Ruta del Vino de La Manchuela: donde la calidad y la singularidad son garantía de éxito

24/10/2023 - 11:47 M.T.A

Situada entre los valles del río Júcar y Cabriel, tiene una ubicación y clima perfecto para el cultivo de las viñas.

Entre las provincias de Albacete y Cuenca se encuentra la Ruta del Vino de La Manchuela, enclavada entre los valles del río Júcar y Cabriel. Su situación geográfica y su clima hacen que en esta ruta confluyan las características perfectas para el cultivo de las viñas, que se ha ido transmitiendo de generación en generación desde hace más de dos siglos, pero que se combinan a la perfección con los nuevos adelantos tecnológicos.  Por ello no es de extrañar que sus caldos hayan alcanzado la Denominación de Origen. Fue en el año 2000 y desde el primer momento han desarrollado un gran trabajo de proyección de su imagen y sabor de su vino tanto en España como en el extranjero, que se ha traducido en un gran acierto.


    La variedad de uva que se impone en los campos de La Manchuela y que es emblema de la Denominación de Origen es la Bobal. Es una variedad autóctona española, de color azul oscuro, mediana, grano esférico y grosor medio-grande. Y es la responsable de los excelentes vinos tintos elaborados en esta denominación, donde confluyen la tradición y la modernidad; y dan como resultado unos caldos intensos de color cereza oscuro, afrutados, con buena carga tánica y moderada acidez. Así que son inconfundibles sus caldos rosados y en los viñedos más viejos y de cuidado cultivo se elabora un gran vino crianza y reserva. También en esta zona se hacen excelentes vinos blancos, que al igual que los tintos, destacan por su buena presencia y elegancia, con mucho aroma y sabor afrutado. La variedad de uva blanca utilizada es la uva Macabeo, que tiene una baya de color amarillo dorado, es mediana y tiene una piel fina y pulpa blanca; y el resultado es un vino pálido y afrutado, fresco, de buena acidez y con aromas finos y elegantes.


    Estas son las variedades más destacadas, pero también hay otras autorizadas en las denominación, como son la Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Frasco, Garnacha, Garnacha Tintorera, Graciano o Malbec para vino tinto; y la Albillo, Chardonnay, Macabeo, Moscatel de grano menudo, Pardillo, Sauvignon Blanc o Verdejo, para blanco.


    La alta calidad de los vinos, avalada por numerosos premios y reconocimientos, es una de las cualidades más características de esta zona,  por lo que esta Ruta del Vino es una opción imprescindible para conocer la calidad de los vinos de Castilla-La Mancha.


    Los viñedos, ubicados en suelos arcillosos con base calcárea y escasas precipitaciones, están ubicados entre 600 y 1000  metros de altura sobre el nivel del mar.  Su superficie de cultivo se extiende a más de 72.000 hectáreas, abarca 70 términos municipales y en él trabajan un millar de viticultores.


    En esta ubicación, donde las viñas tienen largas horas de sol, poca humedad y una singular fusión continental y mediterránea facilitan el carácter ecológico del vino, favorecido por el viento solano, que refresca las noches de verano. Este viento provoca que el diferencial térmico durante el período de maduración de la uva sea bastante elevado y esto favorece la formación de polifenoles (taninos y antocianos), que hacen especial sus variedades tintas.


    Esta comarca de La Manchuela es llamada también en ocasiones la Mesopotamia  manchega, debido a que comparten una ubicación similar, entre dos ríos, en el caso de Mesopotamia –cuyo significado es tierra entre dos ríos– está bañada por los ríos Tigris y Éufrates.

Paisajes únicos
La ubicación de La Manchuela entre los valles de los ríos Júcar y Cabriel no solo confieren unas características inigualables al vino, sino que también ofrecen unos paísajes únicos para disfrutar en esta Ruta del Vino. Así que el turista no podrá dejar de disfrutar de las increíbles vistas panorámicas de Alarcón, de Jorquera o de Alcalá del Júcar; del conjunto histórico de Villanueva de la Jara; la belleza de las Chorreras del Cabriel a su paso por Enguídanos, catalogado como Monumento Natural de Castilla la Mancha y donde el río Cabriel, forma lagunas y saltos de agua color turquesa. Tampoco hay que olvidar las riberas y las hoces del Júcar a su paso por Villa de Ves y La Recueja.

Con mucha historia
Y más allá de los increíbles paisajes, los pueblos que conforman La Manchuela guardan también mucha historia en su interior. Alarcón dará la bienvenida al turista con su castillo y su muralla que le permitirá descubrir su encanto medieval, además de la iglesia de Santa Trinidad y Santo Domingo de Silos, el Palacio de Concejo, el Palacio de los Castañeda o las pinturas murales de la Unesco en la Iglesia de San Juan Bautista. Siéntete como un viajero en el tiempo en Alarcón.


