Historia de un olivo, historia de un pueblo
En Puebla de Valles, el tiempo no se mide en horas, sino en los anillos de un gigante de madera y plata. Este fin de semana, el municipio -que custodia el murmullo del Jarama- celebró el Día del Olivo, una efeméride que este 2026 ha duplicado la población local. Ciento cincuenta personas, entre vecinos, hijos del pueblo y autoridades, se congregaron bajo la sombra del ejemplar que simboliza su propia existencia.
.jpeg)
La historia nos traslada a marzo de 1994. Hace 34 años, el empeño loable del entonces alcalde, Manuel Sanz, junto a la generosidad de Matilde y José -dueños originales de la talla-, permitió el trasplante de este olivo milenario desde el paraje de Los Albillares hasta el corazón de la plaza. Como bien apunta la actual alcaldesa, Elena Martín:
"El olivo es testigo del paso del tiempo y de nuestras vidas. Es una señal de identidad; en cuanto pasas el pueblo en dirección al Jarama, hay muchísimos olivos."
Raíces de Oro Líquido

Puebla de Valles llegó a contar con cuatro almazaras. Eran tiempos donde el aceite era el eje vertebrador de la economía y la vida. Hoy, aunque las viejas almazaras se han transformado en hogares, el vínculo permanece intacto.
.jpeg)
Los vecinos mantienen sus olivos para el autoconsumo, regalando su "oro líquido" como el gesto de amor más preciado hacia sus seres queridos.
.jpeg)
La jornada también fue un tributo a la longevidad. Siguiendo la tradición de los alojamientos rurales locales, se entregó un pin de reconocimiento a la persona más longeva del pueblo. Este año el honor fue para Víctor Sanz, quien a sus 97 años encarna esa misma resistencia del árbol que se niega a doblegarse ante el olvido.

Solidaridad bajo la Sombra Milenaria
La celebración fue el marco para un acto de profunda carga emocional: la entrega de la placa del Premio a la Iniciativa Social en la categoría de voluntariado, concedido por el Gobierno de Castilla-La Mancha. La consejera Bárbara García Torijano, junto a la alcaldesa y el Comisionado para el Reto Demográfico, José Luis Escudero, reconocieron el trabajo de los voluntarios de la carrera Niemann-Pick.
Esta prueba deportiva, que recorre los senderos de la Sierra Norte, nació para dar visibilidad a Álvaro, un niño del pueblo que lucha contra esta enfermedad rara. El momento más emotivo se produjo cuando Álvaro, a través de su dispositivo comunicador, lanzó un mensaje que resonó en toda la plaza: "Gracias por dar visibilidad a la enfermedad. ¡Viva la Puebla!".

Epílogo de savia y piedra
En una época donde la "Historia con mayúsculas" se escribe a menudo con letras sangrientas, Puebla de Valles prefiere la "pequeña historia" que se respira de abrazo en abrazo. Como reza la poesía grabada al pie del árbol:
"Olivo que has celebrado, lustroso, tu día."
El olivo sigue vivo, da sus frutos y exige ser podado cada año, como recordatorio de que la identidad requiere cuidado. Es el hilo conductor de un pueblo que, a solo media hora de Guadalajara, sigue siendo un imán de autenticidad y solidaridad.