La segunda fase de la rehabilitación del poblado de Villaflores espera empezar a principios de verano.
El Ayuntamiento invierte 851.000 euros y espera recibir al público 10 meses después de su inicio.
El Ayuntamiento de Guadalajara ha presentado este martes la segunda fase de la restauración y rehabilitación del poblado de Villaflores, declarado Bien de Interés Cultural en abril de 2015. La intervención, con un presupuesto de 851.000 euros, supone un paso decisivo para abrir el enclave al público y devolverle un uso cultural, histórico y educativo.
Durante la rueda de prensa, el equipo de Gobierno ha subrayado el valor simbólico y patrimonial del poblado, “no estamos solo restaurando edificios, estamos recuperando memoria”. En la presentación han participado el segundo teniente de alcalde y concejal de Urbanismo, Alfonso Esteban; el arquitecto redactor del proyecto, Juan de Dios de la Hoz; y el jefe de Urbanismo municipal, César Gismara.
La primera fase, finalizada en julio de 2025, contó con una inversión cercana a los dos millones de euros y permitió frenar el deterioro estructural del conjunto. Se actuó sobre cubiertas y elementos constructivos para garantizar la estabilidad de los edificios, empleando materiales tradicionales —madera, cal, piedra y ladrillo— y técnicas originales. También se ejecutó un vallado perimetral para evitar actos vandálicos.
Superada esa etapa de consolidación, la segunda fase se centra en cuatro elementos fundamentales del conjunto: la capilla, la casa de colonos número uno, el palomar y la bodega. El plazo de ejecución de las obras será de diez meses desde su adjudicación. Si la tramitación administrativa avanza según lo previsto, los trabajos podrían comenzar en los próximos meses.
Entre las principales actuaciones previstas destaca la conversión de la capilla donde se explicará la historia del poblado, su modelo de vida autosuficiente y su relevancia patrimonial.
La casa de colonos número uno se recreará como vivienda histórica musealizada, mientras que el palomar —uno de los elementos más singulares del conjunto— será visitable en su interior, con acceso a la parte superior mediante un sistema de subida y bajada. La bodega se integrará en el recorrido, incluyendo su espacio subterráneo.
La intervención contempla además la mejora del entorno del paisaje, con la creación de caminos peatonales, recuperación de vegetación autóctona con especial protagonismo de olmos resistentes a la grafiosis, eliminación de especies invasoras y rehabilitación de elementos hidráulicos originales como el antiguo sistema de recogida de aguas.
Una vez concluida esta fase, el objetivo municipal es abrir el espacio a la ciudadanía con un uso turístico y cultural. El Consistorio no descarta futuras intervenciones en otros edificios del conjunto, como las naves y la casa grande, en función de la disponibilidad presupuestaria.
Con una inversión acumulada superior a los tres millones de euros entre la primera y la segunda fase, el Consistorio avanza en la rehabilitación de uno de los conjuntos patrimoniales más singulares de la ciudad, con la vista puesta en su apertura y disfrute público.