09/08/2022 / 11:20
E.G.Tundidor


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El Sueño del Infante, un hotel con un 90% de la plantilla con problemas de salud mental que tiene un Solete Repsol

Este proyecto de Guadalajara ha servido de inspiración en el resto del país.


El hotel El Sueño del Infante, situado en el corazón de Guadalajara, es un caso insólito. Se trata de un hotel, terraza y restaurante con algún reconocimiento, cuya plantilla está formada en un 90% por personas con problemas de salud mental. Maribel Rodríguez es una de las personas que puso en marcha esta iniciativa, que arrancó hace poco más de tres años.

¿Cómo nace la idea de este proyecto?

Uno de los objetivos de Afaus Pro Salud Mental Guadalajara, que cumplimos 30 años, es generar oportunidades para las personas con problemas de salud mental. Dentro de oportunidades, consideramos que el empleo es básico para la vida, entonces pensamos en actividades que pudieran desarrollar, pero no solo por trabajar, sino por sensibilizar a esas empresas para que pudieran contratar a esas personas con problemas de salud mental y salir de los perjuicios de que estas personas no pueden tener trabajos estresantes o que no pueden tener turnos u horarios nocturnos. Hay una idea de lo que no pueden hacer basada a veces en estigmas o en señalizaciones no basadas en ninguna evidencia. Un día paseando vimos este edificio que estaba abandonado y que llevaba más de seis años cerrado como hotel, y dijimos, ¿por qué no lo abrimos? Al principio se generó una locura, pero empezamos a darle vueltas y a pensar en todos los perfiles profesionales que podría haber dentro de un hotel, toda la formación que podíamos hacer para que otros hoteles o empresas de Guadalajara pudieran contratar a personas con discapacidad por salud mental, y poco a poco, con la negociación por la compra por un lado y con ver cómo preparábamos a las personas por otro, todo junto dio lugar a que hoy El Sueño del Infante sea una realidad.

¿Cómo fue el proceso de formación de los empresarios del hotel?

Fue a la par que la compra. Lo teníamos tan claro que, a la vez que el proceso de financiación y de ver cómo solventar los problemas que tenía el edificio, fuimos ya formando a personas. Hicimos tres cursos de formación, uno para auxiliares de hostelería, uno para recepcionistas y otro de camarera de pisos, de manera que cuando adquirimos el hotel ya teníamos a los posibles trabajadores. El hotel se abrió en abril de 2019, y en noviembre de 2018 ya contratamos a los trabajadores, ellos participaron en la reforma, formaron parte de la construcción del hotel.

¿Esta formación se da solo a personas con discapacidad o también a personas sin discapacidad?

Nosotros trabajamos principalmente con discapacidad, y dentro de discapacidad, con salud mental. Si nos queda alguna plaza vacante la ofrecemos a otras discapacidades, pero entendemos que con una tasa de desempleo del 83% hay que hacer una diferenciación importante para conseguir salir de esas cifras, por eso nos centramos sobre todo en las personas con problemas de salud mental.

¿Cómo es el día a día en el hotel?

Pues como en cualquier hotel, hace falta muchísima organización. El éxito de un hotel, que además tiene restaurante, cafetería o terraza, es que todo esté con muchos protocolos, no puedes dejar todo a la improvisación, y menos con nuestros trabajadores. El 90% de la plantilla tiene problemas de salud mental y hay turnos en los que ellos solos gestionan el hotel, entonces todo está muy establecido, con protocolos que ellos pueden seguir ante cualquier duda. Además, tenemos un grupo de WhatsApp  en el que cualquiera puede pedir ayuda en un momento determinado, y siempre le contestamos para apoyar a esa persona con dudas. 

Durante la cuarentena el hotel sirvió para dar cobijo a personas sin hogar, ¿cómo fue?

Nosotros abrimos en abril de 2019 y en marzo de 2020 llegaron todas las restricciones, pero en enero ya lo notamos y no llevábamos ni un año abierto, reservas extranjeras se anularon, sobre todo de competiciones deportivas que es el cliente más grande que teníamos en aquel momento. Fue complicado, planteamos un ERTE del 50% de la plantilla y lo mantuvimos solo un mes porque vimos que empeoraban cuando estaban en casa, así que reincorporamos a toda la plantilla. Nos dedicamos a preparar mejor el hotel, y nos dijeron que en Guadalajara había gente sin techo y que tendrían que alojarse en algún sitio. Dijimos que sí y fue una experiencia tremendamente intensa y bonita. Alguna de las personas que trabajan allí se han visto en esa situación en algún momento de su vida, y verse ahora cuidando a otras personas fue muy bonito. Cuando se fueron de allí las personas lo hacían casi llorando porque se formó una familia. Uno de nuestros trabajadores, el de la lavandería, al lavar la ropa también la planchaba, yo le decía que no hacía falta tanto, pero él me decía que le gustaría que le cuidaran así y me daba la ropa planchada, y todos los días lo hacía. 

Las personas con problemas de salud mental tienen una alta tasa de desempleo, y eso es algo que este proyecto intenta arreglar.

Sí, está en torno al 82-83%, y hay muchas personas que no están ni como demandantes de empleo, dentro de su proyecto de vida no está contemplado el empleo, pero muchas veces no es la persona la que no quiere trabajar o formarse, sino que a veces somos los profesionales lo que no lo vemos. Nos centramos en la parte sanitaria, en cuidar su enfermedad, y nos olvidamos del proyecto de vida, de trabajar con aquellas competencias que la persona aún tiene. Trabajamos con la parte enferma pero olvidamos la parte sana. Sobre el empleo pivotan otros factores que mejoran la salud de las personas.

Por lo tanto, hace falta más concienciación con las enfermedades de salud mental y más asociadas al ámbito laboral.

Hace falta concienciación para verlos como lo que son, personas con edad laboral, y habrá que hacer los ajustes necesarios en los puestos de trabajo y darles la formación necesaria para esos puestos. Hace falta concienciación para que otras empresas les contraten. Si nosotros podemos tener 29 personas trabajando y gestionando un hotel, ¿por qué no pueden estar en otros lugares trabajando?. Y hace falta concienciación en familiares y profesionales de que las personas con problemas de salud mental pueden llevar una vida normalizada y pueden tener estas oportunidades y aprovecharlas.

El Sueño del Infante es un proyecto insólito, ¿ha servido de inspiración para el nacimiento de proyectos parecidos? 

Es curioso porque nuestro proyecto se conoce más fuera de Castilla-La Mancha y Guadalajara que aquí, en este caso se cumple aquello de que nadie es profeta en su tierra. Hemos estado en muchos eventos contando el proyecto y el funcionamiento, y sin embargo en Castilla-La Mancha cuesta un poco más. El Ayuntamiento de Guadalajara y la Diputación sí lo conocen, pero más allá no. Pero fuera sí está siendo inspirador, en Murcia se ha abierto un albergue rural gestionado por personas con problemas de salud mental, y en Valencia se está preparando otro proyecto tipo pensión con el mismo funcionamiento

Este año se le ha concedido un Solete Repsol, ¿qué significa para ustedes?

Es un reconocimiento, un premio muy relacionado con la sensibilidad hacia el cliente, hacia la atención que tú das y cómo la das, y la calidad de la comida por supuesto. Supone que apareces en una guía en la que se dice que el restaurante El Huerto, que es el que forma parte del hotel, tiene ese reconocimiento, y eso está muy bien.  
 


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