Así era Elena
El mar Cantábrico golpeaba con fuerza los acantilados de El Bocal cuando, poco después de las 13.00 horas, un buzo del GEO de la Policía Nacional emergió con el cuerpo sin vida de una joven de 20 años. Se llamaba Elena Sirbu.
FOTO: NACHO CUBERO / EUROPA PRESS
Con su recuperación se cerraba el capítulo más doloroso de un dispositivo que durante casi tres días había movilizado a más de 120 efectivos a raíz del trágico accidente que se cobró la vida de cinco jóvenes al colapsar una pasarela.
Nacida en Guadalajara y de origen búlgaro, informa El Diario Montañés, Elena Sirbu había llegado a Cantabria para formarse en lo que más le apasionaba. Su padre, veterinario en Guadalajara, habló esta misma tarde en Y ahora Sonsoles (Antena 3) y, entre lágrimas, la describió como su gran apoyo: “Me han cortado las manos y los pies porque ella era mi apoyo”. Añadió que era “muy cuidadosa, jamás ha infringido algo” y que “si había un cartel de prohibido, ella no subía”.
Cursaba el último año del Grado Superior en Ganadería y Asistencia en Sanidad Animal en el CIFP La Granja de Heras, donde se había convertido en la alumna más conocida y querida del centro. Sus profesores la definían como “un amor de niña, súper responsable y muy trabajadora”.
Elena vivía su pasión por los animales con absoluta entrega. Nunca salía sin su border collie y en Guadalajara mantenía una protectora donde organizaba recogidas solidarias, tal y como relatan sus compañeros al El Diario Montañés. Amante también de la montaña, aquel martes se sumó ilusionada a la ruta con sus compañeros.
El grupo, “majísimo y muy unido”, celebraba buenas notas y despedía a tres amigas que partían de Erasmus a Irlanda, como informa La Voz de Galicia. Nadie podía imaginar que una pasarela de madera truncaría seis sueños de golpe.
Hoy, con el hallazgo de su cuerpo, el silencio se ha instalado en La Granja de Heras. Queda el recuerdo de una joven que soñaba con dedicarse a los animales y que, sin saberlo, ya había dejado huella por su generosidad y entrega. Una vida corta pero intensa, marcada por el cariño hacia los seres vivos y hacia las personas que la rodeaban.
Descansa en paz, Elena.