Este es el pueblo alcarreño equidistante entre Pozo y Alcalá donde Torrente salió al balcón

23/03/2026 - 20:33 FCV

Torrente conoció la Alcarria. Sí, conoció la Alcarria, como suena. Salió a dar un estrambótico mitin en su película favorita, recién estrenada, como candidato a presidente. Del balcón del Ayuntamiento colgaba la bandera verde de NOX, su partido ficticio. Lo hacía en la Casa Consistorial de un pueblo de la Alcarria Alcalaina, ese rincón que, aunque administrativamente pertenece a Madrid, es prolongación natural de la tierra de Guadalajara, de sus llanuras doradas y su aire de siempre. Allí, a 10 kilómetros exactos de Pozo de Guadalajara y a la misma distancia de Alcalá de Henares, saludó a una plaza llena de vecinos que lo ovacionaban.

Imagínate la escena. Un mediodía cualquiera de rodaje. La plaza tranquila de siempre, con sus chopos dando sombra y el olor a campo. De repente, focos, cámaras, figurantes con banderas españolas y el mismísimo Santiago Segura convertido en Torrente: traje gris, bigote, gafas de sol y micrófono en mano, gritando consignas que hacen reír y temblar al mismo tiempo.

Los vecinos, asomados a las ventanas o mezclados entre el público, no daban crédito. “¡Es él! ¡Es Torrente!”, susurraban las abuelas mientras los chavales se colaban para salir de extras. Una señora de ochenta años contó después que, cuando lo vio asomado al balcón de su propio Ayuntamiento, sintió que “el pueblo entero se había vuelto película”. Otro vecino se encontró de pronto con un megáfono en la mano coreando el nombre del partido inventado. “Pensé que estaba soñando”, confesó entre risas.

Porque Anchuelo no es un pueblo de paso. Es uno de esos lugares donde el tiempo se mide en cosechas y en tertulias de plaza. Y de pronto, sin avisar, se convirtió en el escenario principal de la nueva entrega de la saga más cafre y querida de España. El equipo técnico invadió las calles durante semanas. El bar de la esquina sirvió cafés a los cámaras. El ayuntamiento se transformó en plató. Y los alcarreños, con esa hospitalidad que nos define, lo acogieron todo con sorpresa, orgullo y un punto de guasa.

Allí, bajo ese cielo alcarreño tan ancho, Torrente se hizo presidente… o al menos lo fingió con la misma cara de pillo de siempre. Y el pueblo entero, por unos días, fue el centro del universo cinematográfico español.

 

Y ahora ya lo sabes: Anchuelo es el lugar donde la Alcarria se cruzó con Torrente para siempre.