Juan Domínguez presenta 'Os he querido tanto', un viaje emocional sin filtros

01/03/2026 - 12:02 J.E

La obra es un tratado sobre la identidad, el éxito, el amor y el perdón. 

A veces, la literatura no nace de un plan trazado durante años, sino de un chispazo de honestidad en el momento adecuado. Para Juan Domínguez, hombre de letras navido en Guadalajara y curtido en mil batallas de artículos y blogs, el salto a la novela llegó de forma casi accidental. Lo que comenzó como un reto lanzado por su editora tras leer una crónica suya en un taller de escritura –al que, curiosamente, Juan acudió para cocinar y no para redactar– se ha convertido en Os he querido tanto.

La novela sigue el rastro de un hombre que se descubre a sí mismo a través de los vínculos que han marcado su camino desde la adolescencia hasta la madurez. No es solo un recuento de amores y desamores, sino un profundo tratado sobre la identidad y cómo nos moldean quienes nos rodean. “El libro es una educación sentimental a través de seis mujeres”, explica Domínguez. Ellas son las verdaderas artífices de sus cambios vitales, las que le obligan a transitar por un camino emocional que va “del autoengaño al asombro, y del amor al olvido”.

En este particular universo femenino, emerge con una fuerza arrolladora la figura de su madre-María Antonia Velasco-. Una presencia sabia, fuerte y poseedora de una mirada tan lúcida como mordaz que actúa como la línea conductora de todo el relato. “Mi madre es una persona muy particular”, confiesa el autor, quien explora en estas páginas la durísima sensación de “perderla en vida” debido al alzheimer. Esa relación, marcada por la lucidez de una mujer adelantada a su tiempo, se convierte en el ancla emocional de la historia y en el espejo donde el protagonista busca sus propias respuestas.

Su estilo es directo, por momentos desvergonzado y siempre impregnado de un humor que sirve como bálsamo para los temas más duros. “Yo creo que cuando uno se pone a escribir, o cuentas algo que es de verdad o no cuentas nada; para escribir una charla, prefiero no hacerlo”, afirma con rotundidad. Esa honestidad es la que permite que el lector pase de la carcajada a la reflexión en apenas un par de párrafos, reconociéndose en situaciones que, por universales, resultan inevitables.

El proceso creativo ha sido, en palabras del autor, un ejercicio de “limpiar la memoria” de los últimos cincuenta años. Una catarsis necesaria que le ha permitido ordenar recuerdos que hasta ahora eran solo “un ruido en el pensamiento” para convertirlos en narrativa. “¿Quién no se ha enamorado o a quién no le han puesto los cuernos? Son cosas que nos tocan a todos: el padre que se hace mayor, el primer amor loco de los veinte años... He querido darles un tono contemporáneo y cercano”, señala Juan.

Para Domínguez, este libro ha supuesto “desnudarse a medias”, un ejercicio valiente que recomienda a cualquiera que sienta la pulsión de contar algo. “Escribir es un ejercicio muy terapéutico. Poner palabras y aclarar ideas para que otros las lean es muy interesante, te obliga a soltar y a limpiar”, reflexiona sobre una experiencia que le ha dejado con ganas de más.

Tras la excelente experiencia de esta primera incursión como escritor, Juan Domínguez tiene claro que su camino seguirá ligado a las librerías y ya trabaja en nuevos proyectos.