Apadrina un Árbol, con el apoyo de Ibercaja, establecerá un gran corredor ecológico en torno al Barranco de los Artesones
Ibercaja celebró ayer la quinta edición de su Cena Solidaria, un acto en el que entregó 930.000 euros a 17 proyectos sociales y medioambientales. Durante el evento, la Fundación Apadrina un Árbol recogió uno de los premios por su proyecto “Ribera Artesones”, que cuenta con el respaldo de Ibercaja.

Este apoyo se enmarca en la sólida estrategia de restauración ambiental de Ibercaja y su programa “Tu dinero con corazón”. La entidad aragonesa sigue demostrando su firme compromiso con la recuperación de los espacios naturales de la provincia de Guadalajara y de Castilla-La Mancha, impulsando iniciativas de alto valor ecológico como la creación de un gran corredor ecológico en torno al Barranco de los Artesones, un enclave cuya fragilidad ecológica se vio agravada tras un antiguo incendio forestal.“Tu dinero con corazón” apoya proyectos a través del fondo de inversión y del plan de pensiones “Ibercaja Sostenible y Solidario”. Estos productos, además de invertir de forma sostenible, revierten parte de sus comisiones a proyectos sociales y medioambientales de entidades sin ánimo de lucro. Los participantes, con sus votos, colaboran activamente en hacer posible este tipo de iniciativas.

El Proyecto de Apadrina un Árbol tiene un alcance local en cuanto a la aplicación directa sobre el territorio, pero con una trascendencia provincial y supraautonómica, ya que se prevé la participación de grupos de voluntariado de Castilla-La Mancha, Castilla y León, Aragón y Madrid.
Desde el Centro de Educación Ambiental Dehesa de Solanillos, la entidad coordina una intervención técnica de alta precisión para revertir la degradación del paisaje donde la recuperación natural es insuficiente. Gonzalo Carpintero, coordinador de la fundación, señala la importancia de devolver la identidad botánica a la zona:
“Lo que consiste es en volver a restaurar la vegetación arbórea que había en el barranco de los Artesones antes del incendio. La acción humana es necesaria para favorecer el retorno de ejemplares que han desaparecido del entorno inmediato”.
El plan de reforestación trasciende la mera plantación: busca la creación de un corredor ecológico lineal que devuelva la biodiversidad perdida a todo el valle. Sobre la selección de especies, Carpintero explica:
“Lo que se pretende es implantar fresnos, majuelos y otras especies propias de ribera que ahora no existen, y generar un nuevo ciclo ecológico en aquella zona”.
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Intervenciones como esta son fundamentales para revitalizar el medio rural de Castilla-La Mancha, integrando soluciones basadas en la naturaleza para combatir los efectos de la crisis climática en el interior peninsular.
Más allá de la recuperación de los espacios naturales, el proyecto también promueve actividades de educación ambiental y estudios sobre el medio natural.

La ejecución de Ribera Artesones destaca además por su alto componente de participación social. La fundación ha movilizado a una amplia red de voluntarios, involucrando activamente a centros educativos, asociaciones y colectivos locales. Carpintero destaca que la implicación ciudadana es el motor del cambio:
“La parte activa de este proyecto se va a realizar con personas voluntarias. Vamos a intentar localizar a grupos organizados e intentar crear todo este bosque de ribera que estamos buscando”.
Con este esfuerzo conjunto, el Barranco de los Artesones se encamina a recuperar su equilibrio ecológico, asegurando un legado verde para las próximas generaciones.