Libisosa: el renacer de la colonia romana en el corazón de Lezuza

21/08/2026 - 16:06 Redacción

Este yacimiento alberga vestigios que van de la Edad del Bronce a la Edad Media

 

Cerca de la localidad de Lezuza, en la provincia de Albacete, el Cerro del Castillo se conserva bajo sus tierras varios siglos de historia superpuestos. El Parque Arqueológico de Libisosa se encuentra a 1.005 metros de altitud, en un promontorio rodeado al este, oeste y norte por un meandro del río Lezuza. En este punto se sucedieron distintas ocupaciones humanas, desde asentamientos de la Edad del Bronce hasta una ciudad ibérica, una colonia romana y construcciones medievales. Esa continuidad se ha convertido al enclave en un espacio de referencia para estudiar la transformación de un mismo territorio a lo largo del tiempo.

La etapa iberorromana ha concentrado buena parte de las investigaciones realizadas. Antes de integrarse en la estructura urbana y administrativa de Roma, Libisosa había sido un oppidum oretano, es decir, una ciudad fortificada situada en un emplazamiento estratégico para controlar el territorio y las vías de comunicación. Los primeros indicios de ocupación se remontan al Bronce Final, mientras que los restos ibéricos permiten seguir con especial detalle la evolución del asentamiento durante los siglos II y I antes de Cristo.
Las excavaciones han documentado viviendas, espacios productivos y numerosos objetos relacionados con la vida cotidiana. El estudio de estos materiales permite conocer actividades domésticas, prácticas artesanales, formas de intercambio y aspectos de la organización económica y social de quienes habitaron el enclave antes de la consolidación de la presencia romana.

La historia de Libisosa cambió de forma definitiva durante el proceso de romanización. El antiguo asentamiento terminó convertido en la colonia Libisosa Foroaugustana. Plinio el Viejo dejó constancia de la existencia de Libisosa y de su condición jurídica, uno de los testimonios que permiten situar a la ciudad dentro de la organización territorial romana de Hispania.

La transformación no fue únicamente administrativa. La ciudad experimentó una reorganización urbana que modificó su fisonomía. En la parte alta del cerro se creó un foro en torno al cual se articularon distintos edificios públicos. Las investigaciones han identificado una plaza además de una basílica y otras construcciones vinculadas a la actividad pública.

El foro constituía uno de los principales espacios de representación y actividad de las ciudades romanas. En Libisosa, su excavación ha permitido reconstruir parte de la organización urbana de la colonia y estudiar cómo el nuevo modelo romano se superpuso a las estructuras anteriores. El trazado de calles, los edificios públicos y las zonas residenciales muestran un proceso de transformación que no eliminó de inmediato las huellas del pasado ibérico.

Una de las principales particularidades arqueológicas de Libisosa se encuentra precisamente en un episodio de destrucción anterior a la consolidación de la colonia. Algunos sectores de la ciudad ibérica quedaron sepultados de forma rápida durante los conflictos que afectaron a Hispania en el siglo I antes de Cristo. Los investigadores han utilizado la expresión “efecto sepultura” para explicar cómo aquel proceso favoreció la conservación de estructuras y objetos.

La destrucción, desde el punto de vista arqueológico, generó contextos cerrados que permiten estudiar con precisión determinados momentos de la vida del asentamiento. Los materiales permanecieron asociados a los espacios en los que fueron utilizados, ya fueran comerciales, artesanales o militares. Esta circunstancia ha convertido determinadas áreas de Libisosa en una importante fuente de información sobre las sociedades ibéricas de los momentos finales anteriores a la implantación del modelo urbano romano.

 

Tres décadas  de excavaciones
Las excavaciones sistemáticas comenzaron en 1996 y han continuado durante tres décadas. El trabajo iniciado bajo la dirección de José Uroz Sáez abrió una etapa de investigación continuada que ha ido ampliando el conocimiento del enclave. El yacimiento ocupa alrededor de 30 hectáreas, aunque solo una parte ha sido excavada.

En febrero de 2026, Uroz cifraba en más de 160.000 las piezas contabilizadas desde el inicio de los trabajos y estimaba que únicamente se había excavado alrededor del 10 % del conjunto. El dato refleja el volumen de material recuperado y la extensión de terreno que todavía permanece sin investigar. Buena parte de la antigua ciudad continúa bajo el Cerro del Castillo.

El avance de las campañas ha permitido documentar nuevos espacios y revisar las interpretaciones e hipótesis realizadas sobre la evolución del asentamiento.

 

De yacimiento a Parque
La investigación científica ha ido acompañada de un proceso destinado a reforzar la protección y la apertura pública del enclave. El Gobierno de Castilla-La Mancha aprobó el Decreto 111/2021, de 26 de octubre, por el que Libisosa fue declarado Parque Arqueológico. Se convirtió así en el sexto espacio con esta figura de protección en Castilla-La Mancha y en el segundo de la provincia de Albacete.

