16/06/2019 / 13:50
David Recio/Diplomado en Estudios Avanzados de Doctorado


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Alerta OVNI en Guadalajara o la 'locura' de una noche de verano

En julio de 1986 dos amigos y servidos nos enrolamos en una aventura de exploración ufológica nocturna en Guadalajara motivados por la previa 'Alerta Ovni' del programa Cosas Raras. 


Allá por el mes de julio del año 1986, dos amigos de la época (y de hoy en día, aunque nos veamos poco), Ángel Arroyo Benito, Pedro Duarte Pérez y un servidor que entonces aún contaba diecinueve años de edad (a día de hoy A. Arroyo es investigador y da charlas y ponencias sobre temas ufológicos y paranormales y P. Duarte  también sigue teniendo interés en esos mismos temas) nos enrolamos en una “loca” y apasionante aventura de exploración ufológica nocturna en Guadalajara motivados por la previa “Alerta OVNI” convocada por el programa radiofónico “Cosas Raras”. Éste era, por aquel entonces, un programa de Radio Guadalajara en el 94.7 FM (perteneciente a la Rueda de Emisoras Rato) conducido por Chiqui Valero y/o Juan Antonio Rodríguez Sánchez que trataba sobre la divulgación de los sucesos parapsicológicos, ufología, etc…

Esta fenomenología no me era entonces muy ajena porque ya tenía cierto interés científico en ella: era lector de la revista de divulgación científica “Muy Interesante” que había iniciado su andadura editorial en 1981; además, era lector ocasional de la revista de parapsicología “Karma 7” que se vendía en los kioscos de prensa y que también podía consultarse en las hemerotecas públicas de la ciudad y, por último, era seguidor del programa televisivo del UHF de RTVE titulado “Más Allá” de Fernando Jiménez del Oso, otrora psiquiatra y popular divulgador de todo lo desconocido, oculto y paracientífico… Además, por esos años y sucesivos, hubo también un grupo en Guadalajara dedicado a la divulgación de estos temas: GIFEG (Grupo de Investigación de Fenómenos Extraños de Guadalajara) y que ofrecían conferencias públicas a las que yo, eventualmente, asistía.

Rebuscando en mis cuadernos de notas y en mis propios recuerdos personales constato que esta experiencia de avistamiento de OVNIs o de Objetos Volantes No Identificados la realizaríamos de la noche del 16 a la madrugada del 17 de julio de 1986… Al este - sureste de Guadalajara (más concretamente al este -  este - sureste) yendo por el Paseo de San Roque, por la Fuente de la Niña, pasando por el túnel del puente que cruza la Nacional II y siguiendo el camino que nacía de aquel (primero en su tramo recto y luego girando a mano izquierda) se pasaba por la entonces ¿abandonada? fábrica de muebles Landa, por algunas casas habitadas y guardadas por fieros canes y se llegaba (bordeando y subiendo un pequeño camino) hasta un pequeño cerro... Tal sería el sitio elegido para nuestra exploración.

La ciudad quedaba frente a nosotros. La mayor parte de ésta estaba a nuestra izquierda (incluyendo el conjunto algo alejado del núcleo urbano formado por la nueva Residencia Sanitaria, el Colegio Diocesano y el Seminario - así quedó escrito en mis notas de entonces -). Este conjunto urbanístico nos quitaría algo de visibilidad en el horizonte oeste - suroeste. Sin embargo, el tramo comprendido entre la Nueva Residencia Sanitaria y la ciudad sería importante ya que posteriormente, entrada la noche, sería el escenario de algunos dudosos fenómenos que luego explicaré. Más todavía a la izquierda, casi a nuestra espalda, y aproximadamente en dirección suroeste se encontraba Chiloeches, lugar de observación de algunos interesantes fenómenos. En cualquier dirección, tanto a nuestra izquierda como frontalmente como a la derecha (excepto a nuestras espaldas, aproximadamente unos 140 º) observaríamos luces nocturnas en algunos pueblos y en sus carreteras.

Nuestro equipo de exploración fundamental era el “rudimentario” para la época: prismáticos, cámara fotográfica de 35 mm. con película de color de prestaciones normales; una linterna y un cuaderno de apuntes, entre otras cosas…

A nuestra llegada al lugar de exploración, aproximadamente las 22.00 horas, esperamos la ya inminente noche. Después de preparar el equipo, examinar la cámara, probar los prismáticos, examinar el horizonte próximo… conectamos la radio para oir algo de música (música folk española, por cierto). A las 23.30 horas, aproximadamente, comenzó el programa radiofónico “Cosas Raras”.

