12/07/2021 / 11:38
J.E.


Imagenes

A la venta el libro `Superviviencias de un GEO´

Escrito por Miguel Jarque, que a modo de autobiografía, cuenta cómo vivió sus años en diferentes cuerpos de seguridad del país.


En el año 2018 el GEO, el cuerpo de élite de la Policía Nacional, cumplía 40 años de historia. Lejos quedan los primeros años de fundación de un cuerpo que no tenía ni coches oficiales. Miguel Jarque es uno de los que formó parte  del segundo curso, siendo casi uno de los primeros en formar parte de este grupo. Posteriormente también estuvo en la Comisaría de Guadalajara y en la Comisaría General de Información. Ahora, tras pasar el Covid-19, el gusanillo del escritor ha surgido de su interior y en un libro ha decidido plasmar toda su vida, haciendo hincapié en sus más destacadas vivencias en los diferentes cuerpos de los que formó parte antes de jubilarse. Esta especie de autobiografía de Miguel Jarque, Supervivencias de un GEO, repasa como vivieron momentos tan importantes para la historia de España como la transición, el 23 F, los JJOO, la Expo de Sevilla,  o la lucha contra el terrorismo desde alguno de los cuerpos de seguridad más destacados del país, y como no, desde su propias carnes. Para los interesados, la obra puede encontrarse en la librería Lúa y Papelería Moreno de Guadalajara, en Diógenes de Alcalá de Henares y en la página web Inventa Editores.

¿De dónde surge la inspiración para escribir la obra?

El libro surge cuando en marzo de 2020 me ataca fuerte el Covid-19. En el hospital me trataron muy bien pero me tocó la médula y fue como una supervivencia más. Y me trataron tan bien que necesité escribir unas líneas de agradecimiento a nuestro sanitarios, y aquello me animó un poco y empecé a escribir algo más, me dejaron un ordenador que me trajeron y empecé a escribir mis memorias, pensando en que si fallecía, pues alguien podría leer mi historia. 

¿Y cómo aquello acabó convirtiéndose en `Supervivencias de un GEO´?

Empecé con una historia de superación de buceo en la que estuve cerca de morir, y a partir de ahí se lo envié a mi sobrina, le gustó y me animó a escribir más. Entonces empecé con la niñez, con aventuras del pueblo, y de ahí pasé a cosas de la profesión. A lo mejor este libro lo llevaba rumiando desde hace tiempo pero aquello fue el detonante.

¿Cómo resumiría el libro?

En el libro he ido hilando aventuras de mi niñez, aventuras de un pueblo donde teníamos muy poco. Luego cuento la mili, como nos fuimos a la capital y como por avatares de la vida ingresé en la policía. A raíz de eso convocaron los cursos al GEO aquí en Guadalajara, me preparé y aprobé y eso me forma como persona. A partir de ahí cuento historias como la primera intervención del GEO para la liberación de rehenes, en el Banco Bilbao Vizcaya, en el año 1981, luego cosas como las del 23 F, y otras intervenciones que han ido surgiendo. 

Tras 14 años en el GEO y una época en la Comisaría de Guadalajara, pasa al otro cuerpo que ha marcado su trayectoria profesional, la Comisaría General de Información...

Estuve 14 años en el GEO, y tras la Expo del 92 y los Juegos Olímpicos de Barcelona del mismo año sobraban unidades, y estuve en la Comisaría de Guadalajara un año y pico y luego entré en otra unidad muy especial que es la Comisaría General de Información. Esta es una unidad muy tecnológica y específica en la que luchamos fuerte contra el terrorismo, creo que no ha hecho justicia a nuestro trabajo sin desmerecer al de otros cuerpos. De aquello doy unas pinceladas al final y acabo el libro contando mis aficiones actuales. Es un poco una autobiografía.

Parece un libro interesante y entretenido de leer, lleno de aventuras en alguno de los episodios más importantes de la historia reciente del país, ¿es así?

Creo que ese es el gancho, aunque cuento aventuras como yo las vivo, muy sentimental, no estilo americano. Intento contar el porque de las cosas, porque creo que la unidad ha tenido éxito, y creo que es ahí donde ha enganchado más al lector. En algunas cosas me desnudo íntegramente  en el sentido de contar como vivo las cosas, y eso ha sorprendido y agradado a mucha gente. Creo que tiene suficientes ingredientes, honestamente, para enganchar al lector.

¿Tiene el libro un tono reivindicativo? En el sentido de poner en valor a los cuerpos de seguridad del país.

Reivindicativo no, intento plasmar unos hechos y enorgullecerme de haber pertenecido a la policía y ensalzar su figura institucional sin mermar a ningún otro cuerpo. Pero es verdad que en aquella época la sociedad nos veía como los grises. Lo reflejo contando, cuando llegué a Guadalajara, un encuentro con una persona a la que la decía que no podía contar que era policía porque éramos los que íbamos a pegar a la gente. No entro en demasiados detalles pero si doy las pinceladas justas para explicar el momento.

Imagino que habrá vivido muchas aventuras y experiencias, pero si tuviera que quedarse con alguna, ¿cuál elegiría?

Creo que marcan todas en la vida de una persona. Si te vas al plano infantil, la infancia marca mucho, teníamos poco, pero si teníamos mucha ilusión y coraje, los editores me decían que porque escribía tanto del pueblo si el título es Supervivencias de un GEO, y yo les decía que si pero que todo nace en esa niñez. A nivel operativo me quedo con la liberación de rehenes, nos preparamos mucho para aquello y tuve la gran suerte de participar y de poner mi granito de arena, y así sucesivamente. También como luchamos contra ETA o el yihadismo islámico, del que también hablo un poco.

Y si tuviese que quedarse con un cuerpo, ¿cuál sería el más importante?

El del título, es el que me da la formación, saber lo que cuestan las cosas. También me enorgullezco de la Comisaría General o de la de Guadalajara, incluso de la de Torrejón en la que estuve un tiempo.

¿Cómo fueron aquellos primeros años del GEO?

Nosotros cuando entramos no había terminado aún el primer turno, no soy fundador pero si soy del segundo curso. Allí faltaba de todo pero teníamos todo, como en mi niñez. No teníamos ni coche oficial, pero de esa escasez es cuando las cosas salen más puras, cuando más dificultades existen es cuando las personas más nos juntamos, eso he sacado yo. 

En aquellos años, los atentados a cuerpos de seguridad eran casi diarios, ¿sufrió alguno?

Alguna información hubo pero no llegó a fructificar ninguno. Si que tomábamos muchas medidas, había una plaza, unos compañeros de seguridad que se dedicaban a vigilar, pero tuvimos suerte, nunca tuvimos un atentado. Ni en el 11 M, del cual hablo un poco pero desde la unidad en la que yo estaba entonces, la Comisaría General de Información,  desde la cuál supimos donde estaban las tarjetas y a partir de ahí supimos llegar a Leganés, donde estaban encerrados. En el libro cuento como estas dos unidades, además de otras muchas, pero estas dos en concreto en las que yo he estado se complementan a la perfección, nosotros desde información decimos están aquí, y el GEO lo asalta, se puede decir que se cierra el círculo.

¿Que destacaría de sus años en la Comisaría General de Información?

Era todo muy secreto, no se podía decir nada ni la unidad a la que pertenecías.
 


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