Oreto-Zuqueca: el yacimiento donde conviven cinco civilizaciones

11/09/2026 - 11:39 Redacción

El yacimiento reúne vestigios de asentamientos íberos, romanos, visigodos, islámicos y medievales.

 

Hay lugares en los que cada excavación obliga a retroceder unos cuantos siglos. Y eso es lo que ocurre exactamente en Oreto-Zuqueca. Bajo y alrededor de la actual ermita de Nuestra Señora de Zuqueca aparecen tumbas, viviendas, edificios religiosos, instalaciones termales y estructuras defensivas pertenecientes a distintas etapas históricas. El resultado es un área arqueológica de más de 31 hectáreas en la que se superponen testimonios de la antigua Oretania, del mundo romano, del cristianismo tardoantiguo, del periodo visigodo, de al-Ándalus y de la posterior presencia medieval cristiana.

La secuencia convierte al enclave en uno de los principales conjuntos arqueológicos del Campo de Calatrava. Su importancia no reside únicamente en la cantidad de restos recuperados, sino en la posibilidad de seguir durante más de un milenio la transformación de un mismo espacio. El yacimiento conserva una ocupación prácticamente continuada desde, al menos, el siglo IV antes de Cristo hasta el siglo XII después de Cristo.

 

 

El hogar perfecto
La continuidad de Oreto está estrechamente ligada a su posición. El área se extiende junto a la margen izquierda del río Jabalón, entre los cerros Domínguez u Oreto y de los Obispos, en una zona de vega próxima a antiguos caminos y al puente sobre el río. La fertilidad del terreno y su situación en las comunicaciones del sur de la Meseta favorecieron que diferentes sociedades ocuparan y reutilizaran el lugar durante siglos.

El Cerro Domínguez conserva testimonios protohistóricos relacionados con el ámbito oretano. Con la romanización, la ocupación se extendió también por la llanura. La propia denominación de Oretum Germanorum aparece vinculada a una de las ciudades relevantes del reborde meridional de la Meseta, conectada con el territorio mediante una infraestructura que ha sobrevivido, con sucesivas transformaciones, hasta nuestros días: el puente de Oreto.

Ese puente, levantado originalmente entre los siglos I y II después de Cristo y remodelado en etapas posteriores, facilitó durante siglos el tránsito sobre el Jabalón. Su relevancia histórica llevó al Gobierno de España a declararlo Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en mayo de 2026. La protección se suma a la del propio área arqueológica y refuerza la lectura de Oreto como mucho más que un conjunto aislado de ruinas, también como parte de un territorio organizado alrededor de caminos, espacios productivos y centros de poder.

 

 

De Roma a sede episcopal

Las excavaciones permiten seguir de forma especialmente detallada la transición entre el mundo romano y la Antigüedad tardía. En torno a la ermita se han localizado restos de una villa romana periurbana, estructuras hispanorromanas y un edificio paleocristiano. A estas fases se superponen posteriormente una necrópolis y una iglesia visigodas.

Oreto adquirió una especial importancia durante el periodo visigodo al convertirse en sede episcopal. La presencia de obispos de Oretum en los concilios de Toledo de los siglos VI y VII confirma el papel religioso del enclave. 

Las excavaciones han documentado diferentes espacios de culto, entre ellos un edificio paleocristiano con pila bautismal, una iglesia de tres naves y otra construcción religiosa visigoda con cabecera absidial.

Junto a ellos apareció una extensa zona funeraria. Las campañas desarrolladas entre 1996 y 2009 permitieron documentar una necrópolis tardoantigua con cerca de cuatrocientas tumbas, de las que se excavaron algo más de doscientas. Las sepulturas presentan diferentes tipologías y corresponden a distintas fases de ocupación.

Uno de los hallazgos más relevantes fue una lauda sepulcral de mosaico asociada a un diácono. El monumento funerario se excavó en 2019 y los análisis radiocarbónicos realizados posteriormente situaron la muerte del individuo aproximadamente entre los años 390 y 410. El dato amplía hacia fechas anteriores la presencia documentada de miembros destacados de la comunidad cristiana de Oreto.

 

 

De Oretum a Urit
La llegada del mundo islámico no significó la desaparición inmediata del asentamiento. El enclave continuó ocupado bajo el nombre de Urit y las excavaciones han sacado a la luz edificios correspondientes a las etapas emiral y califal. Entre ellos destacan unas instalaciones de baños o hammam, identificadas durante las campañas iniciadas a comienzos del siglo XXI.

En 2001 se identificó parte de esta estructura balnearia y las campañas posteriores permitieron ampliar su excavación. Los restos muestran cómo los nuevos habitantes reutilizaron y transformaron espacios anteriores. El yacimiento conserva así edificios pertenecientes a culturas diferentes y evidencias de cómo unas sociedades construyeron sobre las huellas dejadas por otras.

