Cantares de colmenas

08/03/2026 - 13:29 José Antonio Alonso/Etnólogo

En nuestra provincia estuvo muy extendido el rito de cantar, golpeando rítmicamente con dos piedras, los troncos de las colmenas más fuertes, para acompañar y favorecer la partición de las mismas.

Pasado el tiempo de las borrascas, empapada la tierra hasta los tuétanos, un sol alegre y vivificador hace brotar la vida por doquier, aunque muchos cultivos quedaron ahogados y este tiempo de precipitaciones y temperaturas extremas viene a recordarnos que, pese a lo que digan algunos negacionistas, el maldito cambio climático ha venido para quedarse y para seguir amargándonos la existencia a ellos y a los que intentamos sobrevivir con criterios racionales, en esta tierra común que antaño fuera un planeta más equilibrado y sostenible.

El caso es que la tierra, donde la acumulación de agua no se lo impide, se ha puesto de parto un año más, y una alfombra verde, llena de matices, nos invita a disfrutar de este regalo de la vida en un territorio tan diverso como el nuestro. Las flores están brotando apresuradamente, atendiendo a los rayos del sol que rigen el ciclo vital de plantas y animales, grupo éste último en el que nos incluimos los humanos y el resto de la fauna con la que compartimos la tierra y el aire que respiramos.

En esta primavera adelantada, pero dispuesta, como si de un servicio de urgencias se tratara, nuestras abejas colmeneras han sentido ya, al igual que el resto de los seres vivos, la llegada del cambio que las invita a moverse y a ponerse en marcha, pues el instinto les dice que sus enjambres van a necesitar los esfuerzos de todas ante el empellón de esta primavera recién aparecida. De aquí a un par de meses, más o menos, dependiendo de las zonas, las colmenas más fuertes estarán listas ya, y nuestros apicultores podrán sacar nuevos enjambres para formar otras colmenas.

Grupo de serranas interpretando un cantar de colmenas en el Día de la Sierra, en Cantalojas. Foto: José Antonio Alonso.

En nuestra cultura tradicional muchos quehaceres iban acompañados por ritos muy curiosos; el de partir las colmenas era uno de ellos. Ya nos hemos referido en otras ocasiones a la costumbre, antaño extendida y hoy 

desaparecida, de acompañar las faenas agrarias con diversos cantos tradicionales. Se cantaba mientras se araba y sembraba, en la siega, recogiendo olivas, en la trilla, mientras se amasaba el pan, y en otras tareas. Esta práctica se realizaba de manera espontánea, a viva voz, en ocasiones acompañada de golpes rítmicos como el golpe de los martillos en la fragua o de las manos en la artesa del pan –panaderas-, un auténtico patrimonio inmaterial si no fuera porque ya ha desaparecido o se ha quedado relegado a escenificaciones de cara al público.

Para nuestros actuales apicultores partir las colmenas, llegada la primavera, puede ser una faena cotidiana, más o menos habitual, no exenta del asombro y cariño propios del oficio; pero para muchos de nuestros ancestros el hecho de que de una colmena salieran dos o más enjambres para multiplicar el colmenar era un auténtico milagro, igual que el resto de la reproducción animal o vegetal  de la vida en sus cabañas ganaderas y en sus sembrados y que el nacimiento de nuevos vástagos en sus familias.

Colmena de tronco en el Hayedo de Tejera Negra. Foto: José Antonio Alonso.

No soy apicultor, ni he presenciado, de momento,  ninguna partición de colmena, aunque alguna invitación tengo ya para esta primavera; de manera que les hablo de oídas, de lo que mis informantes me han ido contando; pero, en resumidas cuentas, según parece, partir una colmena con las técnicas tradicionales consistía en colocar sobre los antiguos troncos destapados, un caza-enjambres o “capacho” de forma más o menos cónica o cilíndrica. Las antiguas colmenas, por aquí, solían de ser de troncos huecos, aunque también las hemos visto de paja y barro y de otras labores de cestería. Los caza-enjambres que yo he visto por la Sierra eran de paja, reforzados con corteza de zarza o pita. Una vez colocado el artilugio sobre el tronco, se procedía a golpear la colmena con dos piedras, para animar al “ganado” a salir y a posarse  en el interior del “capacho”; de allí se llevaban a una manta extendida en el suelo, con el fin de buscar la joven reina para que, con el resto del nuevo enjambre, formaran otra colmena; mientras se golpeaban rítmicamente los troncos, se tenía por costumbre  interpretar una serie de cantares alusivos  a la faena que se estaba realizando. Algunos de esos cantares tienen un sentido religioso, compatible con la mentalidad mágica de nuestros ancestros. Para comprender los ritos resulta de gran ayuda intentar situarse en las coordenadas de tiempo y de espacio en que viven o vivían los protagonistas.

Antiguo capacho o cazaenjambres. Foto: José Antonio Alonso.

Yo había oído a los mayores de la zona de El Espinar, Majaelrayo, etc. cantar, en los escenarios de El Día de la Sierra, y quedé cautivado por esos ancestrales cánticos. También mi madre había cantado, en el colmenar de mi Robledo natal con mi abuelo Dionisio (q.e.p.d.), ese tipo de cantos rituales, con las correspondientes diferencias melódicas. La letra de los recuerdos maternos se completó con las aportaciones de nuestro 

paisano Pedro Muñoz (q.e. p.d.),  y en sus primeros versos dice así:

Hijas, hijas, subir, subir, bajar, bajar/a la casa nueva donde habitar.

La Virgen es la colmena, / Jesucristo el catador,

los ángeles las abejas, del cielo baja la flor.

Decidme abejillas/ si ha subido el rey pa quitar la manta/ que manda la ley.

En este caso parece que se inicia el canto con una llamada o invitación a la salida de las abejas de la colmena; continúa después con un canto religioso, toda una declaración sobre la visión  panteísta de la naturaleza; la tercera estrofa hace alusión a la búsqueda de la reina, puesto que una vez localizada, ya se podía proceder a retirar la manta, dado que el resto del enjambre seguirá a su reina.

Esta versión la incluimos en el disco “A la luz del crepúsculo”, -2009- y empieza con la primera estrofa grabada por mi madre. El tema puede escucharse en este enlace: https://joseantonioalonso.es/musica/discografia/a-la-luz-del-crepusculo-2009/cantar-de-colmenas

También el grupo “LAS COLMENAS” grabó –no podía ser de otra manera- un cantar de colmenas, que ellos llamaron “La colmena” y que forma parte del CD “Y rodando y rondando”, en 2016. El tema puede también escucharse en este enlace: https://open.spotify.com/intl-es/track/6OUC0yPCTc3GUjo1DeJYqc.

Este tipo de cantares están recogidos en algunos cancioneros –El de Lizarazu, por ejemplo- y debieron estar extendidos por toda nuestra geografía colmenera, aunque hoy ya pertenecen a una práctica en desuso.