Esta es la versión oficial de lo que ocurrió con Gaspar en la Cabalgata de Reyes
La Cabalgata de Reyes avanzaba por Guadalajara envuelta en el ambiente habitual de la tarde más esperada del año. Niños atentos a cada carroza, caramelos volando, música constante y familias siguiendo el recorrido sin perder detalle. Todo discurría con normalidad, con ese ritmo pausado que permite disfrutar de cada momento.
FOTOS: RAFAEL MARTÍN
A medida que la comitiva real iba haciendo su entrada, Melchor y Baltasar aparecieron acompañados por sus pajes y la música de dulzainas, saludando al público como marca la tradición. En ese mismo contexto, la presencia de Gaspar llamó la atención por un detalle que no pasó desapercibido para quienes estaban allí: no iba sobre su carroza.
Quien lo veía podía pensarlo sin darle muchas vueltas. “Va a pie”. “Está más cerca que los otros Reyes”. “Nunca lo habíamos visto así”. No había desconcierto ni interrupciones, pero sí esa sensación clara de estar ante algo poco habitual. Gaspar avanzaba caminando, saludando a los niños, recogiendo cartas y respondiendo con gestos tranquilos a quienes le llamaban por su nombre.
La cercanía sorprendía especialmente a los más pequeños que sentían con asombro que nada menos que su rey favorito les estaba besando y dando la mano. Ese Rey estaba viviendo la Cabalgata de otra manera, sin la distancia de la carroza, al mismo nivel que el público. Las sonrisas eran inmediatas y los aplausos espontáneos acompañaban su paso, era un momento muy especial.
La explicación ha llegado a través de la versión oficial facilitada por el Ayuntamiento de Guadalajara, que aclaró, en el marco de la nota oficial del evento, lo sucedido:
“La carroza del Rey Gaspar sufrió una avería a última hora, tras el largo viaje desde Oriente. Lejos de detenerse, el Rey recorrió todo el trayecto a pie, saludando a los niños y recogiendo las últimas cartas, un gesto que arrancó aplausos y sonrisas.”
Lo que el público había visto —un Rey caminando, cercano, accesible— respondía a un contratiempo técnico resuelto sin alterar el desarrollo de la Cabalgata y mejorando la misma sin pretenderlo, pero de forma muy eficaz. Gaspar formó parte del desfile de principio a fin, integrado en la comitiva real y manteniendo el contacto directo con los niños.
Mientras tanto, el recorrido continuó con normalidad. La comitiva real, encabezada por los caballos carteros del 1900, la Estrella de Belén y los camellos reales, avanzó entre música de dulzainas hasta la Plaza de Santo Domingo, donde Sus Majestades realizaron la tradicional adoración al Niño Jesús en el Misterio Viviente instalado en San Ginés.
El final de la tarde llegó en la Plaza de Toros, con actuaciones musicales, fuegos artificiales y la entrega simbólica de las llaves de la ciudad a los Reyes Magos por parte de la alcaldesa, Ana Guarinos. Las peticiones de paz y amor formuladas por los niños y los mensajes de ilusión cerraron una celebración compartida por toda la ciudad.
Así, la anécdota de Gaspar se integró de forma natural en una Cabalgata marcada por la alegría evidente de los niños y la implicación de las familias. Un hecho explicado oficialmente después, pero vivido en directo como uno de esos momentos que no necesitan grandes palabras para quedarse en la memoria.


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