La secuencia continuó durante la Edad Media. Al periodo islámico se superponen una fortaleza altomedieval y, posteriormente, la iglesia-priorato de Oreto-Zuqueca vinculada a la Orden de Calatrava. La actual ermita se convirtió con el tiempo en el elemento más visible del conjunto y fue declarada Bien de Interés Cultural con categoría de Monumento en 1995.

 

 

El embalse
Buena parte del conocimiento actual de Oreto tiene su origen en una circunstancia contemporánea. La construcción del embalse de la Vega del Jabalón en 1991 situó la ermita por debajo de la cota prevista de llenado en esa margen del río. Las obras hidráulicas necesarias para proteger el entorno hicieron aparecer una necrópolis romano-goda y abrieron una nueva etapa de investigación arqueológica.

Desde entonces se han sucedido excavaciones, trabajos de consolidación y actuaciones para hacer visitables los restos. En 2003 ya se adecuaron algunos sectores con vistas a su puesta en valor y, en 2005, se desarrollaron trabajos para crear itinerarios y avanzar hacia la musealización del conjunto. Las intervenciones posteriores han seguido ampliando el número de estructuras conocidas.

Desde 2018, un nuevo equipo científico trabaja en el denominado Proyecto Oretum-Zuqueca por encargo del Ayuntamiento de Granátula de Calatrava, propietario de los terrenos, con las correspondientes autorizaciones de la Junta de Comunidades. Las investigaciones han detectado nuevas estructuras bajo y alrededor de la ermita y han permitido revisar la evolución de los distintos edificios religiosos.

Los descubrimientos terminaron modificando incluso la protección jurídica del lugar. La declaración inicial de la ermita como monumento resultaba insuficiente para abarcar un conjunto que se extendía mucho más allá del edificio. En agosto de 2024, Castilla-La Mancha declaró Bien de Interés Cultural, con categoría de Zona Arqueológica, el Área Arqueológica de Oreto y Zuqueca.

La nueva delimitación engloba más de 31,3 hectáreas e incluye el Cerro Domínguez, la ermita y el yacimiento asociado. La propia Junta justificó la ampliación por el volumen de restos exhumados, restaurados y musealizados y por la relación existente entre las distintas fases históricas.

La protección permite entender el yacimiento como un conjunto territorial, preservando las relaciones entre los diferentes espacios y periodos que explican la evolución del asentamiento. Oreto no cuenta una única ciudad ni una sola civilización. Conserva los rastros de comunidades que llegaron, transformaron los edificios de sus antecesores y dejaron a su vez nuevas estructuras sobre el terreno.

 

 

El apoyo de las administraciones para las siguientes fases

La puesta en valor afronta ahora una nueva etapa. El Gobierno de España concedió al proyecto de Oreto-Zuqueca una ayuda de tres millones de euros dentro del Programa de Mejora de la Competitividad y de Dinamización del Patrimonio Histórico.

El programa persigue conservar, mantener y rehabilitar el yacimiento al tiempo que mejora su utilización cultural y turística. Las actuaciones previstas incorporan accesibilidad universal, nuevas tecnologías, eficiencia energética y rehabilitación ecológica. El objetivo es combinar la protección de los restos con un modelo de visita capaz de generar actividad económica en el entorno sin desvincularse de la conservación del paisaje. El reto es especialmente complejo en Oreto-Zuqueca.

Musealizar un lugar con tantas fases significa explicar al visitante que una misma parcela puede contener una vivienda romana, una tumba visigoda y una construcción islámica. Los recorridos, la señalización y los recursos digitales deberán ayudar a separar cronológicamente aquello que el terreno presenta superpuesto.

Oreto-Zuqueca ya funciona como espacio visitable. El recorrido permite observar estructuras de diferentes periodos y comprender la relación del asentamiento con el río Jabalón y con el paisaje volcánico del Campo de Calatrava. La futura rehabilitación busca ampliar esa función y convertir la investigación arqueológica en un recurso cultural y turístico estable.

 


Preparando la visita

El yacimiento se encuentra a unos cinco kilómetros de Granátula de Calatrava. La información turística oficial recoge actualmente visitas los miércoles y jueves, de 12.00 a 14.00 horas, con visita guiada a las 12.00, además de aperturas los sábados, domingos y festivos de 10.00 a 11.45 horas. La entrada general cuesta 2,50 euros, la reducida 1,50 y los menores acceden gratuitamente. Los horarios pueden verse afectados por las actuaciones de rehabilitación, por lo que conviene consultar la información actualizada antes de la visita.

 

FOTOS: cultura.castilla-lamancha.es