12/06/2021 / 11:57
D.Pizarro/R.San Millán


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“Los profesionales de las residencias lo dejaron todo y se expusieron al virus”

La consejera de Bienestar Social, Bárbara García Torijano, aterrizó hace ya casi dos meses en Toledo y ya está inmersa en un plan de choque para atender a las personas que han sido más vulnerables a los efectos de la pandemia. 


Exalcaldesa de Torrejón del Rey, se muestra agradecida de poder liderar las políticas que “afectan a las personas”, sobre todo a los más vulnerables, desde mayores, dependientes, hasta los niños que llegarán desde Ceuta. 

En poco tiempo ha pasado del Ayuntamiento de Torrejón del Rey a la Diputación provincial y ahora al Gobierno regional. Un gran salto con apenas 39 años.

Así es. Un salto importante tanto en lo personal como en la vida política. Pero estoy muy contenta de poder contribuir al bienestar de todos los castellano-manchegos desde el Gobierno regional. Lo hago con muchas ganas.

Ha cambiado mucho su vida. ¿Echa de menos ese contacto directo con la gente de Torrejón del Rey?

Claro que ha cambiado. Evidentemente paso más tiempo fuera de Torrejón, principalmente en Toledo, pero también en otras provincias como Albacete o Cuenca. Pero es cierto que no he perdido ese contacto con mis vecinos. Sigo yendo todos los días a dormir a Torrejón y sigo participando en todas las actividades que puedo en el municipio y hago vida en mi pueblo, que al final es donde vivo y donde soy feliz.

¿Cómo ha sido el recibimiento en el Consejo de Gobierno?

Muy bueno. El recibimiento desde Toledo por parte de todo el Consejo de Gobierno ha sido muy bueno, me siento muy querida y arropada por un equipo de personas que lo único que tienen como objetivo es luchar por la región. Y que cada uno en nuestras áreas hagamos que vivamos los castellano-manchegos un poquito mejor y que tengamos a nuestro alcance todos los servicios que necesitamos. Así que, desde luego, el recibimiento ha sido muy positivo y es cierto que se nota que hay dos consejeros de la provincia de Guadalajara. Porque es importante tener ese peso en el Consejo de Gobierno. 

Una consejería como la de Bienestar Social puede parecer tranquila, pero tiene muchos recovecos. Imagino que  está en un momento de aterrizaje para conocer todos los sectores que tiene.

Yo digo que es la consejería de las personas, es amplia y transversal a todas las políticas y resto de áreas del Gobierno. Y sí, tiene muchas ramas que explorar y que hay que ir perfilando y mejorando para el bienestar de toda la ciudadanía. Es una consejería muy amplia, complicada porque se tratan temas delicados que nos afectan a todos, pero muy bonita porque es muy cercana a las personas y te da la oportunidad de estar al pie del cañón y ayudar desde la cercanía.

Niños, mayores, dependientes… son áreas tremendamente complicadas.

Sí, son todas las áreas que afectan a las personas. La vida. Es una consejería que afecta a la vida diaria de todos los ciudadanos. Trata temas muy complicados y muy difíciles, pero con respuestas muy positivas y encaminadas a ayudar, colaborar y hacer que la vida de las personas sea cada día un poquito mejor.

En su toma de posesión dijo que su objetivo era fomentar las ayudas a la dependencia y apoyar a las personas con discapacidad.

Clarísimo, es el objetivo principal. De hecho, se venía trabajando ya con mucha fuerza y constancia antes de llegar yo a la Consejería y en esa línea vamos a trabajar. La dependencia hay que trabajarla e intentar estar al lado de las personas para que tengan a su alcance todo el catálogo de prestaciones que necesiten para que su día a día sea más amable y más fácil.

Dice que Bienestar Social es la consejería de las personas que abarca esos colectivos tan sensibles, tremendamente golpeados por la pandemia. ¿Le preocupan las secuelas que haya podido tener la pandemia en estas personas?

