Sonia, la mujer de Guadalajara que forma parte del 27% de catedráticas que hay en España

12/03/2026 - 17:32 Paco Campos

En los pasillos de la Universidad de Alcalá, donde el peso de la historia se mide en siglos, la trayectoria de Sonia Pérez Díaz se mide en una resistencia infatigable.

Foto: Lautaro Latasa

Catedrática de Matemáticas Aplicadas e investigadora de prestigio internacional, su historia es el reflejo humano de una estadística que el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades acaba de actualizar y que representa en cifras el largo y a menudo pantanoso camino de la mujer hacia la cima de la academia.

Sonia Pérez Díaz, una experta en la resolución de sistemas de ecuaciones algebraicas, es, sin embargo, una excepción a una norma que no está en los libros. Según el informe oficial Científicas en cifras 2025, las mujeres representan ya el 44,6% del personal docente e investigador en España, una cifra que roza la paridad. Sin embargo, al observar la cúspide de la pirámide, el dato cae drásticamente: solo el 27% de las cátedras están ocupadas por mujeres.

De la titularidad a la cátedra

La biografía de Sonia guarda una cicatriz administrativa que explica este fenómeno. En 2008, tras alcanzar la titularidad, escuchó de un superior una frase que hoy resuena como un arquetipo de las barreras sistémicas: “A partir de ahora ya pararás, porque tendrás que hacer una vida personal o tendrás hijos”.

Esta predicción se convirtió en una realidad impuesta por el sistema. El informe de 2025 identifica que, aunque la brecha de género se ha reducido -pasando del 20% al 27% de catedráticas en la última década-, el techo de cristal persiste debido a sesgos en la evaluación y la falta de medidas de conciliación efectivas. En el caso de Sonia, la maternidad supuso un retraso de años en su acreditación, a pesar de contar con los méritos académicos necesarios.

“El que no se acordasen de mí, el pasar desapercibida total y absolutamente, ha sido doloroso”, confiesa Sonia. Sus palabras dan voz a lo que el informe describe como “segregación vertical”: una pérdida de valoración del talento femenino a medida que aumenta el rango jerárquico.

Excelencia entre Guadalajara y Pekín

Pese a los vaticinios de estancamiento, la labor de Sonia Pérez Díaz ha trascendido fronteras. Fue la primera mujer española en recibir el Award for International Scientific Cooperation of the Chinese Academy of Sciences en 2021, un hito que subraya su impacto en la cooperación científica global. Su mundo interior, marcado por una "pasión que da vida", se vuelca hoy en la docencia y la investigación en la UAH, donde defiende que la ciencia debe ayudar al mundo a ser más justo. Para ella, la estadística del 27% es un recordatorio de que “todavía hay barreras silenciosas que agotan y desdibujan el talento”.

Ese impacto científico no se queda en la abstracción; Sonia ha desarrollado soluciones matemáticas aplicadas al diseño y optimización de tuberías para la industria. Esta transferencia de conocimiento a la economía real subraya que la excelencia femenina es un motor de progreso social y bienestar colectivo. "Esos resultados son necesarios para avanzar como sociedad", afirma, conectando la investigación de vanguardia con el desarrollo industrial.

Esa excelencia investigadora convive, sin embargo, con una carga mental que Sonia Pérez Díaz describe como "autoimpuesta" por una cultura que aún pesa sobre los hilos de la intimidad. Sonia confiesa que la culpa suele acompañarla cuando el laboratorio le impide estar en un examen de su hija o cuando, antes de emprender un viaje de conferencias, dedica su tiempo a dejar preparados "los montoncitos de ropa" etiquetados  por días para que la logística del hogar no se detenga. Es la realidad de una catedrática que, mientras resuelve complejos problemas de Matemáticas Aplicadas, sigue asumiendo el rol de garantizar que el engranaje familiar funcione, evidenciando que la igualdad real no solo se mide en títulos, sino en la liberación de esas tareas invisibles.

Hacia una igualdad real

El informe Científicas en Cifras 2025 concluye que, si bien la Ley de la Ciencia de 2022 ha introducido mejoras en la equidad, el impacto pleno está en desarrollo. Persisten retos como la "segregación por disciplinas" y los sesgos que perpetúan la desigualdad en el acceso a la financiación.

Sonia, desde su posición en Guadalajara, sigue lanzando un mensaje directo a las jóvenes que dudan ante la carrera investigadora:

“No dejes que te digan lo que no puedes hacer”.

Su vida, más allá de una sucesión de teoremas y publicaciones, es la demostración de que los techos de cristal se rompen con una constancia que no entiende de silencios impuestos.

Expediente Académico de Sonia Pérez Díaz