23/08/2021 / 18:12
E. Hatamoto


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El 80 por ciento de la actividad quirúrgica en dermatología es el cáncer de piel

La exposición solar es uno de los principales factores de riesgo a la hora de desarrollarlo


Bañador, toalla, chanclas... y protector solar. En toda bolsa de piscina o playa que se precie ya se ha convertido en un gesto de lo más habitual echar el bote de crema del sol. Y no es para menos.
Tal y como indica la Jefa de Sección de Dermatología en el Hospital Universitario de Guadalajara, Esther de Eusebio, “el 95 por ciento del cáncer de piel, menos los linfomas cutáneos o sarcomas, se relacionan directamente con la exposición solar”. 
Solamente en Guadalajara “el 80 por ciento de la actividad quirúrgica en dermatología es cáncer de piel”, advierte la dermatóloga. Esto se traduce en una media de 20 pacientes operados a la semana o, lo que es lo mismo, 80 mensuales y un total que se acerca al millar al cabo de un año. “El cáncer de piel es una plaga, hay muchísima incidencia”, asegura De Eusebio, destacando el elevado número de personas que cada día sufren esta enfermedad. 

Dentro de los tipos de cáncer de piel existentes dos de los más conocidos son los carcinomas, menos agresivos, y los melanomas, “más graves y el segundo tumor que más años de vida quita junto con la leucemia”; asevera la doctora, ejemplificando que “un lunar que ha cambiado, podría ser un melanoma”. Entre ambos, la dermatóloga distingue, por un lado, “el carcinoma, que suele darse en la cara y tratándolo de manera adecuada tiene un porcentaje de recuperación alto”, afirma De Eusebio, destacando una de las técnicas más seguras y eficaces para tratar este tipo de cáncer, como es la cirugía micrográfica de Mohs, que “permite extirpar el tumor, sacrificando la mínima cantidad de célula”. 
Por otro lado, “el melanoma es muy traicionero y aparece con frecuencia en espalda y piernas”, asevera. La tasa de supervivencia ante un melanoma “depende del momento del diagnóstico”, manfiesta la doctora, poniendo de manifiesto que, a nivel general, “en un estadio I la tasa de supervivencia es de un 95 por ciento y en un II, de un 70”. 

Dada la considerable incidencia del cáncer de piel entre la población resultan fundamentales  las campañas de prevención y detección precoz, como Euromelanoma, que se lleva a cabo en toda Europa y en la cual lleva participando el Hospital de Guadalajara ya desde hace algunos años. Esta iniciativa, impulsada por la Fundación Piel Sana de la Academia Española de Dermatología, se basa en ofrecer a la población la posibilidad de efectuar una revisión de la piel por parte de dermatólogos, como prevención, ante lesiones sospechosas de llegar a desarrollar un posible cáncer de piel o, bien, que ya se encuentre desarrollado y no diagnosticado. 
Pero, como más vale prevenir que curar, de cara a cualquier exposición solar futura no hay que olvidar el papel fundamental que juegan las cremas de protección a la hora de frenar la incidencia de los rayos ultravioletas sobre la piel, especialmente de los dos tipos de luz UV (UVB y UVA). 

Con la llegada del verano se produce la confluencia de dos factores fundamentales a tener en cuenta, tal y como explica De Eusebio. “La exposición solar y el cambio de hábitos”, señala, explicando que “estamos más al aire libre, con actividades vacacionales y estamos más expuestos a agentes que nos pueden perjudicar”, puntualiza la dermatóloga. Fruto de una elevada exposición solar -especialmente sin protección- también pueden aparecer problemas en la piel como las consabidas y dolorosas quemaduras o alergias. “Aparte de los problemas que tienes de dolor en el momento, con ampollas o incluso golpes de calor, también deja secuelas a largo plazo en el ADN”, manifiesta de Eusebio. Pone especial enfásis en destacar que “son marcas que nos quedan para toda la vida y que, más adelante, podrían ser la semilla de un desarrollo de un cáncer”. 

En cuanto a las alergias al sol, “cada vez más frecuentes”, según indica la doctora, destaca los principales síntomas, como “una erupción en escote y brazos que pica mucho, pruriginosa y que se va moderando con el tiempo”, puntualiza. De Eusebio reconoce que este tipo de alergia “puede llegar a ser muy incómoda” y, lo peor, que “al principio no se identifica”. En la misma línea se manifiesta la jefa de la Sección de Alergología del Hospital de Guadalajara, Arantza Vega, quien manifiesta que “la gente lo llama alergia al sol pero, realmente, es una erupción poliforma lumínica y no una patología alérgica”. Vega señala que éstas “suelen aparecer con las primeras exposiciones” al sol pero que, “con protección y medicación oral pueden mejorar”. 

Desde un punto de vista un poco más “frívolo” aunque no por ello menos importante, a largo plazo, una exposición solar prolongada “puede ser la causa de un envejecimiento cutáneo prematuro; junto con la edad, arrugas, etc”, apostilla la dermatóloga, añadiendo que “la mejor crema antiarrugas es la crema protectora del sol”.

