Estos son los cinco efectos críticos de la falta de limpieza en los cauces de los ríos, según un ingeniero experto

12/02/2026 - 17:33 FCV

Jesús Contreras alerta de que la vegetación acumulada multiplica el riesgo de inundaciones devastadoras, "un problema que las confederaciones hidrográficas tienen la obligación de prevenir".

La ausencia de mantenimiento regular en los cauces fluviales puede convertir una avenida ordinaria en una catástrofe. Así lo explica Jesús Contreras, ingeniero de caminos y vocal de la Asociación de Caminos, Canales y Puertos del Instituto de Ingeniería de España, quien detalla los principales efectos de no desbrozar la maleza, troncos y ramas que se acumulan en los ríos.

“Es necesario que acaben por limpiarse los cauces hidráulicos, que es responsabilidad de la gestión general y de las confederaciones que tienen esa gestión responsable suya”, afirma Contreras. Las confederaciones hidrográficas, como la del Tajo (CHT), que afecta a la práctica totalidad de la provincia de Guadalajara, tienen competencia exclusiva en la conservación y mantenimiento de cauces públicos, según el Programa de conservación y mantenimiento de cauces del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO), que establece que estas actuaciones deben “conservar o recuperar las condiciones naturales de los cauces” y garantizar la seguridad.

Estos son, según el ingeniero, los cinco efectos principales de la falta de limpieza:

 

  1. Obstrucción de obras de drenaje: La vegetación y los residuos arrastrados taponan puentes, alcantarillas y estrechamientos. “El agua arrastróa las malezas, troncos, árboles, y ciegan el paso del agua”, explica Contreras.
  2. Formación de embalses improvisados: Los taponamientos crean acumulaciones de agua que actúan como presas temporales. Cuando ceden, liberan el volumen de golpe.
  3. Ondas súbitas y de gran altura: El reventón genera olas de varios metros. En el ejemplo que cita el experto (Biescas, 1996,, “se levantó como 7 u 8 metros el agua y, de golpe, reventó”.
  4. Riesgo de tragedias evitables: 87 fallecidos en Biescas debido precisamente por este mecanismo en un barranco obstruido.
  5.  Agravamiento en episodios de DANAs: Con el cambio climático, las precipitaciones intensas son más frecuentes. La acumulación de vegetación multiplica los efectos de estas tormentas extremas.

El ingeniero considera que ciertas políticas ambientales han priorizado restricciones estrictas sobre la prevención técnica. “Desde hace ya muchos años prima un falso ecologismo frente a la seguridad de las personas”, señala, aunque insiste en que la limpieza preventiva no destruye el ecosistema, sino que evita que se convierta en un peligro.

En la cuenca del Tajo, más de 150 ayuntamientos y colectivos de Guadalajara, Cuenca, Toledo y Madrid se han asociado para denunciar "dificultades para obtener permisos rápidos y la inacción en el mantenimiento", pese a las competencias oficiales de la Confederación Hidrográfica del Tajo (CHT). Contreras subraya que "una gestión responsable de los cauces es compatible con la protección ambiental y esencial para reducir riesgos en un contexto de lluvias cada vez más virulentas".

Denuncian además que la Confederación Hidrográfica del Tajo impone sanciones elevadas por intervenciones en cauces, "incluso cuando se realizan tras obtener autorización o cuando los municipios intentan actuar ante un riesgo inminente", como ilustra uno de los alcaldes. Estas multas, que pueden alcanzar cifras desproporcionadas para presupuestos locales limitados, generan un efecto disuasorio: muchos consistorios prefieren no intervenir por temor a las consecuencias económicas, lo que agrava la acumulación de vegetación y el riesgo de inundaciones.

Una gestión subordinada al medio ambiente

Contreras considera que el modelo actual de gestión del agua, desde que la Dirección General del Agua pasó al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (antes Ministerio de Medio Ambiente), ha subordinado las actuaciones técnicas a criterios ambientales estrictos. “A partir del momento, cualquier actuación está supeditada al medio ambiente”, señala, y añade que “desde hace ya muchos años prima un falso ecologismo frente a la seguridad de las personas”.

El ingeniero propone devolver la Dirección General del Agua al Ministerio de Fomento -actual Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible-, donde estaba originalmente. “para priorizar un enfoque más técnico en las obras hidráulicas".