La Botarga de las Candelas, reina sobre Retiendas
Multitudinario domingo, marcado por la tradición.
Arrancaba la matinal dominical mirando de reojo a la atmósfera, con un plomizo cielo que arrojaba una llovizna que amenazaba el desarrollo del día grande de Retiendas. Nueve de la mañana, a los pies de la parroquia, primer cohete que se lanza y marca el inicio del rito. Los Dulzaineros de la Pinocha comienzan la diana para ir despertando a la población. La botarga, encarnado en este año por Carlos Martín, es acompañada por su tamboritero, Rubén Macías, y comienza el recorrido de anunciar a los vecinos que la mañana se ha iniciado. Casa por casa recorre todo el casco urbano, bajo el tintinear de sus cencerros y golpes de castañuela al uso de cachiporra.
El vecindario queda listo y al marcar el reloj el mediodía la esplendorosa Virgen de las Candelas cruza el umbral del templo. Y bajo el pórtico se subastan los banzos, para arrancar una multitudinaria procesión. El equipo de gobierno, encabezado por Juan Antonio Martín, preside los actos. También asisten el senador Lucas Castillo, el diputado regional Nacho Redondo y la diputada provincial Elena Sebastián. Con los primeros sones procesionales interpretados por los dulzaineros, arranca la solemne procesión. Una marcha que recorre la población desde su parte más alta hasta las primeras casas del núcleo, cubriendo la totalidad de la longitud de la calle Mayor.
Y durante toda la romería, la botarga le baila a la Virgen sin perderle la mirada en ningún momento. Golpea incesantemente la castañuela, mientras los fieles siguen con emoción a la comitiva. Sentimientos locales a flor de piel, apegados a una tradición centenaria que se pierde en la memoria de estas tierras del alto Jarama. Tras el recorrido de ida y vuelta, los romeros llegan a la escalinata que da acceso a la parroquia. De nuevo subasta para llevar a la santa a su espacio, que se completa con la almoneda de los platos de caracoles, el dulce por antonomasia de la fiesta.
Finaliza la eucaristía con la danza que se realiza en mitad de la sagrada ceremonia. Y cómo marca el rito de fertilidad y augurio de un buen año, el botarga cubre de espadaña a todos los que van saliendo del interior del santuario. Los dulzaineros animan el baile vermú, bajo un débil sol que al final ha iluminado el día y ha desterrado las amenazantes nubes. Una paella multitudinaria, que ha rebasado los cuatrocientos comensales, es la antesala a la bajada por las terreras del botarga y sus dos acompañantes. La tradicional almoneda, pone el punto y final a este sagrado día del calendario local.
Una tradición con solera, que se mantiene en plena forma y que cuenta con un respaldo muy señalado en esta zona de la provincia y que reúne año tras año a numerosos adeptos y seguidores de la Virgen de la Candelas. Y a su especial protagonista, que viste bayeta amarilla, roja y verde, con rabo demoníaco, cuernos, máscara y cinturón de cencerros. Larga vida a la Botarga de Retiendas. Orgullo provincial. Por algo es la que nunca dejó de salir.

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