Conoce a las vaquillas y Ojojó que hoy salen en Miedes de Atienza en un particular Carnaval
La cita, de este 14 de marzo, contará con la participación de José Antonio Alonso.
Ya está aquí el carnaval y con él todo un complejo mundo de manifestaciones culturales que se ven expresadas en el marco rural de la provincia de Guadalajara. Botargas y personajes carnavalescos, que se manifiestan en muchos rincones de la provincia, llevan haciendo su aparición desde tiempos inmemoriales. La primera aparición del año ya se puede ver desde el día de Noche Buena con la Botarga Espartera de Tórtola de Henares, después empieza a sucederse una continua y diversa multitud de manifestaciones similares en todos los pueblos provinciales.
Raspando un poco la superficie rápidamente observamos lo que une a todos estos grotescos personajes; el cambio estacional y el nuevo año. Para una mayor comprensión hay que viajar a la antigua Roma y su mitología, un reflejo de la griega, donde aparecen las “Parcas”, diosas encargadas de hilar, medir y cortar el “hilo de la vida”, y el Kalendae, el comienzo del nuevo año. Claro ejemplo de las dos caras del tiempo, la Parka que es el año transcurrido y “viejo” consumido por su propio tiempo, y la Kalendae que evoca ilusión y esperanza del nuevo año, es el dios Jano, personaje mitológico romano representado con dos caras, una vieja y barbuda y otra joven y de rostro suave.
Como ya pueden imaginar, el rostro viejo representa el año transcurrido y el joven el año venidero lleno de esperanza. Más adelante, en época medieval, la Parka es representada a modo de esqueleto con el reloj de arena una vez vencido el tiempo, dando paso a un infante de rizos de oro y con el reloj de arena repleto de granos de cuarzo que son ilusiones, el año nuevo. Por eso las caras dobles de algunas botargas.
En Miedes de Atienza el año pasado de 2025 se rescataron del olvido, gracias a la Asociación Cultural Sierra de Pela, los misteriosos personajes carnavalescos llamados “Ojojó”, un viejo y una vieja tiznado rostro y manos de hollín, a los cuales los acompañan unas Vaquillas con hamugas, cuernos, rostro pintado de blanco y ataviadas de cencerros que anuncian la llegada de los Ojojó. Este festejo adormecido desde los años 70 del siglo pasado, fue documentado por José Ramón López de los Mozos en el año 1979, unos años después de que se dejara de celebrar el festejo. Según los testimonios, de la gente mayor del pueblo, el festejo se realizaba el domingo y martes de carnavales, celebrándose un baile en la Plaza al cual acudían, emergiendo de las calles colindantes, los Ojojó con las Vaquillas, portando el viejo una sartén con hollín que manchaba a los asistentes, portando la vieja una rueca, elemento al que debemos poner atención y el cual creo que debemos de volver a incluir en el festejo. Después del baile los jóvenes del pueblo realizaban una gran cencerrada por las calles.
Otro cometido de los Ojojó era el ir a pedir por las casas la voluntad; un poco de vino, comida o propina. Hoy día el festejo se ha trasladado al segundo sábado de marzo, motivado por la más posible asistencia de público, al ser una fecha que no coincide con tantos acontecimientos. Este año la aparición de los Ojojó será el 14 de marzo, abriendo la jornada a las 17.30 José Antonio Alonso, etnógrafo que dará el toque cultural al día, continuará con el encendido de una gran hoguera en la Plaza y a las 20.00 aparecerán los Ojojó y Vaquillas. Se hará una ronda por el pueblo, amenizada por gaiteros, y se repartirá caldito calentito.
Retomando el tema de la rueca, todo apunta que su simbología tiene que ver con el tiempo, ese afán por controlar el tiempo. Nona, la primera de las tres Parkas de la mitología romana, es representada con una rueca hilando la lana, marcando el nacimiento. Décima, la segunda Parka, mide con una vara la longitud del hilo, asociándose a la duración del tiempo. Y, por último, Morta, la anciana, corta el hilo con sus tijeras, representando la muerte. Como podemos ver, estos festejos están cargados culturalmente. Todo elemento que compone el festejo, desde la vestimenta hasta el comportamiento de los personajes, hunde las raíces en lo mas profundo de nuestra historia, cuando el vínculo de lo natural y lo humano era muy estrecho. Por este motivo y por muchos más, nos debemos a nuestra cultura y nuestros pueblos, el cordón umbilical que nos une a nuestra madre.

