La creación del barrio de Manantiales en Guadalajara
En 1960, ante la llegada de numerosas fábricas a la ciudad con el consiguiente aumento de la población en la ciudad, el Ayuntamiento de Guadalajara solicitó al Ministerio de la Vivienda el cambio de calificación de terrenos agrícolas por el de residencial en el paraje denominado de Los Manantiales.
En 1959 la ciudad de Guadalajara fue elegida como núcleo de descongestión industrial de Madrid. En la Orden Ministerial se señalaba que el Ministerio de la Vivienda en colaboración con la Gerencia de Urbanismo del ayuntamiento de Guadalajara serían los encargados de la obtención de terrenos para la creación de los polígonos industriales en las afueras de la ciudad arriacense. El 25 de octubre de ese mismo año se celebraba una multitudinaria manifestación en la Plaza Mayor de Guadalajara para la celebración de la futura llegada de empresas a la ciudad e igualmente se apoyaba al alcalde de Guadalajara, Pedro Sanz Vázquez, por su tesón en conseguir que Guadalajara hubiese sido elegida en el plan industrial.
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En 1960, tras largas negociaciones con los propietarios de los terrenos, el Ministerio de la Vivienda adquiría dos amplias parcelas en las afueras de la ciudad para la creación de los polígonos industriales del Balconcillo y del Henares. Ante la inminente llegada de numerosas fábricas a la ciudad de Guadalajara con el consiguiente aumento de la población en la ciudad, el ayuntamiento de Guadalajara solicitó al Ministerio de la Vivienda el cambio de calificación de terrenos agrícolas por el de residencial en el paraje denominado de Los Manantiales. Con ello se pretendía que la amplia zona en donde antiguamente habían estado instalados el Cuartel de la Aerostación Española y la fábrica de harinas de La Mora, se convirtiera en una gran zona residencial con el objetivo de acoger a las numerosas familias que llegarían en un futuro para trabajar en las factorías de los polígonos industriales.

El 29 de enero de 1965 el Ministerio de la Vivienda mandaba una circular al Ayuntamiento de Guadalajara, en la cual se aprobaba la recalificacion de los terrenos en la zona de Manantiales y se daba permiso para la construcción de viviendas. Fue en enero de 1966 cuando la empresa promotora de viviendas, encabezada por el empresario Manuel Solana Sanz, comenzaba a construir las primeras viviendas en la zona paralela a la antigua carretera entre Madrid y Barcelona. La desaparecida entidad financiera de la Caja Provincial de Guadalajara era la encargada de financiar las obras con el asesoramiento jurídico del prestigioso abogado de la ciudad, Juan Becerril Solano, que tenía su despacho en plena calle Mayor de Guadalajara. A finales de ese 1966, las obras recibían la visita del gobernador civil de Guadalajara, Luis Ibarra Landete, en compañía del alcalde de Guadalajara, Felipe Solano Antelo. En el piso piloto, el cual había sido amueblado por el empresario local de muebles Rico, las autoridades dieron una rueda de prensa a los periodistas locales de Nueva Alcarria y Flores y Abejas, manifestándoles que la distancia entre la ciudad de Guadalajara y la nueva urbanización de Los Manantiales no sería un problema ya que se habilitaría una línea de autobuses de conexión e igualmente se construiría un puente a la altura del polígono del Balconcillo para salvar la frontera del río Henares. Una vez finalizadas las obras de construcción de las primeras 800 viviendas, el barrio de Los Manantiales fue recibiendo la llegada de los primeros establecimientos de todo tipo, una pequeña consulta médica y la parroquia a la cual se denominó como San José Artesano. Curiosamente la nueva parroquia se instaló desde un principio en una nave de la plaza principal del barrio. Posteriormente, tras su derribo, la iglesia se trasladó a un local comercial de la calle Isabela y por último a partir de 1994 se inauguraba el moderno templo de la calle Jaraba, que es donde se encuentra en la actualidad.

Como habían prometido las autoridades se instauró la línea de autobuses Nº 1 de la empresa Trapsa que realizaba el trayecto entre la barriada, la estación de ferrocarril y el casco histórico de la ciudad con una distancia de algo más de cuatro kilómetros. Con el paso del tiempo, y una vez cerradas las aulas del colegio Isidro Almazán en el barrio de la Estación, el colegio se trasladó a un moderno centro enclavado en la calle Buenafuente de la barriada de Manantiales poniéndosele el mismo nombre del antiguo colegio. Junto a él se construyó un amplio campo de Futbol, en el cual disputaba sus partidos el equipo de Los Manantiales CF., formado por jugadores del barrio e igualmente con refuerzos de jugadores de la capital y provincia. Una de las fechas históricas de la barriada de los Manantiales fue el 13 de julio de 1990. Ese día por la mañana se inauguró el moderno puente sobre el río Henares que unía la zona de los Manantiales con la ciudad de Guadalajara a través de la calle Julián Besteiro.Esta nueva infraestructura trajo consigo la llegada de nuevas urbanizaciones de viviendas unifamiliares, la construcción de un amplio y moderno centro de salud y por último la llegada de un centro de familia, en las ruinas del antiguo Cuartel del Henares.
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