero. 

Habiendo sido tan satisfactorio el resultado en Guadalajara, Jose Mari tenía claro que la siguiente parada tenía lugar en Sigüenza. Así, con mucho empeño, la escuela de dulzaina llegó en 1995 a Sigüenza, también de la mano de gran maestro dulzainero Javier Barrio. Por ella han pasado más de 50 alumnos que han aprendido, además de la ejecución, el valor y el sentimiento de estos instrumentos. También han pasado por ella diferentes maestros como Antonio Trijueque, Juanjo Molina, Valentín Pérez, Fernando Llorente y David Serrano. Antonio Trijueque es el actual profesor de la escuela de Sigüenza en la que siguen formándose jóvenes promesas de nuestra ciudad.


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