El Ducado se va de romería

21/05/2026 - 17:53 Ricardo Villar

Entre pinos, afloramientos de pizarra y tierras ocres y rojizas se abre paso el caserío de Santa María del Espino, en plena Sierra del Ducado. Un lugar, que el pasado sábado se tiñó de fiesta con motivo de su día más esperado del año, la romería de la Virgen del Espino.

FOTOS: Yolanda Lozano

Y la coincidencia en esta ocasión con la festividad de San Isidro, que en muchos lugares fue festivo, propició los desplazamientos y que la afluencia de personal fuera más alta que en ediciones anteriores.

La matinal arranca con los sones de los Gaiteros de Villaflores, que animan a desperezarse al vecindario y a prepararse para el inicio de la marcha religiosa. La cita, es en la coqueta iglesia de San Salvador, encaramada al casco urbano. Desde allí, con el inicio del repique de las campanas, da comienzo la romería. La imagen de la Virgen del Espino es portada por las mujeres del lugar. Los hombres, los encargados de la bandera, la cruz procesional y el estandarte. Preside los actos la alcaldesa, Sagrario Lozano.

Oficia la liturgia el sacerdote titular, Rafael Pascual. La comitiva sobrepasa las últimas casas junto al camino que lleva a la ermita, mientras se suceden las marchas interpretadas por los gaiteros. Las frescas temperaturas, propician que se cubra el recorrido a un buen ritmo. Prestos, los romeros alcanzan la pequeña ermita ante su remozado exterior. La Santa accede al interior de su santuario, adornada con buenas galas. Tras la ceremonia, la tradición ordena una vuelta al espacio sagrado para buscar los favores de la benefactora del sitio.

Y se aprovecha para bendecir los campos a los cuatro aires, con unas pequeñas cruces de cera. Tras esto, se pone rumbo al pueblo, guiados por las solemnes melodías de los músicos. La población, ya en el templo local y cuándo ha sido entronizada, le dedica unas últimas canciones a su advocación. A partir de entonces, el baile vermú se mezcla con las jotas de los últimos intérpretes que no cejan en dedicarle coplillas a todos los elementos locales. Tras el baile vermú, una paella popular reúne a ciento veinte comensales. El último pase musical, tras el ágape, pone el punto y final a la sencilla cita con más arraigo local.

El sur del Ducado en un rebullir de fiestas

Y es que no sólo Santa María del Espino celebraba este fin de semana a su patrona. Varias han sido las localidades que en esta parte del antiguo Ducado de Medinaceli tenían este fin de semana diferentes manifestaciones. En Riba de Saelices, se celebró la popularmente conocida cómo Virgen de Mayo. Con un cartel festivo, similar al de años anteriores. En Esplegares, se acudió a la romería de Santa Catalina, en la antigua iglesia del despoblado de Villar del Gato. También Luzaga, bajó en romería al despoblado de Albalate. Y el día anterior, celebró San Isidro. El santo hortelano, también fue motivo de celebración en Luzón. Ésta pequeña muestra de tradiciones locales, entre otras que se dieron estos días, da el relevo a Ablanque y Huertahernando, que el próximo sábado celebrarán sendas romerías.