La entrega de la Medalla de Oro de Guadalajara a Antonio Buero Vallejo

07/06/2026 - 13:34 Eduardo Díaz

El 29 de septiembre de 1916 en una vivienda de la calle Mayor Baja, hoy llamada Miguel Fluiters, nacía Antonio Buero Vallejo. Sus padres eran Francisco Buero, profesor militar de la academia de ingenieros de Guadalajara, y Mari Cruz Vallejo, natural de Taracena. 

  Sus estudios  los realizó en el instituto Brianda de Mendoza, en el antiguo convento de la Piedad de la calle Museo hoy denominada como del doctor Benito Hernando. Una vez finalizados sus estudios de bachillerato, Antonio Buero Vallejo se trasladó a Madrid para ingresar en la Academia de Bellas Artes de San Fernando. Una vez finalizado su tercer curso tuvo que interrumpir sus estudios ante el estallido de la Guerra Civil en julio de 1936. Tras la finalización del conflicto bélico, Antonio Buero fue encarcelado, siendo puesto en libertad condicional en 1946.

  En 1949, Antonio Buero Vallejo fue galardonado con el premio Lope de Vega por su obra: Historia de una Escalera. En la celebración de los premios Populares de Nueva Alcarria en los años 1984 y 1985, Antonio Buero Vallejo fue premiado en los apartados de Teatro y Figura Nacional, respectivamente, populares que le fueron entregados por el director de Nueva Alcarria de aquella época, Salvador Embid, como recoge la fotografía de 1985. 

En 1986, la Real Academia Española concedía el premio Cervantes a Antonio Buero Vallejo. Ante ello el Ayuntamiento de Guadalajara comenzó a preparar el expediente administrativo para conceder a Antonio Buero Vallejo, la Medalla de Oro de la Ciudad de Guadalajara e igualmente nombrarle Hijo Predilecto de la ciudad arriacense. La solemne entrega se celebró en el salón de actos del ayuntamiento de Guadalajara en la tarde del 9 de marzo de 1987, siendo presidido por el alcalde de Guadalajara de aquella época, Javier de Irizar Ortega, acompañado por José Bono, presidente de la comunidad de Castilla la Mancha. En su alocución el dramaturgo manifestó ante un salón de plenos abarrotado de público, que cada vez que regresaba a Guadalajara se emocionaba recordando los momentos vividos durante su juventud. Finalizaba su discurso apelando a que a partir de ese momento, su ciudad predilecta sería Guadalajara hasta el final de su vida. 

En la ciudad de Guadalajara se sucedieron numerosos homenajes a la figura del dramaturgo arriacense. Fue muy emotivo el acto de colocación de un mosaico en la vivienda en donde nació e igualmente con el paso del tiempo se instaló una placa conmemorativa en la entrada del portal en donde pasó su infancia. Se le puso el nombre de una calle en su honor en la barriada de los escritores y un busto en el llamado paseo de las Cruces, obra del escultor Luis Sanguino. 

Salvador Embid entregó en 1985 el Popular a Buero Vallejo.

Antonio Buero Vallejo falleció en Madrid el 29 de abril de 2000, decretándose tres días de luto y ondeando las banderas de la fachada del Ayuntamiento de Guadalajara a media asta. De manera póstuma en el año 2002, al nuevo teatro de la calle Cifuentes se le puso su nombre y el 13 de diciembre de 2016 se inauguraba en el palacio de la Cotilla una sala museística permanente, destacando su despacho que poseía en su domicilio madrileño. También un instituto de enseñanza media de nuestra capital lleva su nombre.