04/06/2021 / 17:14
Silvia Valmaña/Profesora de Derecho Penal UCLM


Imagenes

Ana y el rey

Por supuesto, por si a alguien le quedaba alguna duda, la protagonista de la columna de hoy es Ana Guarinos López.


Por supuesto, por si a alguien le quedaba alguna duda, la protagonista de la columna de hoy es Ana Guarinos López. Y para los maliciosos, porque seguro que los hay, que esperen al final del artículo para conocer al resto de los personajes.

Ana Guarinos ha llevado a la Junta Directiva del Partido Popular la convocatoria de un Congreso en el que se va a elegir a la persona encargada de dirigir a los Populares de Guadalajara en los próximos años. Hasta ahí todo normal. Pero es que Ana no es una persona normal, sino excepcional. En los años en que he tenido la suerte de trabajar a su lado no he visto un solo gesto egoísta, en el que ella se pusiera por delante de nadie si no era para trabajar y trabajar. Y esa capacidad de trabajo, ese entusiasmo y esa búsqueda incansable de la justicia y del bien común me han recordado al personaje de Anna Leonowens, la protagonista de las diferentes versiones de la biografía novelada de la institutriz inglesa que educó en la corte de Siam a los hijos del rey. 

Anna y Ana son estrictas e indulgentes, disciplinadas e imaginativas, libres y leales; no les importa arriesgar en las causas que creen justas, cualquiera que sean las consecuencias. Reconocen sus errores y no celebran sus aciertos, ni se regodean en ellos. Ana sirve al “rey” porque cree que es lo que debe hacer y distingue entre lealtad y sumisión, obediencia ciega y servicio público. Porque el rey no es quien se autoproclama como tal, sino el que tiene la legitimidad para serlo.

Ana Guarinos ha decidido dar un paso a un lado para prestar un servicio más al Partido Popular; no el último, sin ninguna duda, pero otro que se une al largo historial que acumula en sus 9 años al frente del PP de Guadalajara. Un historial en el que ha compartido buenos momentos con muchos y los no tan buenos con sólo unos pocos. Al fin y al cabo, la victoria tiene cien padres y la derrota es huérfana, Napoleón dixit. 

He sido testigo de su finura jurídica, del intercambio de papeles a deshora, de las enmiendas y negociaciones en Las Cortes de Castilla-La Mancha, de los recursos electorales y del estudio profundo de los temas. Ana no necesita tener quien le escriba, porque Ana sabe lo que escribe y lo que dice. 

Ahora da paso a los que aspiran o aspirarán a sucederle al frente del Partido Popular. No se lo va a poner fácil, por los hechos, que son tan tozudos como esta molinesa que se encuentra más a gusto en la villa que en la Corte, visitando los pueblos de nuestra provincia y de nuestra región que rodeada de aduladores y cortesanos. Porque el halago debilita, ¿verdad Ana? 

 Así que ánimo a los que vengan detrás. Mucho van a tener que correr para alcanzar su paso rápido y firme. Y si lo alcanzan, será bueno para el Partido Popular y para Guadalajara. 

Por cierto, si hablamos del rey, creo que Ana sólo reconoce a dos: el servicio público y su Angelito.


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