Cada Viernes Santo, Hiendelaencina se transforma en Jerusalén

03/04/2026 - 19:34 FCV

Hiendelaencina, pequeño pueblo de la Sierra Norte de Guadalajara, con apenas 150 habitantes, se ha transformado por completo esta mañana. Más de 100 vecinos dejaron sus oficios cotidianos para convertirse en apóstoles, soldados romanos, mujeres de Jerusalén y personajes del Evangelio.

Desde las 12:15 horas, las calles empinadas y la Plaza Mayor se llenaron de vida bíblica. La Última Cena, el juicio ante Pilatos frente a la iglesia de Santa Cecilia, el Vía Crucis por las cuestas del pueblo y, como clímax inolvidable, la Crucifixión en el Cerro de la Pasión, con el imponente telón de la Sierra de Ayllón al fondo.

Se vio a Jesús cargando la cruz, cayendo, encontrándose con su Madre, siendo clavado y descendido.

Todo en riguroso directo, con el sudor, el polvo y el silencio roto solo por los llantos contenidos y los pasos sobre la tierra. Los actores, todos vecinos no profesionales, lo dieron todo: descalzos, arrodillados, con la corona de espinas hecha a mano y la cruz de madera pesada sobre sus hombros.

Entre el público, visiblemente emocionada, estuvo la consejera de Bienestar Social, Bárbara García Torijano."Es una cita donde el patrimonio, la fe y la identidad de un pueblo se funden, demostrando que, tras más de medio siglo, el corazón de Hiendelaencina sigue latiendo con la misma intensidad cada Semana Santa", describe García Toriijano.

Sus palabras revelan la fuerza de una tradición que, 53 años después, sigue latiendo con la misma intensidad. Junto a ella, el alcalde, Mariano Escribano, que año tras año respalda y aplaude esta fiesta declarada de Interés Turístico Regional que es posible gracias al Ayuntamiento de Hiendelaencina y la Asociación Loin de la Encina, quienes trabajan conjuntamente en la logística y ejecución de la puesta en escena. Asimismo, la celebración recibe el apoyo institucional de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha y de la Diputación de Guadalajara, instituciones que impulsan la promoción turística y cultural de esta tradición en la comarca alcarreña y el resto de la región.

La Pasión Viviente de Hiendelaencina no es un espectáculo: es fe viva, es memoria colectiva y es el orgullo de todo un pueblo que, haga frío, lluvia o nieve, lleva representándola desde 1972 sin faltar ni un solo Viernes Santo. Más de 3.000 visitantes llegaron ayer para sentirla de cerca.

Al terminar, muchos se quedaron en silencio, con los ojos húmedos. Porque en Hiendelaencina, cada Viernes Santo, un pueblo pequeño consigue que miles sientan el peso de la cruz y la grandeza del amor.