Tormentas traicioneras

16/05/2026 - 12:38 Antonio Yagüe

Como los mundos taurino y futbolístico, el meteorológico proporciona sorprendentes metáforas que nos dejan fuera de juego: “Se avecinan tormentas embebidas”. Hasta cuadran con el momento político con tanto mamarracho (del árabe hispánico bufón o payaso) y una gestión de epidemias y catástrofes que produce escalofríos.

Estas precipitaciones o borrascas traicioneras, según explican, forman frentes mayormente fríos con aparato eléctrico. Tienen la peculiaridad de desarrollarse ocultas dentro de un sistema nuboso más grande y generalizado.

Mis amigos con hortal (huerto con cosecha) andan ajoyentados con tanta lluvia fría y airazos pelados más propios de marzo. Se han frenado a sembrar y plantar nada porque se aguachina. No habrá ni unas humildes lechugas para San Isidro, patrón de mi pueblo y de los labradores de corazón.

Con escalofríos andan los molineses entrados en años cuando oyen hablar del “hantavirus ese de los cojones” al tal Simón, médico zaragozano fichado por Mariano Rajoy y portavoz sanchista figurón cuando la pandemia covidiana.

Acojona oírle hablar con la sabiduría del listo: para que parezca que sabes, lo mejor es decir que no pasa nada. Pero las cuarentenas, confinamientos y las imágenes de ambulancias, médicos y enfermeras vestidos de buzo despiertan macabros recuerdos del confinamiento.

Resulta difícil escuchar, si les dejan, a los que de verdad saben. Y actuar con sentido común sin hacer caso a los políticos cuando a lo que ellos llaman interés general es realmente ‘yo bien, el otro fatal’.

Entre tanto tiempo embebido, un estudio internacional deja a España fuera del top mundial (puesto 22) de los países más educados. Japón es el líder con los mejores modales en este sondeo que no mide el nivel académico, sino la cortesía en la vida cotidiana: respeto, amabilidad, trato, paciencia o la forma de relacionarse en espacios públicos. Sin contar lo del Congreso de los Diputados.