22/05/2022 / 08:23
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El fin del trasvase prosigue su rumbo


El fuerte descenso de las aportaciones de agua a  Entrepeñas y Buendía (un 50% respecto a 1980) unido a la prioridad de los trasvases al Segura ha generado una situación ecológica insostenible: niveles ínfimos en los embalses y un caudal ecológico en el río por debajo de lo exigido por la UE. Es por eso que el objetivo del Gobierno para 2027 es el incremento de éste en un 30%. Este factor, entre otros, haría que se recortara el trasvase entre 105 y 130 hm³ al año.

El Consejo del Agua de la Demarcación Hidrográfica del Tajo ha informado favorablemente del proyecto del Plan Hidrológico del Tajo. Este paso de gigante significa, en lo que respecta a la provincia, elevar el caudal ecológico del Tajo en su cabecera, es decir, en los pantanos de Entrepeñas y Buendía. 

El fin del trasvase está más cerca, gracias a un documento que se ha aprobado por 47 votos a favor y 22 en contra (la mayoría de los que tiene la comunidad de Madrid) y 4 abstenciones. Pero de lo que no cabe duda es de que el avance será cualitativo y cuantitativo: garantía de más agua en los ríos de nuestra provincia y nuestra región y unos  pantanos más llenos.


 Para ello, entre otras medidas, se fija para el año 2027 un caudal ecológico de 8,65 metros cúbicos por segundo a su paso por Aranjuez, mientras que ahora circulan una media de 6 metros cúbicos por segundo. Este factor, entre otros, hará que se recorte  el trasvase entre 105 y 130 hm³ al año. 
    

Un agua que deberá ser suplida por caudal desalado. En este sentido, la región buscará acuerdos, consensos nacionales, “para que sea sostenible para el Levante español un giro en fuentes de alimentación hidráulica, que las prioridades de consumo empiecen por la desalación, y por los usos, gestión y puesta en marcha de todos los sistemas de desalación”, empezando por que vaya al 100 por cien la desaladora de Torrevieja, para que en Alicante “puedan beneficiarse de lo que ya se benefician en Murcia”, detalla el presidente regional, Emiliano García-Page.

El Proyecto aprobado incluye un Programa de medidas que conlleva una inversión superior a los 3.700 millones de euros hasta 2027, fecha en que todas las masas de agua deberán haber alcanzado el buen estado, tal y como informa la CHT. Entre ellas, destaca la inversión en infraestructuras de saneamiento y depuración, cercana a los 2.100 millones de euros, de los que más de 900 irán destinados a la mejora de los tratamientos de depuración de las principales depuradoras de la ciudad de Madrid.


Asimismo, este documento incluye la implantación de un régimen de caudales ecológicos en todas las masas de agua, así como la actualización de la normativa aplicable, para una mayor protección del dominio público hidráulico.

Según la memoria del Plan Hidrológico del Tajo, de reproducirse en el futuro las aportaciones en régimen natural estimadas para el período 1980/81–2017/18 se estima que en algunos años, “algunas demandas no podrían satisfacerse en su totalidad”. Medio Ambiente dispone de un modelo de simulación de las reglas del Plan Especial de Sequía, “que recoge unas restricciones en las demandas, aplicables si se alcanzan unos escenarios de prealerta, alerta o emergencia, definidos generalmente a partir de un cierto nivel de llenado de los embalses”. 
   

Estas restricciones que fija “pueden incrementar el número de fallos en la satisfacción de las demandas, con el objetivo de disminuir su gravedad, respecto a si no se aplicasen a tiempo esas restricciones”. Con el objetivo de que estos fallos no se acrecienten en el futuro, el Plan Hidrológico plantea limitaciones a nuevos aprovechamientos de agua, “que sólo podrán llevarse a cabo durante los meses donde se prevea que no puedan afectar al caudal ecológico ni a aprovechamientos existentes”.
    

Por tanto, el objetivo ambiental es claro: “garantizar el buen estado de las masas de agua que ya están en esta situación y alcanzar en 2027 el buen estado del resto”. Con la finalidad de alcanzar estas metas ambientales, así como la adecuada atención de las demandas de agua, el Plan Hidrológico incluye medio millar de medidas promovidas por distintas administraciones públicas.

Trámites
Una vez obtenido el informe favorable del Consejo del Agua, el documento se trasladará al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. La aprobación de este documento, con los cambios que se puedan producir en este proceso, será mediante un Real Decreto aprobado por el Consejo de Ministros.
    

Este paso se enmarca en la política de los Gobiernos regional y nacional encaminada al cumplimiento de la normativa europea en materia de masas de agua y que ya se viene consolidando de facto desde la aprobación, meses atrás, del Real Decreto por el que se modifican las reglas de explotación del trasvase Tajo-Segura. La principal modificación afecta al nivel 2, que hasta ahora fijaba en 38 hm3 /mes el aporte de agua desde la cabecera del Tajo cuando las existencias conjuntas de Entrepeñas y Buendía fueran  inferiores a los 1.300 hm3. Ahora el desembalse es de 27 hm3 /m, cambio que se ha aplicado a los últimos trasvases con la finalidad de dar una mayor estabilidad al sistema y beneficios para todas las cuencas afectadas.

