Crónica del día de clausura del 29º Festival de Málaga


La mañana del 14 de marzo de 2026 amanece en Málaga con un viento fresco y algunas nubes que parecen borrar el anticipo de primavera de días anteriores. Antes de dirigirme a la sede del festival, los Cines Albéniz, hago una breve parada para desayunar en una pequeña cafetería de la calle Victoria. El local tiene un aire decididamente cinéfilo: carteles de El bueno, el feo y el maloCiudadano Kane y varias figuras del Joker acompañan a los clientes madrugadores. No es mal lugar para empezar el último día de festival.

 

 

Una comedia para despedir el certamen

La primera película del día es La familia Benetón: +2, dirigida por Joaquín Mazón, un cineasta que se ha especializado en la comedia comercial española. En su filmografía destacan títulos como El casoplónLa Navidad en sus manos o la anterior La familia Benetón, estrenada en 2024.

Esta nueva entrega continúa la historia de esa peculiar familia formada por niños adoptados de distintos orígenes que conviven bajo el cuidado del personaje interpretado por Leo Harlem, con la colaboración del tío encarnado por José Manuel Montilla “El Langui”. Se trata de una comedia familiar que busca la risa fácil y que, en algunos momentos, la consigue, apostando por el tono amable y el entretenimiento para todos los públicos.

 

Conversación con Fernando Méndez-Leite

Antes de la rueda de prensa tuvimos la oportunidad de conversar brevemente con Fernando Méndez-Leite, presidente de la Academia de Cine y moderador habitual de los coloquios de la sección oficial del festival. Además, es una figura histórica vinculada a Málaga desde los inicios del certamen.

La charla derivó hacia la última gala de los Premios Goya, comentando algunos aspectos mejorables de la ceremonia, y también hacia la presencia de películas familiares y comerciales dentro del festival. Un tipo de cine que, como él mismo reconoce, no siempre encaja del todo con el perfil autoral del certamen, pero cuya presencia responde en parte al impulso de grandes grupos audiovisuales implicados en la producción.

 

 

Lo que se dijo en la rueda de prensa

Durante la rueda de prensa, Joaquín Mazón reconoció con humor que para su equipo se está convirtiendo casi en una tradición clausurar el festival, algo que le produce una gran satisfacción. El director también explicó que trabajar con un reparto infantil exige mucha preparación y que por ello se optó por un método de rodaje “a la antigua”, ensayando mucho y rodando poco para lograr naturalidad en las escenas.

Leo Harlem destacó que esta segunda entrega no es simplemente una continuación, sino una película con un enfoque distinto respecto a la primera. Según el actor, todo el equipo se ha implicado intensamente en el proyecto y defendió además la importancia del cine familiar, porque permite que muchos niños entren por primera vez en una sala y comiencen así su relación con el cine.

La productora María Luisa Gutiérrez subrayó que el objetivo del proyecto ha sido reflejar situaciones cercanas al público, historias sencillas donde la gente pueda reírse y reconocerse. También recordó las dificultades logísticas del rodaje, especialmente las relacionadas con viajes, visados y la grabación de algunas escenas en África.

En la misma línea, el productor Jaime Ortiz de Artiñano explicó que este tipo de cine familiar es uno de los que mejor ha conectado con el público tras la pandemia, porque ayuda a atraer a nuevos espectadores jóvenes a las salas. Por su parte, el guionista Curro Velázquez dejó caer que ya contempla la posibilidad de una tercera entrega y destacó el Festival de Málaga como un espacio abierto al entretenimiento cinematográfico.

 

 

Una pausa inesperada

Antes de volver a los Cines Albéniz para la lectura del palmarés, hay tiempo para un pequeño paseo por el centro histórico. A escasos metros de los cines se encuentra la Abadía de Santa Ana, perteneciente a la orden del Císter, una pequeña iglesia que ya empieza a prepararse para la Semana Santa.

En su interior descansa el escultor barroco Pedro de Mena (1628-1688), uno de los grandes nombres de la imaginería española. Llama la atención un cuadro de la Santísima Trinidad y también un detalle muy contemporáneo: la posibilidad de realizar donaciones de 2, 5 u 8 euros mediante tarjeta de crédito, con un pequeño lector electrónico colocado discretamente junto a las velas.

 

El palmarés del festival

De regreso a los Cines Albéniz, el director del festival, Juan Antonio Vigar, realiza un breve balance de esta 29ª edición antes de iniciar la lectura del palmarés.

La Biznaga de Oro a la mejor película española fue para Yo no moriré de amor, de Marta Matute, un drama sobre la demencia de una madre visto a través de los ojos de su hija adolescente, obligada a compaginar su vida con los cuidados familiares. La película ya había recibido el día anterior el Premio Feroz Puerta Oscura, otorgado por la Asociación de Informadores Cinematográficos de España.

La Biznaga de Oro a la mejor película iberoamericana recayó en El jardín que soñamos, del director Joaquín del Paso, una obra que aborda el fenómeno migratorio contraponiendo la belleza de la naturaleza con la dureza de la condición humana.

La Biznaga de Plata Premio Especial del Jurado fue para Iván & Hadoum, dirigida por Ian de la Rosa, una película que ya venía respaldada por su paso por el Festival de Berlín.

El propio Joaquín del Paso obtuvo además la Biznaga de Plata a la mejor dirección por El jardín que soñamos.

En interpretación femenina, la Biznaga de Plata fue para Julia Mascort  por Yo no moriré de amor, mientras que la mención especial recayó en Ángeles Prada por Ángeles.

En interpretación masculina, el premio fue para Nicolás Zárate por El hangar rojo, un intenso retrato ambientado en el golpe de Estado de Chile de 1973. 

La mención especial fue para Silver Chicón por Iván & Hadoum.

En los premios de reparto, la Biznaga de Plata a la mejor actriz de reparto fue para María Magdalena Sanizo por La hija del cóndor, mientras que el mejor actor de reparto fue Tomás del Estal por Yo no moriré de amor, una interpretación austera y muy contenida que fue ampliamente celebrada.

El mejor guion fue para Ian de la Rosa por Iván & Hadoum, confirmando que tres títulos dominaron claramente el palmarés: Yo no moriré de amorEl jardín que soñamos e Iván & Hadoum.

Entre otros galardones, la Biznaga de Plata al mejor montaje fue para El hangar rojo.

El Premio de la Crítica, otorgado por el jurado formado por periodistas especializados —entre ellos Pepe Díaz— fue para El hangar rojo, de Juan Pablo Sallato, una de las películas más comentadas del certamen.

 

Despedida de Málaga

Tras la lectura del palmarés se celebró la tradicional entrega de premios de las demás secciones del festival —ZonaZine, cortometrajes, documentales y otras categorías— en una gala sencilla y cercana, donde muchos de los premiados agradecieron sus galardones desde el escenario y otros lo hicieron a través de videoconferencia.

Después llegaron las despedidas. Abrazos, promesas de volver a encontrarse y la sensación de haber vivido nueve días muy intensos.

El Festival de Málaga tiene algo especial: es cercano, hospitalario, casi familiar. Este año el clima ha sido más frío de lo habitual, menos luminoso que en otras ediciones, pero la ciudad —como siempre— ha sabido recibir a todos con los brazos abiertos. Y cuando uno se marcha, tiene la impresión de que el cine, durante unos días, ha sido el verdadero corazón de la ciudad.