Demandas de Madrid, trasvase y cambio climático refuerzan la necesidad de un caudal ecológico según el EpTI

01/06/2026 - 20:44 Paco Campos

El Esquema Provisional de Temas Importantes (EpTI) del cuarto ciclo de planificación hidrológica, documento sometido a consulta pública por el Ministerio para la Transición Ecológica hasta el pasado 28 de mayo de 2026, ha puesto de relieve un diagnóstico hidrológico relevante: la sobreasignación de los recursos en el sistema Alberche -esencial para el abastecimiento de Madrid- y la presión asociada al trasvase Tajo-Segura sitúan a la cuenca del Tajo en un escenario de especial tensión de gestión.

Este documento técnico, base del futuro plan hidrológico del ciclo 2028-2033, señala que la pretensión de atender simultáneamente demandas crecientes de suministro metropolitano y derivaciones externas presenta dificultades de compatibilidad con la viabilidad futura del sistema, lo que refuerza la necesidad de un caudal ecológico riguroso no solo como exigencia legal, sino como elemento central de equilibrio ambiental.

En este escenario, Entrepeñas y Buendía se consolidan como elementos clave en la regulación del sistema frente a una escasez hídrica de carácter cada vez más estructural.

La presión sobre el sistema Alberche

El sistema Alberche, del que se abastecen Talavera, Toledo y La Sagra, es una pieza crítica. A través de los embalses de San Juan y Picadas, el Canal de Isabel II deriva recursos que, junto a las demandas de riego, generan una presión constante. El EpTI es explícito: "el sistema de explotación Alberche está claramente sobreasignado, lo que significa que se han comprometido más recursos de los que es posible garantizar de forma sostenible".

Según Miguel Ángel Sánchez, consultor en materia de agua, en declaraciones a La Tribuna de Talavera, "agua de cabecera, de excelente calidad, se transfiere a otra cuenca para riego, mientras la propia ribera del Tajo ha de sostenerse sobre un sistema Alberche sobreasignado y recurrir a bombear hacia arriba agua de peor calidad".

El nuevo marco hidrológico incorpora los caudales ecológicos como condición obligatoria del sistema de explotación, respaldado por la jurisprudencia del Tribunal Supremo, que ha exigido el cumplimiento de los caudales previstos para 2027. Esta integración refuerza su papel dentro de la ecología fluvial y la recuperación de la biodiversidad, en contraste con ciclos de planificación anteriores donde su consideración normativa era menor.

Reacciones

Ante este escenario, se han intensificado los debates sobre la reserva de agua en la cuenca. Este análisis refuerza la tesis defendida desde Castilla-La Mancha de que Entrepeñas y Buendía deben funcionar como reservas estratégicas capaces de garantizar la estabilidad del sistema, reduciendo el margen disponible para nuevas derivaciones sin comprometer las garantías internas de la cuenca.

La Asociación de Municipios Ribereños de los embalses de Entrepeñas y Buendía ha reiterado su posición histórica al señalar que "la supervivencia de la comarca pasa por blindar el río".

En la misma línea, la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha ha reclamado que la planificación "contemple, sin ambigüedades, la realidad de una cuenca que ya no puede dar más de sí". Para el Gobierno regional, el diagnóstico del EpTI confirma que las inercias de consumo actuales chocan con los límites físicos del sistema.

Según Miguel Ángel Sánchez, esta advertencia afecta directamente a Talavera de la Reina, Toledo y la comarca de La Sagra. Este análisis interpreta que el documento debe ser asumido como una alerta que obliga a actuar con contundencia en la elaboración del plan definitivo.

El EpTI advierte de que la suma de presiones sobre un recurso limitado puede comprometer el futuro suministro de poblaciones dependientes del sistema Alberche, lo que introduce un factor de riesgo relevante en el cuarto ciclo de planificación hidrológica.

El cambio de paradigma en el cuarto ciclo

El debate hidráulico está cambiando de eje. Si durante años el foco se centraba en la disponibilidad de excedentes para el trasvase hacia el Levante, el actual ciclo de planificación se orienta hacia la sostenibilidad de los abastecimientos internos y la recuperación del ecosistema fluvial.

La capacidad de la Confederación para traducir estas premisas técnicas en medidas ejecutables será el principal indicador de la gestión del Tajo en la próxima década. El EpTI refleja así el fin progresivo de la lógica de la sobreasignación, en favor de un modelo en el que la disponibilidad del recurso está condicionada por límites físicos y ambientales más estrictos.