Es importante tener presente que la crisis sanitaria va a derivar en más crisis. Desde el principio, en el Gobierno regional se ha estado trabajando para que, paralelamente, pudiéramos ir haciendo frente a esas crisis. Las personas con discapacidad en época de pandemia han sufrido mucho, porque les han privado de unas rutinas, unas terapias que no podían realizar en el entorno social… pero desde el principio, en la Consejería se ha trabajado para que esas rutinas se trasladasen al hogar y no las perdiesen. Y no sólo las personas con discapacidad, sino los mayores, los niños… También estamos trabajando para hacer un plan de choque y que todas estas crisis se puedan resolver. Se han creado las ayudas de emergencia. La crisis sanitaria ha derivado en una crisis económica y a muchas familias las ha dejado en una situación de vulnerabilidad importante. Se acordó incrementarlas el doble de lo que en un principio se había previsto para poder contribuir a paliar esa situación familiar.

¿Qué otras medidas se han llevado a cabo?

Como esa iniciativa podemos contar un montón más. Hemos reforzado los recursos de proximidad, sobre todo para que las personas mayores no se sintieran solas durante la pandemia, con la teleasistencia, la ayuda a domicilio y otros recursos que hemos llevado a los hogares. Ha sido muy importante para que las personas dependientes y mayores no se sintiesen solas y, de alguna manera, han tenido a su alcance unos servicios que no podían salir a buscar a la calle. Respecto a los niños, nos han dado un ejemplo en sus casas pasando meses y meses sin poder salir. Y ahora hay que estar reforzando esos talleres de familia para aquéllas que lo han pasado peor, porque ha habido muchas faltas en los hogares. Todas estas cosas se han ido dando a lo largo de la pandemia y, desde el principio, el Gobierno regional ha estado trabajando, y se sigue trabajando, en el ámbito familiar.

Las residencias han sufrido un golpe muy duro con muchos fallecidos. ¿La pandemia ha dejado la necesidad de hacer un cambio en el modelo residencial?

En esta pandemia hemos aprendido muchas cosas malas, pero también otras en todos los ámbitos, también en el residencial. Nuestro mayor objetivo es tender a que las residencias tengan un modelo más moderno y más convivencial. Es, en definitiva, acabar con el modelo residencial tan institucional y promover más unidades de convivencia. Los mayores han sido los más afectados, no sólo en las residencias, sino en el mundo entero. Han sido los más vulnerables por su edad y por su estado de salud y, por consiguiente, los más afectados, pues en los centros hemos sufrido muchas pérdidas. Pero se ha trabajado en las residencias desde el primer momento. Quiero realzar el trabajo que se ha hecho por parte de los profesionales desde el primer momento. Lo dejaron todo y se expusieron al virus, por vocación y por cuidar a sus abuelos, incluso confinándose en las propias residencias. Las residencias no son sólo centros, son hogares, donde las personas mayores tienen sus familias. Los trabajadores han sentido cómo sus abuelos han sufrido. Por eso es importante realzar el trabajo que se ha hecho desde los centros. Es importante recordarlo.

Tras la primera ola cerraron a cal y canto estos centros para proteger a los residentes. En la región se ha tardado mucho en permitir las visitas. ¿Por qué?

Tomar decisiones es siempre difícil, y cuando el problema es grande, las decisiones no pueden ser fáciles. Es cierto que estamos en un momento muy bueno: en las residencias están vacunados residentes y profesionales. Por tanto, es un espacio seguro y hay que empezar a hacer normalidad. Pero hay que ser prudentes. El 8 de junio finaliza la resolución de Bienestar Social y Sanidad con las medidas restrictivas después del estado de alarma, y se está trabajando para ver qué parte de las restricciones podemos levantar y ya dejar que pasen esos familiares con más normalidad y puedan disfrutar de sus familiares. Significa devolver la vida a los mayores y a sus familias. Entendemos esa reivindicación, pero también hay que entender que a veces hay que dar los pasos poco a poco para no volver hacia atrás.

Dentro de ese cambio hacia un modelo más convivencial entra el traslado de la residencia de Los Olmos, que se va a convertir en un centro de referencia.