La declaración estableció un marco específico para coordinar la investigación, la conservación y la difusión de los restos. El objetivo era proteger las estructuras ya excavadas, facilitar su comprensión por parte del público y ordenar las futuras intervenciones arqueológicas.

La condición de parque no ha supuesto detener las excavaciones para mostrar únicamente lo ya conocido. Investigación y apertura al público han seguido avanzando de forma paralela. En la campaña de 2022, por ejemplo, los trabajos desarrollados en el área de acceso permitieron localizar parte de la puerta monumental y uno de sus torreones.

Las actuaciones posteriores continuaron estudiando este sistema defensivo y los espacios próximos a la entrada. El informe preliminar difundido por el Portal de Cultura de Castilla-La Mancha en febrero de 2025 señaló el descubrimiento de una edificación romana situada extramuros, en las proximidades del acceso al parque.

El hallazgo amplió el conocimiento más allá del recinto amurallado. La localización de estructuras exteriores confirma que la actividad urbana no se limitaba al espacio contenido dentro de las murallas y permite plantear nuevas líneas de estudio sobre el crecimiento y la organización de la ciudad.

 

Investigación y conservación
La continuidad de las campañas se apoya en distintas vías de financiación pública. Castilla-La Mancha mantiene desde 2014, con la excepción de 2020 debido a la pandemia, convocatorias destinadas a proyectos de investigación del patrimonio arqueológico y paleontológico.
Una de las líneas de investigación financiadas en épocas recientes fue destinada a la excavación del extremo occidental del decumano máximo, en el denominado Sector 20. El objetivo consistía en avanzar en el conocimiento de esta vía urbana y conectar este espacio con el foro romano. La intervención tenía además una dimensión vinculada a la visita pública, al plantearse una mejor circulación por los sectores excavados.

El programa incorpora también la catalogación de materiales, estudios numismáticos, osteoarqueológicos y escultóricos, análisis arqueométricos y trabajos de fotogrametría. Además, con la participación de estudiantes y personal especializado se ha añadido una dimensión formativa a las excavaciones. La financiación ha tenido continuidad en 2026. Entre las actuaciones previstas figura continuar los trabajos en el Sector 20. 

Pero las subvenciones no se destinan únicamente a excavar. Las campañas incluyen tareas de documentación, conservación, análisis de materiales y divulgación. Cada objeto recuperado debe ser estudiado, registrado y contextualizado antes de que pueda incorporarse al conocimiento histórico del yacimiento.

 

Difusión pública
La divulgación se ha convertido en otro de los ejes de la consolidación del parque. Libisosa dispone de un espacio museográfico en el Centro Sociocultural Agripina de Lezuza, donde se contextualizan materiales procedentes de las excavaciones.
A las fórmulas tradicionales de exposición se han ido sumando herramientas digitales. Durante las Jornadas Europeas de Arqueología de 2025, el parque presentó recursos de realidad virtual y aumentada destinados a acercar al visitante las reconstrucciones de determinados espacios y facilitar la interpretación de estructuras que, a simple vista, pueden resultar difíciles de comprender.

Estas iniciativas buscan conectar el trabajo científico con la visita pública. La excavación permite recuperar estructuras y materiales, pero la difusión exige explicar qué función desempeñaron, en qué periodo fueron utilizados y cómo se relacionaban con el conjunto urbano.
Visitar Libisosa permite recorrer las huellas del asentamiento ibérico, las fortificaciones de época republicana, el foro y la basílica romanos y vestigios de ocupaciones medievales, entre ellos la torre que todavía domina el paisaje.

La superposición de estas fases permite observar cómo un mismo emplazamiento fue utilizado y transformado durante siglos. Cada etapa dejó restos que hoy forman parte de un único conjunto arqueológico.

Treinta años después del comienzo de las excavaciones, el proceso continúa abierto. La declaración como Parque Arqueológico en 2021 reforzó el marco institucional destinado a su protección, investigación y visita, mientras que las sucesivas campañas siguen modificando el conocimiento de la antigua ciudad.
El compromiso regional mantienen la continuidad de los trabajos y la conexión entre excavación, conservación y divulgación. Bajo el Cerro del Castillo existen nuevos capítulos de una historia que la arqueología continúa reconstruyendo.

 

¿La mejor opción?

Durante los meses de verano, de junio a septiembre, el Parque Arqueológico de Libisosa abre sus puertas de jueves a domingo y los días festivos, entre las 9.00 y las 14.00 horas. La duración aproximada de la visita es de aproximadamente dos horas. El acceso puede realizarse de forma libre y gratuita, sin necesidad de reserva previa. En este caso, el último acceso se permite una hora antes del cierre del recinto.

 El parque ofrece también la posibilidad de realizar una visita guiada que incluye el uso de gafas de realidad virtual. La tarifa general es de 5 euros y la reducida, de 3 euros. Esta última se aplica a grupos de más de diez personas, estudiantes de entre 9 y 25 años, titulares del carné joven, pensionistas, desempleados, personas con discapacidad y familias numerosas. La entrada es gratuita para los menores de 8 años y el 31 de mayo.