Los vecinos de Loranca de Tajuña convocan una manifestación contra la cantera

18/02/2026 - 09:50 Paco Campos

La localidad alcarreña de Loranca de Tajuña se movilizará este sábado ante la posible reactivación de una explotación minera a cielo abierto en su entorno inmediato. Los residentes, organizados a través de la Asociación de Vecinos de Loranca de Tajuña y Agrupación de Vecinos Las Cadenas, han convocado una concentración frente al Ayuntamiento el sábado 28 de febrero a las 11.00 horas, en lo que definen como una respuesta directa a la reapertura de la cantera y a los efectos que, aseguran, tendría sobre la salud, el agua y el paisaje.

La indignación ha crecido en las últimas semanas, coincidiendo con la tramitación administrativa del proyecto. Los vecinos temen que la actividad extractiva —con voladuras, tránsito constante de camiones y consumo de recursos hídricos— "altere de forma permanente la vida cotidiana del municipio y su entorno natural". De ahí que hayan difundido un cartel informativo en el que detallan los riesgos que, a su juicio, acarrearía la mina.

En ese documento, atribuido expresamente a la asociación vecinal, se advierte de “aire tóxico” porque “las voladuras liberarán nubes de polvo mineral constante” y “el polvo en suspensión… llegará también a todas las localidades cercanas”. También alertan de “agua envenenada”, ya que, según señalan, “la mina usará agua directamente del acuífero del páramo de la Alcarria”, el mismo que abastece los manantiales de consumo humano, por lo que temen quedarse “sin agua potable segura”.

Inciden además en el impacto sobre la movilidad. La asociación calcula que circularán “20.000 camiones de gran tonelaje” al año por carreteras que no están preparadas, lo que, dicen, provocará tráfico lento, ruido, deterioro del firme y un mayor riesgo de accidentes. A ello suman los “daños en viviendas”, ya que el “barrenado y vaciado del acuífero generará graves desperfectos” por vibraciones y movimientos del terreno, con la consiguiente pérdida de valor de las casas.

El gran temor es el medioambiental. Los vecinos hablan de “desastre ecológico” y sostienen que la explotación “destruirá nuestros cultivos, nuestra fauna y nuestra flora, nuestro patrimonio natural único”, recordando la proximidad de zonas protegidas para aves y espacios agrícolas tradicionales.

Con este diagnóstico, la convocatoria del sábado busca visibilizar el rechazo social y animar a la participación ciudadana en el proceso de alegaciones. “¡Sí a Loranca, NO a la mina!”, resume el lema del cartel, convertido ya en consigna de un pueblo que teme que la vuelta de la cantera cambie para siempre su forma de vida.