El Premio 'Su peso en miel' 2026 coronará a Fernando Romay y Amaya Valdemoro en Peñalver

27/03/2026 - 13:47 Europa Press

La villa alcarreña de Peñalver acogerá el próximo 25 de abril una nueva edición del tradicional Premio 'Su peso en miel', que en 2026 distinguirá a los ex jugadores de baloncesto Fernando Romay y Amaya Valdemoro. Este nombramiento supone un hito histórico al recaer el galardón, por primera vez, de forma conjunta en dos personas.

Así lo ha anunciado la alcaldesa del municipio, Yolanda Escolar, durante la presentación oficial del evento en el Palacio Provincial. Escolar ha destacado que ambos deportistas encarnan "valores profundamente vinculados al mundo apícola como el esfuerzo, la constancia, el trabajo en equipo y la superación". El jurado adoptó la decisión por unanimidad el pasado 16 de febrero.

La entrega del premio, declarado de Interés Turístico Provincial, consistirá en el tradicional pesaje público en romana de los galardonados. El objetivo es calcular la cantidad de miel —procedente de la Denominación de Origen Miel de la Alcarria, la más antigua de España— que recibirán los premiados. En esta edición se prevé que la cifra ronde los 250 kilogramos.

Escolar ha subrayado el carácter simbólico de esta novedad, señalando que "no se trata de sumar kilos, sino de sumar referentes". Asimismo, ha puesto en valor el papel de esta cita como escaparate para el turismo y el producto estrella de la comarca.

Por su parte, el diputado provincial Héctor Gregorio ha reiterado el respaldo de la Diputación de Guadalajara al sector primario, anunciando un refuerzo económico para la D.O. en 2026. Ángel Marco, presidente de la Asociación de Apicultores, ha incidido en la idoneidad de los premiados recordando que "muchos deportistas utilizan miel, polen o jalea real para mejorar sus condiciones".

El premio, cuya trayectoria efectiva comenzó en 1985, ha reconocido a figuras como Camilo José Cela, Vicente del Bosque, Ángel Nieto o Leo Harlem. Sin embargo, la presentación también ha servido para denunciar los problemas estructurales que atraviesa el campo, como las plagas de conejos —con 3000 hectáreas afectadas— y la presión de proyectos energéticos.