Al principio de la noche hubo confusión, caos; una atenta mirada a cualquier luz,  objeto redondo luminoso o cuerpo celeste que pareciera moverse de manera sospechosa. Vano empeño. Veíamos o creíamos ver “ovnis” por todos los sitios. Yo mismo estaba mirando la parte del horizonte a espaldas de mis otros dos compañeros. A. Arroyo abarcaba la zona suroeste y P. Duarte la zona noreste. Cada uno estaba apoyado en las espaldas de los otros dos.

Se produjo la visión de un disco rojo o de una luz roja, a poca altura del horizonte, que parecía moverse y subir poco a poco. Podría ser cualquier cosa. Yo lo observé con prismáticos cuando se iba haciendo cada vez más pequeño hasta desaparecer. Este disco o luz se vio (mis otros dos compañeros también lo vieron) en el horizonte oeste suroeste en el tramo entre la Residencia Sanitaria y el núcleo urbano. En todo caso, algo muy dudoso… Otro fenómeno observado fue el de unas extrañas “uves” o “y griegas” que llegó a presenciar también, al menos, A. Arroyo.

Desde Chiloeches (donde estaba desplazada una unidad móvil del programa “Cosas Raras”) se vieron en dirección este - sureste (o, más correctamente, este - este - sureste que, curiosamente - y vaya usted a saber por qué -, era más o menos por donde estábamos nosotros pero que desde Chiloeches supusieron que era aún más lejos) algunas pequeñas luces amarillentas (aunque de gran luminosidad) que centelleaban, se movían en “zig-zag” y se encendían y apagaban aunque, aparentemente, permanecieron en un mismo lugar hasta que desaparecieron. Todos nosotros también las vimos.

Por último, ya bastante entrada la noche, ocurrió tal vez lo más espectacular. Casi sin darnos cuenta apareció a nuestras espaldas un avión volando bajo que avanzaba en dirección oeste - noroeste y que posteriormente (sobrevolando por el centro de la ciudad) viró a su izquierda y un testigo llamado Álvaro lo vio sobrevolar los pisos del Rey… Este testigo llamó luego a la emisora para contar que vio alrededor del avión una especie de halo luminoso de color amarillento claro en forma de “bumerang”… A nosotros nos extrañó porque pasó por encima de nuestras cabezas y no vimos nada anormal. Yo mismo le observé con prismáticos y, aparte de las luces de posición, de la estela luminosa y de su proximidad no vi nada apreciable.

No sé si fue uno u otro de mis dos compañeros el que se dio cuenta de la presencia del avión tras nosotros. De todas formas (y aunque a mí me tocaba explorar aquella zona) fui el último en avistarle. A pesar de su baja altitud (entonces supuse unos 200 o 250 metros: no obstante, apareció por detrás de un monte próximo) no hacía demasiado ruido o nada de ruido. Es por eso por lo que tardamos en darnos cuenta de él. Se le veía muy bien a simple vista; hasta pensamos que podría ser un verdadero “ovni” cuando se acercaba, lo cual nos hizo quedarnos clavados en el suelo llenos de temor ante lo desconocido.

El testigo presencial de las Casas del Rey dijo que creía que podía ser un avión militar, modelo F-15 y americano. A Ángel Arroyo y a un servidor nos pareció un avión comercial de pasajeros aunque tal vez no lo vimos demasiado bien. Yo hasta sugerí utilizar la cámara fotográfica pero… ¿para qué fotografiar un simple avión? Claro que después pasarían otras cosas y ya para entonces sería tarde. De todas formas, según la posición en que estábamos, habríamos obtenido una foto “guay” (eso pensaba yo). 

Durante el programa “Cosas Raras” se ofreció una interesante entrevista telefónica con Luis José Grifol, eminente ufólogo, amén de testigos presenciales, radioaficionados… (hubo algunos fallos técnicos y música… pero ¡vaya música!).

Esta aventura nocturna sucedería desde las 22. 00 horas del 16 de julio hasta las 03. 25 horas del 17 de julio de 1986 con un tiempo total de observación ufológica de 5 horas y 25 minutos.

Epílogo: Según información que nos dio a conocer después A. Arroyo, en el periódico ABC del viernes 18 de julio de 1986 (dentro de la sección de sucesos y firmada en Madrid: Agencia) apareció publicada la siguiente noticia: 

“Vecinos de las zonas de Villaverde y Casa de Campo han manifestado haber visto en la noche del pasado miércoles al jueves dos OVNIS en el cielo de Madrid (…)

Los vecinos comunicaron a los agentes que vieron dos luces de mayor intensidad que las estrellas y de color blanco y amarillo que ‘viajaban en paralelo’. La Policía Municipal llamó al Servicio Nacional de Meteorología, y tanto portavoces de este organismo como los del Observatorio Astronómico aseguraron desconocer las causas que motivaron la alarma de los vecinos, aunque en el segundo apuntaron la posibilidad de que las luces fueran satélites”.


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