Spider-Man: Y la arañita se hizo mayor

31/07/2026 - 03:21 J. P.

No sé si puedo o tan siquiera quiero convencerles de que Spider-Man:Brand New Day es una buena película. El tema con Marvel está así. Hay tanta gente diciendo que el estreno de turno es una maravilla, cuando realmente no lo es, que un tipo más dando gritos no resulta fiable. Y tampoco es que vaya yo a hacerlo, la verdad, aunque un poquito de ganas sí tengo.

Tom Holland me cae de maravilla. Es un tipo que me transmite siempre cercanía y vulnerabilidad,  dos elementos básicos para construir un buen Spiderman. Desde su primera aparición en el universo Marvel, en Civil War si no me traiciona la memoria, supe que vería cualquier película del super héroe que interpretara él. Y así ha sido. 

Ahora bien, no todo es perfecto. Todos y cada unos sus Spiderman siempre se me han hecho de largos de más a eso de la mitad o final del segundo acto, como si la historia estuviera dando demasiados bandazos o perdiendo tiempo en escenas que se podían resolver con más agilidad. A lo mejor era culpa de Jon Watts, director de las tres anteriores entregas, pero no, resulta que es marca de la casa, porque en esta ocasión vuelve a ocurrir y ahora el director es Dustin Cretton. Como también es marca de la casa la capacidad que tiene la franquicia para emocionarme siempre, en uno u otro momento.

A Peter ya no le recuerda nadie, ni su novia ni su mejor amigo. Se borró voluntariamente del mundo para poder protegerlos mejor a todos. Buena idea en la práctica. Bajonazo para un chico que se está convirtiendo en hombre y que, como todo hijo de vecino, necesita el contacto humano con sus seres queridos. La cosa pinta mal, pero resulta que va a peor cuando aparece un villano que puede invadir mentes y doblegar voluntades. 

Cretton asume la difícil tarea de repescar al público tras la catarsis colectiva de la anterior entrega, con esa reunión de Spidermans. Para conseguirlo pone el acento en esa vulnerabilidad que también explota Holland y en la química que sabe desplegar con sus compañeros, ya sea Zendaya (normal en este caso) o Jhon Bernthal, al que este caso le toca ser el Castigador ‘para todos los públicos’. La película funciona con el espectáculo, pero sobre todo golpea en los momentos humanos. Es ahí cuando quieres quedarte un ratito más. Una pena que el nuevo fichaje, una Sadie Sink con la que regresa un personaje tan brutal en los comics como desaprovechado en el cinen, no termine de encajar igual de bien. 

Este Spiderman no es brilante, pero brilla (sé que suena éstupida). Deja ganas de más... y logró que el público de mi sesión rompiera en aplausos al terminar la película, que no es fácil en estos tiempos.