05/05/2022 / 17:21
PACO CAMPOS


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Guadalajara, almacén estratégico de gas para hacer frente a la guerra de Ucrania

El debate sobre la restricción de las importaciones al gas ruso, como consecuencia de la invasión de Rusia a Ucrania, está sobre la mesa y provocará un desequilibrio de suministro que está afectando a España y es posible que lo haga en mayor medida a corto plazo. 


Los países Bálticos, Letonia, Estonia y Lituania, ya han aplicado políticas en este sentido, cerrando su grifo. Asimismo, Rusia ha hecho lo propio con Polonia y Bulgaria, por no pagar en rublos, aunque posteriormente la situación ha vuelto relativamente a la normalidad al alcanzarse un acuerdo in extremis. Por otra parte, Argelia amenaza con hacer lo mismo a España si se  exporta gas argelino a Marruecos.  

Volviendo al caso ruso, opciones como imponer aranceles a la energía sobrevuelan el Consejo de Asuntos Exteriores de la Unión Europea, una vez que los Veintisiete han aprobado las primeras sanciones al sector energético ruso, con un embargo al carbón en la última tanda, aunque hay diferencias al respecto. 

La localidad de Yela ocupa un lugar estratégico para albergar reservas gasísiticas, ya que se encuentra en el corazón de la península. 

El próximo paso en la presión contra Vladimir Putin pasa por el gas y el petróleo, fuente de ingresos clave para Moscú. España lo tiene ya sobre la mesa y la medida afectaría a todo el territorio nacional, y, por ende, a Guadalajara. Según el Boletín de hidrocarburos del Ministerio de Transición Ecológica, en Castilla-La Mancha en los últimos 12 meses se consumió el 6% del total de gas natural gastado en la península. 

En 2021, el 74% de las importaciones de gas ruso fueron a parar a países europeos, según la Agencia Internacional de la Energía (EIA). España importa el 99% del gas natural desde diez países distintos, lo que confiere al sistema gasista español una elevada capacidad de suministro, según Enagás, la compañía que se encarga de transportar el gas por nuestro país. El 58% del gas entra por gasoducto, mientras que el 42% restante lo hace en forma de Gas Natural Licuado (GNL) que es transportado mediante buques. Estas embarcaciones lo cargan en estado líquido y lo descargan en las plantas de regasificación portuarias españolas, donde es devuelto a su estado original y canalizado hacia la red de transporte y distribución. Una parte de todo este suministro se almacena en lugares estratégicos distribuidos por España, que habitualmente son antiguos yacimientos que han sido acondicionados.


“Tenemos reservas de gas para cubrir hasta 20 Filomenas”. Con estas palabras, la ministra de Transición Ecológica y Reto Demográfico, Teresa Ribera, mandaba un mensaje de tranquilidad ante el alarmismo generado por algunos países europeos ante la posible crisis energética generada por el corte de suministro de gas de Argelia a Marruecos, a lo que se suma el factor bélico. Sin embargo, España cuenta con un amplio sistema gasístico que estaría preparado para posibles crisis que se pudieran sobrevenir. 
    

El almacén de gas natural de Yela aprovecha las cualidades naturales del terreno.

El silo de Yela, un acuífero salino fósil situado a 2.300 metros de profundidad desde la superficie que Enagás ha implantado en la provincia de Guadalajara, es el tercer almacenamiento subterráneo de gas natural de España, que se suma a los de Serrablo, en Huesca, y Gaviota, en Vizcaya. Una infraestructura clave para nuestro sistema gasista por su ubicación estratégica en el centro de la Península
    

“Supone una garantía de suministro para el todo el Sistema Gasista español, especialmente para la zona centro y para la propia provincia de Guadalajara. Por ello, será clave en los momentos de mayor demanda de gas y convierte a Brihuega en un centro energético de referencia”, señalan fuentes de Enagás.

En el almacén de gas de Yela se ha inyectado en lo que va de mes una media de 23 millones de kilowatios/hora. En la actualidad hay 214 millones de kw/h acumulados, lo que supone 1.050 millones de metros cúbicos. La cantidad de gas que se introduce depende de la demanda y de los cálculos estratégicos que se realicen. En un momento crítico de suministro, derivado de un posible recorte o cierre del grifo del gas ruso, el almacén briocense ocuparía un papel primordial y prioritario. 
    

