Marchamalo vuelve cuatro siglos atrás para celebrar cómo nació su condición de Villa

25/09/2026 - 17:29 Paco Campos

La Plaza Mayor de la localidad campiñera recreará en octubre el origen de una identidad que permanece viva en la conciencia colectiva de los marchamaleros. 

Hay fechas que explican buena parte de la identidad de un pueblo. En Marchamalo, una de ellas es el 8 de septiembre de 1626. Aquel día, sus vecinos se reunieron en Concejo abierto en la Plaza Pública y acordaron dar un paso que cambiaría su relación con Guadalajara: comprar para el lugar el título de “Villa de por sí y sobre sí” y, con él, su propia jurisdicción.

Marchamalo era entonces una aldea sometida a la jurisdicción de la Ciudad de Guadalajara. Sus vecinos tenían que acudir a la ciudad para resolver pleitos y determinados asuntos administrativos. El contexto tampoco era sencillo. Durante el reinado de Felipe IV, la Corona necesitaba recursos y puso a la venta determinados lugares y vasallos de realengo.

Plano de la Villa de Marchamalo en el siglo XVII.

Guadalajara trató de evitar la venta de sus aldeas, pero los vecinos de Marchamalo optaron por una solución propia: comprarse a sí mismos para evitar que el lugar pudiera acabar bajo el dominio de un particular.

Así lo recoge la historia del siglo XVII de Marchamalo, que explica que la operación pretendía eximir al lugar de la jurisdicción de Guadalajara y convertirlo en Villa con jurisdicción civil y criminal propia. La documentación de la época define la nueva condición como “Villa de por sí y sobre sí”, con capacidad para ejercer su jurisdicción y nombrar sus propios cargos.

El acuerdo de 1626 fue el punto de partida. Según recoge la documentación histórica municipal sobre el Concejo de 1626, la reunión se celebró “a campana tañida, como lo han de uso y costumbre” y en ella estuvieron representados los responsables del Concejo y numerosos vecinos. El objetivo era aprobar la compra y adquisición del título de villazgo y poner en marcha los trámites necesarios ante la Corona.

El proceso continuó durante los meses siguientes. El 31 de enero de 1627 se dio comisión al licenciado Juan Moreno para que diese a Marchamalo la posesión de su jurisdicción, señorío y vasallaje y averiguase la vecindad. El 8 de febrero, una vez ajustada y entregada la cantidad establecida, el Juez de Comisión se reunió con las autoridades y los vecinos en Concejo Solemne, en los pórticos de la lonja de la Iglesia de la Santa Cruz, donde se dio lectura a la Cédula Real.

Antiguo arroyo que pasaba por la plaza Mayor. 

Fue entonces cuando aquella decisión vecinal adquirió una dimensión práctica. Comenzaron los trámites para tomar posesión de los bienes y rentas municipales y se procedió al nombramiento de justicias, escribano y carcelero. También quedaron fijados los límites del término, una cuestión que acabaría generando durante décadas conflictos con Guadalajara.

La huella de aquella nueva condición quedó además marcada en el propio paisaje. Marchamalo levantó un rollo o picota en uno de los accesos a la Villa, junto al Camino Real de Aragón y Navarra o Cañada Galiana. Era un símbolo visible de la capacidad jurisdiccional adquirida. La pieza histórica que se conserva actualmente está junto a la Ermita de la Soledad, dentro del cementerio.

Foto antigua de la torre de la iglesia parroquial

La nueva mojonera tampoco quedó resuelta sin controversia. La delimitación realizada en 1627 provocó pleitos y alegaciones entre Marchamalo y Guadalajara por la colocación de los mojones que marcaban los términos. La documentación municipal sitúa el final de aquellos conflictos en 1691. Dos de aquellas piedras calizas, identificadas con una “M”, se conservan hoy en la Plaza Mayor, junto a un olivo, convertidas en otro testimonio material de aquella historia.

Juan Enrique Ablanque Oliveros, Cronista Oficial de Marchamalo.

La historia ha sido recuperada y estudiada por autores vinculados directamente al patrimonio histórico de la localidad. Entre ellos está Juan Enrique Ablanque Oliveros, Cronista Oficial de Marchamalo y autor de Noticias, documentos y hallazgos para la Historia de Marchamalo, obra de referencia para conocer el pasado del municipio. También Antonio Herrera Casado reconstruyó el episodio en su artículo “Marchamalo camina de nuevo”, donde explica que los vecinos decidieron ser ellos mismos quienes se compraran para conseguir la condición de Villa.

Boceto antiguo de la iglesia parroquial de la Santa Cruz. 

Cuatro siglos después, aquel episodio vuelve al centro de Marchamalo. El municipio celebra su IV Centenario como Villa con unas primeras jornadas los días 2 y 3 de octubre, en la Plaza Mayor, concebidas precisamente para recuperar aquella historia y acercarla a los vecinos.

El viernes 2 se presentará Marchamalo se hace Villa, un nuevo libro del historiador alcarreño Aurelio García López, doctor en Historia por la Universidad de Alcalá, dedicado al proceso por el que el municipio consiguió el título de Villa y a la vida de sus habitantes en aquella época. La presentación tendrá lugar a las 19.00 horas en el salón de plenos del Ayuntamiento, con la participación del autor y de los cronistas de Marchamalo y de la provincia.

El sábado 3, a las 12.00 horas, el Taller de Teatro de la Asociación de Mujeres de Marchamalo recreará aquella reunión del Concejo de 1626 y los trámites posteriores que condujeron a la adquisición de la jurisdicción. La representación terminará con la inauguración de una réplica de la picota de 1627 en la Plaza Mayor, recuperando para el centro del municipio uno de los símbolos más reconocibles de aquella condición de Villa.

Durante las dos jornadas habrá además un Mercado Renacentista, ambientado en la época de Felipe IV. La programación del IV Centenario continuará durante los próximos meses y se prolongará hasta 2027, cuando se cumplirán cuatro siglos de la culminación del proceso que convirtió a Marchamalo en Villa.

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