La residencia de Los Olmos se va a trasladar y va a ser un centro residencial de atención e investigación sanitaria. Estamos en la primera fase de licitación del proyecto y es un primer paso importantísimo para que sea una realidad. Es un compromiso del presidente Emiliano García-Page con la ciudad y la provincia, porque va a dar cobertura a toda la provincia, para que tenga un centro residencial con ese nuevo modelo moderno con posibilidad para que sea una estructura, no tanto en vertical, sino horizontal. Además, va a estar en el mismo recinto en el que está el centro socio-sanitario de La Merced y van a compartir el módulo de investigación. Además, todo ello en un entorno muy bonito que van a adecentar. Es un proyecto importante que reafirma el compromiso del Gobierno regional con que Guadalajara importa. Y a la vista está con los proyectos tan importantes que están llegando a Guadalajara, uno de ellos esta residencia, que va a aumentar en plazas y va a dar cobertura a los ciudadanos de la provincia.

¿Se ha producido un descenso en la demanda de plazas de residencias?

En plena pandemia muchas familias se llevaron a sus familiares y también hubo un descenso en plazas por los fallecimientos. Pero la gente empieza a confiar otra vez en las residencias. Se está perdiendo el miedo. La vacuna está funcionando muy bien y los resultados están siendo muy positivos. La gente mayor está volviendo y lo está haciendo con garantías, lo que también da seguridad a las familias, que están al otro lado y que dejan a su padre o a su abuelo. Se está retomando y se están recuperando poco a poco esas nuevas inscripciones y esas nuevas altas. Sí es un poco más pensado, la familia se lo piensa un poco más antes de dar el paso.

¿Cómo se ha gestionado la valoración de los dependientes durante la pandemia? 

Hay provincias que van más retrasadas en las valoraciones, otras más rápidas. Pero no se ha paralizado en ningún momento el proceso. Desde la Consejería se ha trabajado en plena pandemia, como no podía ser de otra manera, si cabe con el doble de esfuerzo. Si algo ha traído la pandemia son muchas minicrisis, individuales y familiares, que estamos asumiendo desde el minuto uno. No se trata de buscar ahora soluciones para las consecuencias que vengan. En la Consejería se han puesto las soluciones desde el principio.

Respecto a la crisis migratoria, la región acogerá finalmente 14 menores procedentes de Ceuta. ¿Qué les podrá aportar Castilla-La Mancha?

El gobierno de España ha hecho un llamamiento ante la crisis migratoria de Ceuta. Como no puede ser de otra manera, somos solidarios y respondemos esa petición de atender a esos niños que están en situación de vulnerabilidad. Estarán en los centros que mejor se adapten a las necesidades que tienen. Es momento de estar unidos y mostrar fuerza y firmeza como país.

¿Qué consejos ha podido dar a sus sustitutas en el Ayuntamiento y la Diputación?

Sigo teniendo contacto directo con la nueva alcaldesa de Torrejón del Rey. En el equipo de Gobierno siempre hemos tenido una relación muy de compañeros, con lo cual sigo ahí aunque desde otro prisma para ayudar a Torrejón del Rey. Porque este año era de muchos proyectos que yo había dejado encaminados y no podemos permitirnos que paren. De hecho, siguen avanzando, cosa de lo que estoy muy orgullosa del equipo, porque yo digo que Torrejón tenía una alcaldesa y tenía mucho más, un buen equipo de concejales que creen en el proyecto. Saben que me tienen a su disposición para todo lo que necesiten. Y respecto a Sonsoles Rico, la alcaldesa de Villanueva que me ha sustituido en la Diputación, igual. Desde el primer momento hemos estado en contacto y la he puesto al tanto de las áreas que yo llevaba en Diputación. Estoy convencida de que hará un papel importante y un gran trabajo. Porque al final es importante ser alcalde de un pueblo más pequeño, lo que te hace pisar el terreno y conocer la realidad del resto de municipios. Van a hacer un gran papel las dos, cada una en su responsabilidad. Además con la fuerza de dos mujeres, que todavía si cabe es un orgullo mayor.


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