La red básica de gas natural estará integrada por gasoductos de transporte primario de gas natural a alta presión; plantas de regasificación de gas natural licuado que puedan abastecer el  sistema gasista y las plantas de licuefacción de gas natural, así como los almacenamientos básicos de gas natural que contienen reservas estratégicas que puedan abastecer el sistema gasista.
  

Además destacan los almacenamientos no básicos de gas natural son las estructuras de almacenamiento de gas natural en el subsuelo y las instalaciones de superficie que se requieran, con carácter temporal o permanente, para el desarrollo de la actividad de explotación del almacenamiento subterráneo de gas natural, incluidos los gasoductos de conexión entre el almacenamiento y la red básica de gas natural.

Por otra parte se encuentran las redes de transporte secundario, que están formadas por los gasoductos de presión máxima de diseño comprendida entre 60 y 16 bares.
El gas natural realiza un recorrido en el que intervienen varios elementos, desde su extracción, hasta la distribución final. 

Extracción. El gas se extrae de los yacimientos con pozos de perforación y tuberías de extracción. Licuefacción. El GN pasa a estado líquido (GNL) para reducir su volumen y facilitar el traslado. Transporte de GN: El gas natural (GN) es transportado en gasoductos. Transporte de GNL El gas natural licuado es transportado en buques metaneros hasta las plantas de regasificación. Regasificación. El gas licuado pasa a las plantas de regasificación para volver al estado gaseoso original A. Transporte de GN. Transporte del gas natural por la red de gasoductos de alta presión. Distribución a clientes finales.
    
Actualización de estrategias

Enagás lanzará en los próximos meses una actualización estratégica para adaptar su ‘hoja de ruta’ al nuevo escenario energético europeo y ser protagonista en el proceso de aceleración de la descarbonización, con el impulso al hidrógeno verde, y en garantizar el suministro energético, informó la compañía.
    El actual contexto geopolítico tras el estallido de la guerra en Ucrania después de la invasión por Rusia está transformando el escenario global y Europa está reordenando sus prioridades para garantizar el suministro energético, acelerando también los objetivos de descarbonización.
    Así, el objetivo es que este nuevo plan “refleje la adaptación de la compañía a este nuevo contexto”, señaló el consejero delegado de Enagás, Arturo Gonzalo Aizpiri, que asumió este cargo el pasado mes de febrero, añadiendo que esta actualización estratégica será “concreta” en lo que respecta a los objetivos de la empresa.
    En una conferencia con analistas, Gonzalo Aizpiri subrayó que 2022 será un “año de transición” en el que se adaptará la estrategia del grupo “más que nunca en clave europea, a partir de unos cimientos sólidos para esta transformación”.

A finales de junio
Asimismo, el directivo concretó que esta nueva ‘hoja de ruta’ del grupo podría ver la luz, probablemente, a finales de junio, si se cumple el calendario establecido por la Unión Europea.
    En concreto, la nueva hoja de ruta europea, marcada por el plan REPowerEU y por las conclusiones del Consejo Europeo del pasado mes de marzo, así como por el paquete de medidas sobre el hidrógeno y la descarbonización del mercado del gas, publicado en diciembre, se basa en cinco pilares: almacenamiento, interconexiones, biometano, hidrógeno renovable y alianzas con países vecinos.
    La aprobación de REPowerEU supondrá un punto de inflexión en la estrategia energética de Europa y tiene un objetivo principal: aumentar la seguridad energética de la UE impulsando la descarbonización y reduciendo drásticamente la dependencia del gas ruso.
    REPowerEU tiene implicaciones importantes para el sistema gasista español y para Enagás, en un nuevo contexto en el que se refuerza la gestión cooperativa de infraestructuras y en el que España es un país clave para fortalecer la resiliencia del sistema energético europeo, tanto por su papel esencial en la diversificación del suministro de gas como por su gran potencial para un rápido despliegue del hidrógeno renovable.

Nuevas interconexiones
En este sentido, Gonzalo Aizpiri indicó que Enagás está trabajando con el Gobierno en nuevas interconexiones, tanto con Francia como con Portugal, “que garanticen la seguridad de suministro hoy y en el medio plazo”. El consejero delegado del grupo insistió así que la “visión” de la compañía será “en clave española y europea”, centrándose en la seguridad de suministro y la descarbonización.
 


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