Así disfrutaron los niños de Guadalajara con la llegada de los Reyes Magos
Guadalajara ha vivido está tarde uno de los momentos más esperados del año con la celebración de la Cabalgata de Reyes Magos.
Desde antes del inicio del desfile, las calles se llenaron de familias y niños que aguardaban con impaciencia, bolsas en mano y miradas atentas, conscientes de que estaban a punto de presenciar algo especial. La comitiva avanzó siguiendo el orden previsto.
La Policía Local abrió paso al desfile, marcando el inicio de una tarde que pronto se llenó de música gracias a la Banda de Música Amor y La Paz. A continuación, el Tren de la Navidad, con niños a bordo, fue uno de los primeros en despertar sonrisas y saludos entre el público, especialmente entre los más pequeños.
El ambiente festivo fue creciendo con el paso de las comparsas y ballets. Correos y los Ositos de Colores dieron paso a los universos más ligados a la infancia, con coreografías y carrozas que despertaban reconocimiento inmediato entre los niños. Toy Story, los juguetes que cobraban vida y su carroza, seguidos por Cars y Super Mario, fueron avanzando a ritmo pausado, permitiendo que el público disfrutara de cada detalle. La música, los colores y el constante reparto de caramelos mantuvieron la atención del público durante todo el recorrido.
Tras esta parte más lúdica, la Cabalgata introdujo un cambio de tono con la aparición del ballet de las cartas y, posteriormente, los caballos y la comparsa de los carteros del 1900, acompañados por los carboneros. Esta transición marcó el paso hacia un tramo más tradicional del desfile, en el que el ambiente se volvió más contenido y expectante. La Estrella de Belén anunció la proximidad de Sus Majestades.
Los camellos reales avanzaron despacio, despertando la atención y el silencio del público infantil. A partir de ese momento, los dulzaineros fueron anunciando la llegada de cada Rey Mago, respetando el orden establecido. Melchor apareció primero, acompañado por sus pajes y su carroza, saludando al público mientras los niños le llamaban por su nombre. Gaspar tomó el relevo, precedido también por dulzaineros y pajes, y fue recibido con aplausos y gestos de emoción por parte de los asistentes. El cierre de la Cabalgata correspondió a Baltasar cuya llegada puso el broche final al desfile.
Su paso fue acompañado por aplausos prolongados y por la atención especial de los niños, que no querían perder ni un solo instante. Al finalizar el recorrido, la sensación general era de satisfacción y alegría compartida. Los niños comentaban lo vivido, revisaban los caramelos recogidos y regresaban a casa con la ilusión intacta. Guadalajara volvió a demostrar que la Cabalgata de Reyes es una cita que combina fantasía y tradición, y que sigue siendo uno de los momentos más emocionantes del calendario festivo para los más pequeños.