15/03/2022 / 11:26
E.G.Tundidor


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Jesús Villa-Rojo: "Brihuega tiene unos alicientes musicales únicos, es un referente”

El compositor publicó su último libro hace unos meses y ya está trabajando en nuevos proyectos.


Jesús Villa-Rojo (Brihuega, 1940) es una eminencia de la música clásica en nuestra provincia, en nuestro país y en el mundo. Con más  de seis décadas de carrera a sus espaldas, el compositor briocense ha sido galardonado con numerosos premios como el Premio Nacional de Música, el Gran Premio de Roma o la Palma de las Artes Francesa. 

A lo largo de todos estos años, ha acumulado incontables obras, muchas dedicadas a la localidad que le vio nacer. “Soy un enamorado de Brihuega, de su historia y sobre todo de su historia musical. Es una constante en mi vida”. 

Orgulloso de su proveniencia, Jesús Villa-Rojo afirma que la localidad arriacense “tiene unos alicientes musicales que son únicos” y que, en este sentido, “posiblemente sea una de las villas más importantes a nivel mundial”. Villa-Rojo estima que es fundamental conocer y ensalzar las figuras históricas de Bernardo de Brihuega, Bernaldino de Brihuega y, sobre todo, de Diego y Sebastián Durón como “personajes estelares del movimiento Barroco a unos niveles de grandeza, cantidad y calidad de obra”. “Nací en el 1940  y en torno al año 1950 ya venían investigadores músicos de otros países queriendo tener noticias de ellos”, afirma el compositor. “Yo nunca había oído hablar ni de Diego ni de Sebastián. Fue por el año 1970, cuando estaba en Roma estudiando en la Academia de Santa Cecilia, que encontré entre documentos uno que decía 'Sebastián Durón, compositor de Brihuega'. A raíz de ahí, me puse a investigar, indagar y a buscar datos que empecé a encontrar muy pronto”, añade. “Lo primero que hice fue informar de todo esto a las autoridades de la época; a la Diputación, a la Institución Marqués de Santillana, que era la que más se ocupaba de ello y, por supuesto, a Brihuega”, explica el músico. El 30 de septiembre de 1973, en las Jornadas de Exaltación Alcarreña, Jesús Villa-Rojo ofreció una ponencia de presentación y reivindicación sobre Sebastián Durón. “Fue el primer recuerdo que se hizo de este personaje histórico, del que no se sabía absolutamente nada en ese momento en ninguna parte; ni en Brihuega, ni en Madrid, ni en España. Fue un acto muy importante que cubrió la prensa local, provincial y nacional”, explica Villa-Rojo. 

A los cinco años, Jesús tuvo el primer contacto con el que se convertiría en el instrumento que le acompañaría en su vida; el clarinete. Aunque su familia le tenía cogido un cargo de directivo en la fábrica de curtidos de sus antepasados, las crisis económicas e industriales de España la llevaron al cierre. “Mi padre era clarinetista de la banda de Brihuega. A mi me gustó el sonido desde el primer momento y cómo se desarrollaba desde el punto de vista expresivo y musical”, explica.     

El compositor empezó sus estudios de música en Brihuega, pero “iba muy despacio y no conseguía los resultados que deseaba”. Con 15 años, el joven Villa-Rojo se trasladó a Madrid para estudiar en profundidad en el Real Conservatorio Superior de Música. Sus comienzos fueron extraordinarios. Tanto fue así, que de enero a junio consiguió examinarse de tres cursos de solfeo y tres de clarinete. “En unos meses ya había hecho tres años de la academia”, afirma el virtuoso. “De esa época recuerdo la sensación de encontrar una forma de entender la vida y el mundo artístico e intelectual. Me ilusionó e influyó para dedicarme y tomar unas decisiones futuras que han guiado toda mi carrera”, asegura el compositor. 

Las primeras actuaciones del clarinetista llegaron en 1965. “Tengo recuerdos excepcionales de mis primeros recitales. Me permitieron presentar mis obras y también estrenar otras de compositores del S.XX que en España aún no se conocían, como Darius Milhaud, Arthur Honegger, Béla Bartók, Arnold Schönberg o Igor stravinski”, expresa ilusionado. Además de sus estudios nacionales, Villa-Rojo recuerda su formación en la Academia de Santa Cecilia de Roma como “una época maravillosa”. “A Roma fui después de haber conseguido el Premio de Roma. Al ganarlo, se me concedió una pensión de música de la Real Academia de Bellas Artes de Roma que me permitió vivir y estudiar allí durante tres años”, expresa Jesús. El compositor señala también que esa etapa le “introdujo en un ambiente artístico, cultural e histórico impresionante” que, después, “le permitió contactar con todas las instituciones romanas que eran importantes en la cuestión de arte y cultura contemporánea de la época.” 

Durante su trayectoria, Jesús Villa-Rojo ha creado y dirigido varias agrupaciones dedicadas a la música principalmente contemporáneas. Una de ellas fue el Laboratorio de Interpretación Musical, el LIM. Esta es una agrupación sin ánimo de lucro dedicada a la investigación y, sobre todo, a la difusión y a la promoción de toda la producción compositiva musical, tanto desde la perspectiva compositiva como interpretativa. “Lo creé en el año 1975 en Madrid. El LIM ha sido el responsable de más de un millar de estrenos de conciertos de obras nuevas realizados en su mayoría en España y compartidos entre Bilbao, Madrid y Barcelona. También se han hecho giras intensivas en Italia, México, Puerto Rico, Francia y demás países con una actividad inmensa y con mucha diversidad de intérpretes. Y es que, aunque tenía una plantilla estándar, también se creaban formatos instrumentales originales como el quinteto de clarinetes, entre otros grupos”, explica el músico briocense. 

Además de los libros escritos por Villa-Rojo, han sido muchos los escritores que se han interesado por el compositor, dedicándole un gran número de escritos sobre su vida y obra. Jesús Villa-Rojo, por su parte, ha escrito hasta el día de hoy un total de 15 libros. “He escrito bastante, pero nunca he tenido intención de ser literato”, comenta. “Casi todo lo que he escrito ha sido financiado con generosidad por distintas instituciones. Mi primer libro, por ejemplo, fue una beca de la Fundación Juan March”, añade. Hace unos meses, el músico presentó su último libro, 'Caminando por el sonido', en la Sala Noble del Castillo de Piedra Bermeja de Brihuega, que, a partir de ahora, se va a llamar Sala Noble Jesús Villa-Rojo. “Es un honor, estoy encantado con semejante distinción”, declara el compositor. 

A pesar de que su currículum es infinito, Jesús Villa-Rojo siempre tiene proyectos en mente. “Ahora mismo estoy muy ilusionado con una obra que me han encargado para un premio internacional de piano. Va a ser la obra obligada del concurso, por lo que la tocarán cientos de pianistas. Se titulará 'Beethoven...siempre'”, comenta. “Por otra parte, estoy muy interesado en estructurar lo que debería ser la política musical en Brihuega. Me gustaría crear un archivo de compositores para que puedan tener ahí  sus obras. Después, me gustaría crear un festival de música sacra en Brihuega y, para ello, crear también una orquesta que se llamará Orquesta Homenaje Brihuega. Estas son propuestas muy a corto plazo”, concluye el clarinetista.


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