Los carnavales de Guadalajara: Tiempos de algarabía festiva y de la botarga 'Lili'
Los carnavales de Guadalajara gozan de una larga tradición que se remonta a principios del siglo XIX.
En datos facilitados por el personal del archivo municipal de Guadalajara, en el año 1824 el alcalde de Guadalajara de aquella época, Leandro Becerril, emitía un bando municipal ante la llegada de la festividad del carnaval. En dicho edicto se prohibía de manera tajante el uso de todo tipo de máscaras en los lugares que se celebrasen bailes e igualmente, de manera curiosa, el lanzamiento de cubos de agua fría desde los balcones.
Con el paso del tiempo en la ciudad arriacense se construyeron los teatros Principal y Liceo, en las proximidades de la plaza del Jardinillo. Ambos locales culturales ante la llegada del carnaval se convertían en pistas de baile para la celebración de los tradicionales bailes de máscaras. Sin lugar a dudas, en tiempos pretéritos, las máscaras eran las grandes protagonistas de los carnavales de Guadalajara.
.jpg)
En el archivo municipal también figura el acta que se recibió en el Ayuntamiento de Guadalajara el 5 de febrero de 1937. Era una larga carta en la cual se prohibía cualquier tipo de celebración festiva que tuviese relación con la llegada del carnaval; en la posdata se recordaba que esta prohibición afectaba a todo el territorio español siendo la autoridad gubernativa la que se encargaría de cumplir la prohibición del carnaval.
Las fiestas del carnaval regresaron a Guadalajara en 1981, siendo alcalde Javier de Irizar Ortega. Tras una reunión del equipo de gobierno municipal con las peñas de la ciudad fueron estas últimas las que se encargaron de organizar los desfiles de carnavales tanto de adultos como infantiles e igualmente realizar el baile de carnaval en la sala de fiestas, denominada como Museo.
Fue a partir del carnaval del año 1986 cuando nació en la ciudad el grupo carnavalesco denominado como: “Mascarones de Guadalajara”. Fue fundado por gente de la cultura de la ciudad, pertenecientes muchos a la asociación cultural Amigos de la Capa. En colaboración con el Ayuntamiento de Guadalajara se comprometieron a realizar el pregón del carnaval con las diversas botargas de la provincia de Guadalajara, participar en el desfile y concurso del sábado de carnaval y por último organizar el tradicional entierro de la sardina. Fue igualmente el grupo Mascarones el que recuperó en 1988 a la botarga de Guadalajara. Tras un estudio de investigación etnológico se supo que se denominaba “Lili”. La investigación señalaba que antiguamente en la festividad de San Antón los labradores de la ciudad acudían con sus animales de labor al atrio de la iglesia de Santiago, recibiendo estos últimos una ración de pienso bendito. Al finalizar el acto aparecía el personaje de “ Lili” vestido de botarga, acompañado por dos ayudantes que recibían el nombre de Mandas y una pequeña botarguilla. La botarga llevaba en su brazo una cesta de higos y una espadaña de la que pendía un higo y que la chavalería debía coger con la boca, mientras el grupo de botargas cantaba: “Al Higui, Al Higui, con la mano no, con la boca sí”.
Mañana sábado a partir de las seis de la tarde se celebrará el tradicional desfile de carnaval de adultos. Como novedad este año y por primera vez en su historia, partirá desde el parque de Adoratrices y tras pasar por el paseo de San Roque y calle Mayor finalizará en la Plaza Mayor.