Marchamalo vuelve a 1626 para contar cómo se hizo Villa
La Plaza Mayor ha acogido esta mañana la recreación de la decisión que cambió la historia del municipio y la inauguración de una nueva réplica de la picota. La programación del IV Centenario continúa esta tarde, aunque la lluvia mantiene condicionada la celebración de las actividades al aire libre.
Hay historias que se explican mejor cuando vuelven a ocurrir delante de los ojos. Esta mañana, la Plaza Mayor de Marchamalo ha sido durante un rato aquel lugar en el que, hace cuatro siglos, los vecinos se reunieron para decidir que querían gobernarse por sí mismos.
El Taller de Teatro de la Asociación de Mujeres de Marchamalo ha recreado aquella reunión del Concejo en el mismo escenario en el que se produjo, recuperando la decisión de comprar el título de Villa. El público ha seguido así, de una manera cercana, el episodio que abrió el camino hacia la jurisdicción propia de Marchamalo.

La escena ha tenido además el acompañamiento de comediantes, música y baile, que han llenado la Plaza Mayor del ambiente de época buscado para esta celebración. Las integrantes del taller han puesto rostro a aquellos vecinos que, reunidos a campana tañida, tomaron una decisión que acabaría cambiando la relación del municipio con Guadalajara.
El episodio recreado tuvo lugar el 8 de septiembre de 1626, cuando el Concejo abierto acordó comprar el título de Villa. El proceso continuó posteriormente hasta culminar en 1627 con la concesión de la jurisdicción propia.
Tras la representación llegó otro de los momentos centrales de la mañana: la inauguración de una nueva réplica de la picota en la Plaza Mayor. El monumento recupera para el centro de Marchamalo un símbolo vinculado a aquella condición de Villa.
La picota original fue levantada en 1627 y actualmente se conserva junto a la Ermita de la Soledad, dentro del cementerio municipal. La nueva réplica permitirá mantener visible ese elemento de la historia local en uno de los espacios más reconocibles del municipio. La jornada ha unido así teatro y patrimonio, con los vecinos como espectadores de una historia que forma parte de la identidad de Marchamalo. Y lo ha hecho en el mismo escenario en el que comenzó aquel proceso, cuatro siglos atrás.
La celebración ya había arrancado este viernes con la presentación de Marchamalo se hace Villa, el libro del historiador Aurelio García López, dedicado a este episodio y al contexto histórico del municipio. El programa cuenta también con las aportaciones del cronista Juan Enrique Ablanque Oliveros.
La programación continúa esta tarde con el Mercado Renacentista y distintas actividades de época, aunque la lluvia ha obligado a trasladar el mercado y sus propuestas asociadas a la Cubierta del Parque de Ferias. El programa incluye teatro de calle, pasacalles, actividades infantiles, el campamento de los Tercios Españoles y, como cierre, un desfile de antorchas y espectáculo de fuego.
La meteorología marcará, por tanto, el desarrollo de esta segunda parte de la jornada. La previsión mantiene la posibilidad de lluvia durante la tarde, por lo que el programa queda condicionado a la evolución del tiempo.
Esta mañana, en cambio, la tregua llegó a tiempo. Y Marchamalo pudo recuperar en su plaza una escena de 1626 y convertirla, cuatro siglos después, en una celebración compartida por sus vecinos.