Mayor conciencia ciudadana 
Ante la pregunta de si la población de hoy en día se encuentra más concienciada con el sol, la dermatóloga afirma que, en su mayoría, “yo creo que sí”. De Eusebio diferencia dos perfiles, “uno, por ejemplo, el señor mayor que trabaja en el campo y que es consciente de que hay que cuidarse del sol y otro, de gente más joven e inconsciente”.  
“Se han hecho muchas campañas en los últimos años; con los niños es algo espectacular”, reconoce De Eusebio, alabando la responsabilidad de la que suelen hacer gala la mayoría de progenitores. “Hay que cuidar a los niños del sol, las quemaduras en la infancia conllevan un mayor riesgo de melanoma”. Advierte, encarecidamente, “por debajo de los 18 años no hay que quemarse bajo ningún concepto”, debido a la memoria de la piel. Y destaca que “el agujero negro son los adolescentes”; ya que, salvo esta franja de edad, una mayor conciencia ciudadana ha conseguido hacer descender la tasa de mortalidad a causa del melanoma. 

Otras patologías cutáneas
En época estival, también se da una elevada incidencia de otras patologías como las infecciones por hongos, “llevamos menos ropa estamos más en contacto con la naturaleza”, apostilla De Eusebio. 
“Los hongos son otra cosa que nos alarma mucho”, indica la dermatóloga. “Se localizan entre los dedos de los pies, aparecen como escamas, lo que se llama el pie de atleta”, determina. El origen, el contacto con plantas o animales y, casi siempre, en ambientes húmedos, donde “es más fácil contagiarse”, tipo piscinas, baños, etc. donde “estamos descubiertos y vamos descalzos”, comenta de Eusebio. “Con el sudor y las temperaturas altas es más fácil contagiarse”, afima. 

Las habituales -y molestas- picaduras de mosquitos también pueden causar infecciones o reacciones, “hay más insectos y llevamos menos ropa”. No son los únicos.
Otros clásicos del verano son las temidas garrapatas, especialmente presentes en entornos naturales. Éstas “se quedan pegadas y pueden transmitir enfermedades porque llevan bacterias en su aparato chupador y nos las contagian”, explica la dermatóloga. Dada la consabida dificultad para deshacerse de ellas la mejor opción es “no asustarse y no intentar tirar de ellas”, avisa. “Lo mejor es inmovilizarlas con algo rígido como unas pinzas y girarla o removerla antes de tirar”, aconseja De Eusebio. Los cigarrillos y el humo, que tantas veces se han utilizado como remedio casero, no son una buena idea, ya que “hay mucho riesgo de quemarse uno mismo”, objeta. 

En la mayoría de los casos, el susto queda en una desagradable picadura pero hay que tener en cuenta que este tipo de ácaro puede llegar a transmitir enfermedades más serias como la fiebre botonosa, la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo –ya se ha registrado algún caso en España, según indica la dermatóloga– o la de Lyme que puede desembocar en artritis crónica. “Son enfermedades que si no se diagnostican pueden llegar a ser muy graves”, determina. El incremento de salidas al campo, a causa de la pandemia, ha encontrado su reflejo en el aumento de este tipo de afecciones que, por lo general, desembocan en reacciones o infecciones- afortunadamente- de poca gravedad.

Otra afección común del verano es la fitofotodermatitis, que ocurre tras el contacto con algunas plantas, seguido de una exposición al sol. “El líquido blanco de los higos es muy fotosensibilizante”, ejemplifica De Eusebio. Se pueden llegar a dar unas reacciones “brutales”, con manchas que provocan un intenso picor. “La dermatitis de los prados”, explica la doctora haciendo alusión al “momento típico en que uno se sienta y se tumba sobre la hierba; se aplasta todo, después te da el sol y te acaban saliendo unas rayas rojas en la espalda que pican muchísimo”.

Unas incómodas vecinas
Dentro de este incómodo y poco apreciado repertorio no hay que olvidar a esas famosas vecinas que cada verano visitan, especiamente,  los entornos rurales: las avispas y abejas, cuya presencia se activa con los meses de calor y cuya picadura puede ocasionar síntomas graves e incluso, “alguna muerte”, lamenta la alergóloga Arantza Vega, dependiendo del nivel de alergia de cada persona. Sin embargo, hay buenas noticias. “Es una patología que tiene buen tratamiento”, anima. “La inmunoterapia con veneno produce una curación en un porcentaje altísimo de casos de forma que la persona podría volver a ser picada sin ningún tipo de problema”.

La teledermatología ayuda a 8.000 pacientes en un año

De los más de 60.000 pacientes que se han beneficiado en Castilla-La Mancha del programa de teledermatología implantado ahora hace poco más de un año, un total de 8.000 pertenecen a Guadalajara, según los datos facilitados por el servicio de Dermatología del Hospital de Guadalajara. Este sistema permite reducir los desplazamientos, incrementar la accesibilidad, equidad y calidad de la asistencia dermatológica en Castilla-La Mancha y permite la formación continuada de los profesionales
de Atención Primaria. Gracias a ello, el tiempo medio de respuesta para una consulta de Dermatología se ha reducido en 92 días, de tal manera que actualmente el paciente cuenta con un diagnóstico en poco más de cinco días. Este programa es capaz de gestionar  toda la información que genera el paciente desde que acude a su médico de familia hasta que es dado de alta por el especialista hospitalario. Así, desde las propias consultas de los médicos de Atención Primaria se puede consultar al especialista en Dermatología por medio de la captura de una imagen de las lesiones de la piel y su envío junto a los datos clínicos más relevantes.


 


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