Sacedón custodia los antiguos refrigeradores de piedra que desafían al tiempo
El acopio de la nieve durante el invierno implicaba su recolección en las inmediaciones de los núcleos urbanos o su traslado mediante carros y caballerías desde los parajes de mayor altitud de la comarca.
La documentación histórica ligada al Real Sitio de La Isabela detalla cómo se habilitaban balsas de agua artificiales junto a la corriente del río para acelerar su congelación en las noches de riguroso frío. En la profundidad de la estructura, una pareja de operarios se encargaba de extender y compactar la materia con el fin de consolidar un bloque totalmente macizo.
Por cada medio metro de espesor de nieve prensada, se disponía una capa de paja que operaba como un eficaz aislante térmico a largo plazo. Al llegar el verano, los trabajadores descendían para extraer los bloques a golpe de pico en horario nocturno o durante el alba para frenar el deshielo, izando los fragmentos en un serón mediante un sistema de poleas suspendido de un madero central empotrado en la cúpula, tal como recogen las investigaciones de la Oficina de Turismo de Sacedón y el cronista Antonio Herrera Casado en su obra sobre El Patrimonio Raro de Sacedón.
La segunda edificación se sitúa en el paraje conocido como La Olmedilla, un punto que quedó sumergido por las aguas tras la construcción del embalse, muy cerca de la urbanización Las Brisas. Su fábrica acusa el deterioro propio de los cambios constantes en el nivel del agua, motivo por el cual perdió su techumbre cónica hace bastantes años, si bien el armazón interior todavía emerge y resulta visible cuando desciende el caudal del pantano, un enclave catalogado por la Oficina de Turismo de Sacedón y referenciado en las guías patrimoniales de FADETA.
La tercera nevera, considerada la de mayor capacidad de todo el entorno, se levantó en el año 1830 dentro del término de la desaparecida población de La Isabela y los Baños de Sacedón con el objetivo prioritario de suministrar hielo a las instalaciones del balneario a lo largo de la temporada veraniega. Ubicada en la cota más alta de la zona, concretamente en el paraje de Las Majadillas a kilómetro y medio del antiguo caserío, esta construcción consta de un vaso cilíndrico ejecutado en mampostería, rematado por una bóveda semiesférica y provisto de un pozo que supera los 10 metros de profundidad, cuyos pormenores técnicos divulga de manera unánime la Oficina de Turismo de Sacedón basándose en los textos históricos integrados en El Patrimonio Raro de Sacedón.