El día que Romanones inauguró el Tren del Tajuña hasta Mondéjar en plena guerra mundial
El lunes 27 de marzo de 1916, los quioscos de Madrid amanecían con el ejemplar del diario El Imparcial, un pliego de gran formato que se vendía por cinco céntimos de peseta, que anunciaba la llegada del tren del Tajuña a Mondéjar.
Este inolvidable hito se producía en el marco de la Primera Guerra Mundial. La publicación informaba del bombardeo de Salónica por aeroplanos alemanes, el hundimiento del vapor Sussex y los feroces combates en Verdún; en la Alcarria, sin embargo, se escribía una historia de paz y civilización a golpe de batuta y silbato de vapor.
Ferrocarril del Tajuña. Foto Frank Jones fondo-MVF.
Aquel domingo previo, 26 de marzo, la modernidad a vapor venció finalmente la orografía castellana con la inauguración del tramo de 14 kilómetros entre Orusco y Mondéjar, pasando por Ambite. Como relataba con absoluta precisión el rotativo liberal fundado por Eduardo Gasset, la expedición partió “a las nueve y treinta de la mañana de la estación del Niño Jesús”. A bordo de aquel “tren ministerial” viajaba la plana mayor de la España de la Restauración y unos 50 invitados que representaban el músculo financiero y político de la nación.
El proyecto total comprendía la prolongación hasta Cifuentes en un trayecto de 114 kilómetros, con la ambición de enlazar en el porvenir con el Ferrocarril Central de Aragón. Al paso por Orusco, el convoy fue recibido con vítores y aclamaciones por el pueblo en masa. Las manifestaciones de júbilo se repitieron en Ambite, cuya estación se hallaba “invadida por un gentío inmenso”.

Sin embargo, al alcanzar Mondéjar, la alegría y el entusiasmo no reconocieron límites. En el andén esperaba el Ayuntamiento en pleno, el clero y la Banda de Música Santa María Magdalena, que rompió a tocar alegres pasacalles mientras el pueblo vitoreaba el progreso. Esta formación, que hoy cuenta con 60 intérpretes, simbolizaba ya entonces el alma cultural del municipio. Su testimonio documental más antiguo data del 16 de agosto de 1836, cuando “la música de aficionados de Mondéjar” actuó en las fiestas de San Roque de Almoguera, según recogió el diario madrileño El Español. En el perfil de Facebook, esta agrupación se hace eco con orgullo del evento, celebrando su 110 aniversario.
Estacion de Chinchón, año 1911. fuente Ayuntamiento de Arganda.
La recepción oficial fue solemne. El cura párroco, D. Leoncio Eusebio, revestido con capa pluvial, bendijo la locomotora antes de que la comitiva marchara al Ayuntamiento. Posteriormente, en el Grupo Escolar, se celebró un opíparo banquete de “sesenta cubiertos” servido por la prestigiosa Casa Lhardy.
En la mesa presidencial se sentó el Sr. Lastres, presidente del Consejo de Administración de la Compañía, flanqueado por los gobernadores de Madrid y Guadalajara, Sres. Rosselló y González (D. Patricio); el subdirector de Obras Públicas, Sr. Rendueles; el diputado por el distrito, Sr. Brocas, y el presidente de la Diputación de Guadalajara, Sr. Casas.
La lista de asistentes técnicos y sociales fue un reflejo de la ingeniería de la época: figuraban el ingeniero jefe de Obras Públicas, D. Vicente Mariño; el teniente coronel de la Guardia Civil, Sr. Navarro; el alcalde de Mondéjar, Sr. López Lechuguino; el secretario del Ayuntamiento, D. Fernando Gilila; y los cuadros directivos de la Compañía como D. Emilio Bourdariell (director), D. Fernando Gibantes, D. Óscar Bourgeois, D. Marcelo Halle, D. Benjamín Lenniger y D. Roberto Broodick. También estuvieron presentes el Dr. Ruiz Albéniz, los contratistas Sres. Pérez y Toral, y representantes de la prensa madrileña como El Liberal y El Heraldo.
Estación de Tajuña, Fondo : A. Zubizarreta.
Los brindis y la influencia de Romanones
Al descorcharse el champagne, el Sr. Lastres ensalzó el capital belga que financió la empresa, cantando a la “abnegación y vitalidad de Bélgica” en plena guerra europea. No obstante, el diputado Sr. Brocas fue tajante al señalar la autoría política del hito: afirmó que “la construcción del ferrocarril a Mondéjar era una obra que había que agradecer al Conde de Romanones y a D. Rafael Gasset, quien llevó a su firma el expediente de concesión”.
El cura D. Leoncio Eusebio cerró los discursos con elocuencia, defendiendo que la Iglesia jamás se opuso al progreso. Tras un refresco final en el Ayuntamiento, los expedicionarios regresaron a Madrid a las cuatro de la tarde, dejando atrás un pueblo que acababa de entrar en la era moderna.

Madrid á Aragón Locomotora en Carabaña, foto Aurelio de Colmenares, fondo Fototeca del P.H.
De la ruta del progreso al eje de la guerra
Sin embargo, la historia de este trazado, conocido popularmente como el Tren de Arganda, dio un giro dramático apenas dos décadas después. Durante la Guerra Civil, la línea se integró en la estratégica Vía Negrín o “Tren de los 40 días”, construida a contrarreloj para abastecer a un Madrid sitiado tras el corte de las comunicaciones principales por el frente del Jarama.
La infraestructura civil fue militarizada y mantenida mediante el uso de Batallones de Trabajadores, formados por prisioneros políticos en condiciones extremas. Este paisaje de hierro y drama fue el que Ernest Hemingway y Joris Ivens capturaron para el mundo en el documental Tierra de España (1937), donde el ferrocarril aparece como el cordón umbilical de la resistencia.

Hoy, el humo negro del carbón se ha disipado y los raíles han sido devorados por el asfalto ciclista de la Vía Verde del Tajuña. Pero la música no se ha detenido. La Banda de Música de Mondéjar, refundada en su etapa moderna en 1983 por el alcalde Julián Jiménez y presidida hoy por Pablo Murillo Oliveros, mantiene viva la llama.
Como resalta la agrupación: “La historia continúa… y suena mejor que nunca”. La formación encara su futuro con un hito en el horizonte: en apenas diez años, hacia 2036, celebrarán dos siglos de existencia, orgullosos de un pasado que comenzó a escribirse entre noticias de guerra y silbatos de esperanza.