La Gerencia de Guadalajara, un compromiso continuo con la excelencia en cuidados

01/04/2026 - 18:01 M.T.A

Ha implementado cuatro guías de buenas prácticas internacionales con evidencia científica

Desde el 1 de enero de 2025, la Gerencia del Área Integrada (GAI) de Guadalajara está acreditada como Centro Comprometido con la Excelencia en Cuidados (BPSO). Es un reconocimiento a la excelencia de cuidados de enfermería basados en la última evidencia científica y la aplicación de guías de buenas prácticas, que supone un gran paso cualitativo y un compromiso decidido y continuo con la atención sanitaria con la vista puesta siempre en mejorar y alcanzar la excelencia.

El Programa de Centros Comprometidos con la excelencia en cuidados, conocido internacionalmente como Best Practice Spotlight Organizations (BPSO), está impulsado por la Asociación Profesionales de Enfermeras de Ontario (RNAO).

La GAI fue seleccionada en 2021 como candidata para alcanzar este reconocimiento. Durante tres años debía implementar, mantener y valorar los resultados de tres guías de buenas prácticas, pero en el caso de Guadalajara fueron cuatro: una guía de apoyo a pacientes ostomizados, de apoyo a la lactancia materna, sobre el abordaje del manejo vesical e intestinal en adultos (incontinencia), y de prevención de las lesiones por presión.

El trabajo, tanto para llegar a ser candidato como conseguir este reconocimiento ha sido muy intenso y ha requerido la implicación de muchos profesionales. Empezó cuando la directora de Enfermería era Ana Hurtado; consiguieron ser candidatos con Ángeles Martín; y lograron el reconocimiento con el director actual de Enfermería, Alberto Díaz. El 1 de abril de 2025 se hizo oficial esa certificación en un acto con la directora general de Cuidados y Calidad del Sescam, Monserrat Hernández. “A partir de ese momento ya quedó todo, por decirlo así, consolidado, conformado”, señala Díaz, aunque este no fue un punto y final, sino un punto  y seguido, pues tienen que seguir manteniendo lo conseguido y seguir dando pasos de mejora.

En este proyecto resulta fundamental el trabajo en equipo y la implicación de los profesionales de enfermería, que está dirigido por una líder y colíder general, además de otros líderes y colíderes específicos de cada una de las guías, así como impulsores y evaluadores para extender la cultura de la evidencia científica en los cuidados.

Tras su implantación, ahora están trabajando en un plan de sostenibilidad, teniendo en cuenta que estas guías de buenas prácticas tienen que llegar a todos los centros de salud de la gerencia, no solo al hospital, con la dificultad que eso supone, por la dispersión geográfica y la densidad de población variable que hay en la provincia. “Ese es uno de los objetivos que nos marca: la expansión”, señala el director de Enfermería, por lo que añade que en esta tarea son muy importantes los impulsores. Son esas personas que están dentro de la red para “sensibilizar” al resto de compañeros para que conozcan cómo se trabaja con BPSO y  extender su forma de trabajar distinta que supone meterse en este proyecto. “Más allá de los liderazgos de las guías, que también trabajan cada día por ello, es muy importante resaltar la figura del impulsor, porque es el enfermero o enfermera que está en su día a día en la práctica clínica y que lleva esta evidencia a los cuidados, lo comparte con los compañeros en las formas de evaluar, de registrar y habiendo recibido una formación reglada por nuestra parte, o sea que está todo muy protocolizado”, explica Beatriz Rodríguez, líder del proyecto BPSO y responsable de Supervisión del Área de Docencia, Formación e Investigación de la Gerencia.

Otra figura clave es la del evaluador, que se encarga de evaluar los resultados de salud con las acciones que están llevando a cabo, y es el que ofrece “esa monitorización del cambio”, apunta Rodríguez.

Los resultados obtenidos se dan a conocer a toda la institución. Los líderes del proyecto los presentan a la dirección, al BPSO Host Regional de Castilla-La Mancha, y a cada unidad.  “BPSO, más que llevar solo esa práctica a la evidencia es una filosofía de trabajo, es trabajar desde un punto de vista en el que tú reconoces esa evidencia y la implementas”, y se lleva esa evidencia a la práctica  teniendo en cuenta las características de la situación: contando con la opinión del profesional y del paciente, los recursos existentes  y la forma de trabajar con todo ello.  

Junto a la líder general, Beatriz Rodríguez, está también la colíder de Institución y BPSO y responsable de Evaluación, Alexandra Albu. Ambas llevan un año en el proyecto, pero destacan el trabajo previo realizado por otros compañeros que en su momento ocuparon esta responsabilidad como Beatriz Viejo y Pablo Rojo. Rodríguez señala, en reconocimiento a sus predecesores, que implementar las cuatro guías “ha sido un proceso muy complejo”, pero advierte que “sostener esto en el tiempo también es difícil”. Señala que han llegado “a unos estándares de calidad tan importantes” que es necesario que ellas trabajen para mantenerlos”, y es clara al afirmar que el proyecto BPSO “es muy ambicioso desde el punto de vista de que no vale mantener lo que tenemos, sino que tenemos que tender a mejorar y además ir añadiendo nuevas guías o nuevos ámbitos de aplicación; y esto es un proceso continuo que no para”. Una vez que consiguen la certificación es crucial seguir trabajando para mantenerla, ya que también cabe la posibilidad de que puedan perderla.

Tienen reuniones mensuales y auditorías anuales con el BPSO Host Regional; y el equipo coordinador de la GAI de Guadalajara realiza reuniones mensuales con los líderes de las guías para testar la evolución.