    Alcalá del Júcar, uno de los pueblos más espectaculares y pintorescos de la provincia de Albacete, deslumbra con su castillo del siglo XII, su puente Romano y su Plaza de Toros, única en su estilo por su forma irregular.


    El municipio de Jorquera está custodiado por murallas almohades y otros tesoros arquitectónicos como la Torre Blanca o la iglesia del siglo XVI.


    Villanueva de la Jara sorprenderá por su amplio patrimonio, en el que destaca la Basílica de Nuestra Señora de la Asunción, declarada Monumento Nacional, la Plaza Mayor, con sus edificios renacentistas del Ayuntamiento y Posada Massó, ambos declarados Bien de Interés Cultural; el antiguo Pósito y Cárcel Real, con su Torre del Reloj; y para cerrar el conjunto monumental, Villa Enriqueta, un palacete de tres alturas, que combina el estilo neo-mudéjar y el modernismo.


    Enguídanos, rodeado por cinco ríos –Cabriel, Guadazaón, Mira, San Martín y Narboneta– es uno de los municipios más pintorescos de la provincia de Cuenca, con su castillo fortaleza del siglo XI, de origen musulmán, destacan también sus miradores, sus fuentes y sus callejuelas desde donde contemplar casas señoriales y balcones de madera, típicos de la Serranía de Cuenca.


    Villa de Ves es una localidad singular en esta ruta donde puede verse el Santuario del Cristo de la Vida, el embalse del Molinar, el más grande de La Manchuela y uno de los más abruptos, pero accesible a todos quienes quieran visitar sus bosques, cañones y gargantas, y el pueblo construido para los trabajadores de la antigua Central Hidroeléctrica.


    La Recueja permite disfrutar no solo de un paseo por el río Júcar, sino también por su centro, con la plaza de la Constitución donde se encuentra el Ayuntamiento y la iglesia parroquial.


    Otros pueblos dignos de mención son, en la provincia de Albacete: Abengibre, Alatoz, Alborea, Balsa de Ves, Carcelén, Casas de Ves, Casas Ibáñez, Cenizate, Fuentealbilla, Mahora, Motilleja, Navas de Jorquera, Pozo Lorente, Valdeganga, Villamalea, Villatoya y Casas de Juan Núñez; y en la provincia de Cuenca: El Herrumblar, Iniesta, Motilla del Palancar, Granja de Iniesta, El Peral y Quintanar del Rey.

Una cita imprescindible con la enogastronomía

Pero si el vino es importante no lo es menos la gastronomía. El ensamblaje de uno y otro han dado como resultado una excelente enogastronomía basada en los productos del campo. El ajo es uno de los principales ingredientes de los platos elaborados en La Manchuela, sin olvidar los champiñones – casi la mitad de toda la producción española de champiñón se realiza en La Manchuela–, setas y hongos, pues en esta zona se encuentran las mejores variedades del país. El gazpacho o las migas manchegas son platos imprescindibles también, que se pueden degustar perfectamente maridados con los mejores caldos. Y entre los platos más solicitados está el cordero, que cuenta en su haber también una Indicación Geográfica Protegida (IGP). Complementos ideales son también el queso o la miel.

Con este excelente y suculento punto de partida no es de extrañar que la enogastronomía haya ido ganando fuerza en esta zona de La Manchuela, en la que se combinan a la perfección los platos autóctonos elaborados con los mejores ingredientes cultivados en la tierra y los excelentes caldos, singulares y únicos, que  sorprenden siempre a los turistas y les animan a volver.

Experiencias únicas entre bodegas y naturaleza

La Manchuela ofrece infintas posibilidades para disfrutar. En esta tierra es obligada la visita a bodegas y viñedos. Hay 10 bodegas que realizan enoturismo y algunas de ellas tienen también museo, para ofrecer a los turistas una experiencia única, pues alguna de ellas ofrece además la posiblidad de recorrer los viñedos en un carruaje de caballos.


Recorrer los municipios que integran la ruta es también uno de los planes a tener en cuenta. Y entre ellos Alcalá del Júcar ofrece la posibilidad de recorrer la hoz del río en un tren turístico.
Otro de los planes, en pleno contacto con la naturaleza, es conocer cómo se realiza el cultivo del champiñón, ya que las condiciones climatológicas de la zona hacen idóneo su cultivo. Su producción alcanza las 78.000 toneladas, que es aproximadamente la mitad de la producción nacional.


Sin dejar de disfrutar de la naturaleza, los plantes de turismo activo en las hoces del río Cabriel suponen una experiencia única, y cómo no,  alojarse y disfrutar de un relajante baño o circuito de aguas en los hoteles o casas rurales de la zona