Declive poblacional y económico
Los embalses de Entrepeñas y Buendía se construyeron en la década de los años 50 del siglo pasado sobre los cauces de los ríos Tajo y Guadiela en la comarca de La Alcarria, entre las provincias de Cuenca y Guadalajara. Los municipios ribereños, agrupados en la Asociación de Municipios Ribereños de los Embalses de Entrepeñas y Buendía, perdieron sus tierras más fértiles bajo las aguas de los embalses, en una época en la que la agricultura era la principal actividad económica en zonas rurales. 
    

Los caminos y carreteras que unían las poblaciones de los valles también quedaron anegados, aislando así a municipios y vecinos que hasta entonces habían estado próximos. En el caso de Buendía, el embalse inundó la N-320, principal vía de comunicación entre las capitales de provincia de Cuenca y Guadalajara y entre algunos municipios ribereños, incrementando la distancia entre ellos desde 10 km hasta 60, algo que tardó más de 50 años en subsanarse, con la entrada en funcionamiento del viaducto de Buendía en 2008. 
    
Estudio de impactos 

Según reza el Estudio impactos socioeconómicos del Trasvase Tajo-Segura, elaborado por el Grupo de Investigación del Tajo de la Universidad de Castilla La Mancha, “a pesar de estos impactos iniciales, con el llenado de los embalses emergió un modelo económico alternativo en la comarca, sustituyendo la actividad agraria tradicional por un desarrollo basado en las actividades turísticas y recreativas vinculadas a Entrepeñas y Buendía”. 
    

En una comarca caracterizada por una gran belleza paisajística y un importante patrimonio cultural y natural, “la existencia de una enorme lámina de agua de más de 11.400 ha en la proximidad del área metropolitana de Madrid dotó a la zona de un enorme potencial de desarrollo en una época en la que el turismo empezaba a despegar como importante actividad económica”. Durante las décadas de los 60, 70 e incluso 80, se construyeron urbanizaciones de segunda residencia, instalaciones hoteleras, de restauración y ocio, y puertos deportivos, particularmente en el entorno del embalse de Entrepeñas y, en menor medida, en el de Buendía.

Mar de Castilla
El cambio de modelo pareció funcionar y el “Mar de Castilla” y sus playas se convirtieron en un lugar habitual de veraneo de muchos madrileños. “Sin embargo –remarca el estudio- la aprobación, construcción y entrada en funcionamiento en 1981 del trasvase truncarían de manera determinante este proceso de desarrollo”. Una tormenta perfecta: “La conjunción de un fuerte descenso de las aportaciones de agua a los embalses de Entrepeñas y Buendía (50%) desde principios de los 80 respecto a lo previsto para la realización del trasvase y, sobre todo, una gestión de la infraestructura que por motivos político-económicos ha priorizado la realización de trasvases al sureste español, ignorando por completo las necesidades de los municipios ribereños y la prioridad legal de todos los usos de la cuenca cedente (incluidos los usos recreativos), ha resultado en su declive poblacional y socioeconómico”.
  

Por lo tanto, la entrada en funcionamiento del trasvase en 1978, y la aprobación de la normativa derivada del Memorándum del Tajo en 2013-2014, han tenido impactos claros en los niveles de llenado en la superficie de la lámina de agua y, como consecuencia, en los usos lúdicos y recreativos de los embalses y en el potencial de desarrollo turístico de los municipios ribereños.
    

Entre otros factores, este último ha provocado que, desde 1980, la reducción de aportaciones haya sido inversamente proporcional a la explotación del trasvase, lo que ha derivado dramáticamente en una disminución del volumen almacenado. “Las reglas de explotación están diseñadas para trasvasar el máximo volumen de agua posible y, consecuentemente, mantener artificialmente bajos los niveles embalsados”, reza el estudio.
    
Gobierno regional

El presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha aplaudido algo que ha considerado “un apretón muy importante” que “significa muchísimo para esta tierra” aunque ha avisado de que este “no es el punto final para el camino que emprendimos hace mucho tiempo”.
  

 “Aquí no hemos llegado a la meta final”, dijo en Sacedón, donde se ha celebrado la reunión del Consejo de Gobierno, y donde se mostró seguro de que este “apretón” es “muy importante” aunque también de que “otro apretón más y tenemos la solución definitiva”. “El que venga será un apretón definitivo, cuando sea lo que decidiremos entre todos, y para eso seguiré reclamando todo el apoyo de la sociedad de Castilla-La Mancha”, declaró.

Desde Sacedón
Por su parte, el alcalde de Sacedón, Francisco Perez Torrecilla, traslada el sentimiento de los municipios colindantes a los embalses de cabecera subrayando que “este empujón supone una buena parte de las reivindicaciones de los municipios ribereños”. El edil ribereño entiende que “aunque es un avance muy importante para los municipios ribereños y para Castilla-La Mancha en general, queremos más y vamos a seguir luchando para conseguirlo”. Y concluye: “Desde los ribereños no nos vamos a conformar con esto y seguiremos trabajando por conseguir nuestras reivindicaciones históricas”.

Desde Murcia
El presidente de la región de Murcia, Fernando López Miras, comenta que “el Gobierno de Sánchez ha dictado sentencia de muerte para el trasvase Tajo-Segura”. El jefe del Ejecutivo regional ha sentenciado que “la aprobación del plan del Tajo es otro paso más en su hoja de ruta”. López Miras asegura que “llegaremos hasta el final para defender los intereses de la región de Murcia”.
 


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