Bajo un cielo surcado por buitres y entre cañones que susurran historias de millones de años, un santuario se aferra a la roca como un secreto guardado por la naturaleza. De día es rojizo; por la noche, iluminado, adquier este imponente, monumantal y mágico aspecto.
El hurto de una embarcación en Santa María de los Poyos empaña la historia de los sacrificados moradores de este pueblo que quedó bajo las aguas de Buendía.
FOTOS: Oficina de Turismo de Sacedón y Santa María de los Poyos (Facebook)
Guadalajara volvió a mostrar su pasión por el flamenco con un lleno absoluto anoche en el Teatro Buero Vallejo para disfrutar de la XXXII Cumbre Flamenca, que en esta aocasión ahondó sobre el flamenco extremeño.