El viento y el hielo no pueden con la fe de Valverde de los Arroyos en sus Reyes Magos

06/01/2026 - 12:23 José María Alonso

Ni la nieve recién caída ni las rachas de viento del norte lograron frenar una de las tradiciones más auténticas de la provincia de Guadalajara. Valverde de los Arroyos desafió a una noche gélida para recibir a Melchor, Gaspar y Baltasar, quienes asomaron como marca la costumbre por el Omanillo. La estampa fue tan espectacular como extrema: la carroza real estuvo a punto de ser vencida por el vendaval mientras los camellos lidiaban con las placas de hielo que cubrían el firme, bajo la mirada ilusionada de unos niños que aguardaban a pie de pueblo a pesar del pasmo provocado por el frío.

Tras el reparto de regalos, Sus Majestades disfrutaron de uno de los tesoros inmateriales de la provincia de Guadalajara: la versión del "Cantar de Reyes", una pieza que resuena en la arquitectura de pizarra desde hace más de un siglo. La jornada continuó tras la degustación del roscón municipal cuando, al filo de la medianoche, los rondadores recorrieron cada rincón de la villa para que la melodía de los instrumentos y el relato de la aventura de los Magos llegara a cada hogar serrano.

El regreso de la Misa Pastorela

La mañana de Reyes amaneció en la provincia con una luz deslumbrante que contrastaba con las temperaturas bajo cero. La festividad religiosa alcanzó su punto álgido con la interpretación de la misa "Pastorela", una joya musical de principios del siglo pasado que ha sido recuperada recientemente por el coro de jóvenes y mayores de la localidad.

Con los ecos de los villancicos aún presentes, Valverde de los Arroyos cierra su ciclo navideño, aunque la actividad en esta zona de Guadalajara no se detiene. Los vecinos ya miran de reojo al fin de semana del 23 de enero, cuando la festividad de San Ildefonso traerá consigo la célebre "chinela", manteniendo vivo el pulso cultural de la serranía.