Zarzuela de Galve agradece a quienes salvaron el Valle del Sorbe del incendio de la Sierra Norte

02/11/2026 - 09:14 FCV

La XII Toma Castañas dedica su homenaje más emotivo a los vecinos, alcaldes y profesionales que combatieron el incendio forestal del verano y reivindica la prevención y la recuperación de los montes.

Hay incendios que permanecen en la memoria mucho después de que se apaguen las llamas. En el recuerdo de quienes contemplaron durante días cómo el horizonte se llenaba de humo, caían las cenizas y el fuego amenazaba sus pueblos. Ese sentimiento estuvo muy presente este sábado en Zarzuela de Galve, aunque esta vez acompañado de palabras de agradecimiento y esperanza.

La XII Toma Castañas reservó uno de sus momentos centrales para reconocer a las personas que participaron en la lucha contra el incendio forestal que este verano golpeó la Sierra Norte de Guadalajara. La celebración adquirió así un significado especial para una comarca que todavía recuerda la angustia de aquellos días.

El homenaje quiso poner rostro al esfuerzo de alcaldes, vecinos, voluntarios y profesionales de extinción que se movilizaron para proteger las localidades amenazadas. Hubo quienes colaboraron en las evacuaciones, atendieron a las personas mayores, buscaron recursos, trasladaron ganado o pusieron su propia maquinaria al servicio de la emergencia.

Los nombres que dejó el incendio

Miriam Pérez leyó un discurso en representación del pueblo de Zarzuela de Galve y del colectivo Viajando por los Pueblos Negros, coorganizadores del encuentro. Sus palabras no fueron un simple discurso institucional, sino el eco de un sentimiento compartido por toda la comarca en el que  recuperó algunas de las escenas vividas durante aquellos días. Eugenio y Paco, alcaldes de Tamajón y La Huerce, permanecieron en el Puesto de Mando Avanzado instalado en Tamajón, siguiendo con preocupación el avance de las llamas hacia sus municipios. Juan Alfonso, alcalde de Cogolludo, colaboró en el desalojo de localidades próximas, mientras Roberto, alcalde de El Arroyo, buscaba recursos para proteger su pueblo. 

"Este es el primer homenaje que hacemos desde este lado de la sierra, el lado que hoy sigue en pie y verde gracias a vosotros. Si hoy podemos estar aquí reunidos, disfrutando de nuestra tierra, es gracias a vuestro coraje y a la intervención crucial en el Pozo de los Ramos. No tenemos palabras suficientes para pagaros el habernos salvado", expresaba Pérez. 

También hubo palabras para quienes actuaron desde sus propias localidades. En La Nava, Nano, Pirulo y Miguel participaron en las tareas de protección de viviendas y ganado. En La Huerce, Manolillo y Sergio permanecieron de guardia y colaboraron en las labores relacionadas con el abastecimiento de agua para los helicópteros. Tete, por su parte, recorrió las cumbres para informar de la evolución del incendio.

El reconocimiento se extendió a los agentes medioambientales, retenes y equipos de extinción, así como a las personas que prestaron ayuda a título particular. Entre los nombres mencionados estuvo el de Fernando Serrano, cuya intervención en un momento crítico en el Pozo de los Ramos fue expresamente destacada.

"Habéis sido latido y salvavidas de todos los serranos", resumía el discurso, que puso el acento en una labor colectiva que fue mucho más allá del trabajo de los equipos de emergencia.

La emoción del homenaje también dejó espacio para el recuerdo y el duelo. Durante el acto se invitó a guardar un minuto de silencio en memoria de Antonio Morán, Toni, agente medioambiental de Majaelrayo fallecido esa semana, y de las víctimas de la tragedia ferroviaria de Urda.

Semillas para recuperar el monte

La jornada quiso mirar también hacia el futuro. El taller familiar de creación de un vivero forestal convirtió esa intención en una actividad compartida, con la siembra de semillas como símbolo de esperanza para los montes.

La programación arrancó a las 11.00 horas con la puesta en marcha de la fragua y el horno, junto con el taller familiar. Durante la mañana se organizaron rutas entre castaños, con salidas a las 11.00 y las 12.00 horas. A las 12.30 llegaron los cuentos de castañas y, media hora después, la música de Las Kacharreras.

Tras el reconocimiento, la comida popular de las 14.30 horas, con opción vegana, ofreció otro espacio para compartir la jornada. Por la tarde, a las 16.00 horas, estaba previsto un taller de cestería para mayores de 14 años, con plazas limitadas e inscripción a la llegada.

Las semillas plantadas enlazaron con uno de los mensajes más significativos del discurso: el deseo de que vuelvan a crecer castaños, robles y encinas, de que el ganado pueda pastar y los niños correr por el monte, y de que la Sierra Norte conserve la vida que forma parte de su identidad.

Pero la esperanza también estuvo acompañada de una llamada a la responsabilidad. "Es tiempo de invertir nuestro esfuerzo en prevención de incendios desde nuestros pequeños pueblos", recogía el discurso, que invitaba a aprender de lo sucedido y a trabajar para evitar que una emergencia semejante vuelva a poner en peligro el territorio.

La XII Toma Castañas dejó así una imagen que trasciende la celebración otoñal. En Zarzuela de Galve, el recuerdo de un verano difícil se transformó en agradecimiento a quienes estuvieron allí cuando más se les necesitaba y en un compromiso con el futuro de la sierra. Porque defender el paisaje también significa cuidar de quienes lo habitan y mantener vivas las tradiciones que permiten seguir reuniéndose año tras año.