Yebes, la ventana de Guadalajara al universo
Estamos en el Observatorio de Yebes, a la espera del gran eclipse. En el entretanto, el director, Pablo de Vicente, nos ha ofrecido un paseo por las instalaciones, referencia de la radioastronomía española,, que en pocas horas afronta el eclipse solar mientras mantiene una actividad científica que alcanza desde el estudio de moléculas interestelares hasta la medición de los movimientos de la Tierra.

En Yebes hay instrumentos capaces de mirar mucho más lejos de lo que alcanza la vista. El Observatorio de Yebes afronta este miércoles una jornada excepcional con el seguimiento del eclipse solar total, pero detrás del fenómeno astronómico existe una infraestructura científica que lleva décadas estudiando el universo.
Pablo de Vicente conoce bien esa evolución. El centro cuenta hoy con instrumentos utilizados por investigadores de todo el mundo y participa en redes internacionales de radioastronomía.

Una joya de 40 metros
El gran protagonista es el radiotelescopio de 40 metros, principal instrumento del observatorio. De Vicente lo define como "la joya de la corona" por sus prestaciones en las frecuencias en las que trabaja. Investigadores de todo el mundo presentan propuestas para utilizarlo y un comité independiente selecciona las observaciones mejor valoradas.
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La capacidad del radiotelescopio se extiende a las grandes redes de interferometría. La combinación de observaciones realizadas desde antenas diferentes permite obtener una capacidad de resolución equivalente a la distancia que las separa.
Pero para entender qué se busca con esta enorme antena hay que mirar mucho más lejos que la propia instalación.
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Moléculas que pueden contar el origen de la vida
Uno de los trabajos que se desarrollan en Yebes consiste en identificar moléculas interestelares, compuestos presentes en el espacio entre las estrellas.
Su estudio permite conocer mejor la química que tiene lugar en el universo y analizar la posible formación de moléculas prebióticas relacionadas con el origen de la vida. El observatorio se ha convertido en una referencia en este campo y, según explicó De Vicente, en los últimos cinco años ha pasado de no liderar este tipo de detecciones a convertirse en el telescopio que más moléculas interestelares ha detectado, con aproximadamente el 33% de las identificadas.

La dimensión tecnológica resulta inseparable de esta investigación. "La instrumentación con la que está equipado este telescopio se diseña y se construye en Yebes", explicó De Vicente. El observatorio cuenta con equipos propios de ingeniería y tecnología y ha desarrollado receptores de prestaciones internacionales.
También mira a la Tierra
El universo no es el único objetivo. El radiotelescopio de 13 metros permite realizar mediciones de gran precisión sobre la Tierra.
Con él se puede estudiar cómo se separan los continentes y observar el movimiento de las placas tectónicas. También permite medir con enorme precisión la rotación terrestre, es decir, cuánto dura el día.
Estas mediciones tienen aplicaciones prácticas. La información obtenida se proporciona a las redes que sirven de referencia a los sistemas de navegación por satélite, los conocidos habitualmente como GPS.
El silencio que necesita la ciencia
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La ubicación de Yebes tampoco es casual. Su proximidad a Madrid facilita el trabajo científico, pero su distancia respecto a la capital permite disponer de unas condiciones adecuadas para la radioastronomía.
La extrema sensibilidad de los instrumentos hace que las interferencias sean un problema. Durante los preparativos del eclipse se detectaron emisiones de antenas de telefonía próximas que podían afectar a los equipos.
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La explicación de De Vicente resulta especialmente gráfica: "Estamos intentando captar el susurro de algo que viene de miles de millones de años".
Medio siglo de radioastronomía
La historia de la radioastronomía en Yebes comenzó en los años setenta. El telescopio de 14 metros se instaló en 1976 y realizó su primera observación en 1979.
Desde el principio existió una apuesta por desarrollar la tecnología necesaria en España en lugar de limitarse a comprarla. Así nació un grupo tecnológico especializado en instrumentación y amplificación que ha generado profesionales reconocidos internacionalmente.
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La historia todavía puede verse en las instalaciones. Parte de los equipos originales permanecen allí, incluido un antiguo ordenador de memorias de ferrita y sistemas de programación mediante cintas y papel perforado.
Yebes, también pendiente del Sol
Este miércoles, sin embargo, el observatorio cambia durante unas horas su mirada habitual hacia el universo profundo para concentrarse en el Sol.
Desde la torre solar se retransmitirá el eclipse mediante un telescopio equipado con una nueva cámara CCD. En luz blanca podrán observarse las manchas solares y, durante la totalidad, la corona solar. Otro instrumento, equipado con un filtro H-alfa, permitirá apreciar la textura solar y sus protuberancias.

El comportamiento del Sol ha demostrado estos días la necesidad de observarlo directamente. Durante la visita se explicó que las manchas solares habían aparecido apenas dos días antes y que una nueva protuberancia había sido detectada esa misma mañana.
El eclipse será, para millones de personas, una oportunidad excepcional para mirar al cielo. En Yebes será también una nueva página de una historia científica que comenzó hace décadas y que ha convertido a Guadalajara en un lugar desde el que se escucha, mide y estudia el universo.
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