El trabajo de Enfermería
La líder del proyecto BPSO y responsable de Supervisión del Área de Docencia, Formación e Investigación de la Gerencia resalta además que este proyecto pone de manifiesto la importancia del trabajo enfermero. “Es un reconocimiento del buen hacer”.

En este sentido Díaz señala que la puesta en marcha de estas guías requiere “compromiso” por parte de los profesionales “porque supone un cambio de cultura y un trabajo añadido (...) Sin el compromiso de cada una de las enfermeras, tanto de Atención Primaria como de Atención Hospitalaria y su buen hacer, no sería posible hacerlo”.

Balance y logros
Más de un año después de su puesta en marcha, Díaz asegura que el balance, desde la dirección, es “positivísimo”, pues han conseguido “muchas cosas” que de otra forma tal vez no hubiesen sido posibles, y además “con un aval”.

Entre los logros está contar con una segunda enfermera estomaterapeuta para las consultas de ostomía; una unidad de lactancia materna donde hay una matrona referente para favorecer la lactancia tras el nacimiento, y que también realiza una valoración prenatal; han logrado que el 80% de las mujeres reciban educación para la salud previa al nacimiento de su hijo; el contacto piel con piel ha mejorado de un 60% a un 90%,  que es una de las recomendaciones de las guías; la extracción manual de leche materna, que era una práctica poco habitual ha llegado casi al 80 por ciento. En las unidades en las que está implementada la guía de prevención de lesiones por presión, el 90% de los profesionales, en el ingreso de un paciente, evalúan si hay un cierto riesgo y están pendientes de ello, con lo que disminuyen la incidencia de las lesiones. Desde la consulta de enfermeras  de estomaterapeutas, han pasado, de un 80 a un 95% de destreza en autocuidados del paciente después de haber pasado por sus consejos, e incluso han conseguido disminuir la prescripción farmacológica en cuanto al estreñimiento en las unidades en las que está implantada la guía.

“Ya es un éxito el hecho de llevar la última evidencia, pero es que además ya vamos recogiendo sus frutos”, precisa el director de Enfermería, que reconoce que aún hay “margen de mejora”, pero “sí que estamos consiguiendo resultados objetivables”. Además recuerda que han conseguido una guía rápida de prevención de lesiones por presión acreditada por el Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP); y han logrado ser finalistas de los premios de la Fundación para el Desarrollo de la Enfermería (Fuden) con la guía de estreñimiento en un estudio multicéntrico donde había varios hospitales integrados, entre ellos, el de Guadalajara.

Díaz señala también que una apuesta de la actual dirección ha sido la liberación de una enfermera para que se encargue de la evaluación, que en este caso es Alexandra Albu, especialista en Enfermería Familiar y Comunitaria, y la que ejerce el coliderazgo y que es, según Rodríguez, “el corazón del proyecto”.

El futuro
El futuro de este proyecto BPSO pasa por implementar un plan de sostenibilidad, que supondrá llevar la guía de lesiones por presión a un centro sociosanitario, que en este caso será la residencia  Los Olmos. “Una vez que lo tengamos implantado y esté consolidado, nuestra idea es intentar llegar a otros centros sociosanitarios; y cuando consigamos este proyecto de sostenibilidad será el BPSO Host regional quien nos irá marcando qué otros proyectos necesitamos o qué sostenibilidad es necesaria para poder seguir implementando y conseguir la renovación de la certificación”, concluye Díaz.
    

ASÍ FUNCIONAN LAS GUÍAS BPSO

“El número de pacientes con lesiones por presión ha bajado un 6%”

Blanca Morales es enfermera de enlace de la Unidad de Continuidad Asistencial (UCAPI). En primer lugar señala que las lesiones por presión afectan a más de 90.000 personas en España, por lo que prevenirlas “es una manera de mejorar la calidad de vida de los pacientes”. Recuerda que cuando se estudió qué guías se podían implantar vieron que la de prevención de lesiones por presión era “importante”. La guía está implantada en hospitalización y atención primaria y actualmente se está llegando a los centros sociosanitarios. Para poder implantar las recomendaciones basadas en la evidencia se han realizado sesiones informativas a los profesionales, realizando cursos, videoconferencias e infografías para que los profesionales las tengan disponibles en las unidades para resolver dudas. También han tenido que cambiar los registros en su programa informático para poder hacer una buena continuidad asistencial. En atención primaria, donde hay una mayor relación con el paciente, se ha informado a los cuidadores sobre cómo hacer cambios posturales, medidas de higiene y de control de la humedad, que han sido bien recibidas. En el hospital, según Morales, en cuanto a los datos de las lesiones que se producen en el centro, en 2022 fueron un 10,43% y en 2025 un 4,29%. La clave, apunta, es la prevención. Cuando el paciente ingresa se le hace una valoración del riesgo de sufrir lesiones, y en base a esta hay unas medidas estándar a aplicar, independientemente de las personas que estén trabajando en ese turno. Morales destaca como punto positivo la evaluación continua, ya que se recogen todos los datos mensualmente y permite ver cuáles son las posibles áreas de mejora. Antes de implantar las guías, la valoración en el momento del ingreso se hacía en el 37 por ciento de los pacientes y en 2025 llegaron al 90.  En cuanto a las medidas de prevención, por ejemplo, con la recomendación de utilizar dispositivos de alivio de la presión (colchón antiescaras, cojines...), en atención primaria se ha pasado de utilizarlos en un 19% a hacerlo en un 35% de los casos; y en el hospital, de un 48 a un 62 por ciento. Y gracias a este programa también se han comprado más dispositivos de alivio de la presión.

 

“La valoración prenatal de lactancia llega al 80%”

Iria Alvarado, enfermera especialista en Ginecología y Obstetricia, explica que la implantación de la Guía de lactancia materna ha sido un “proceso estructurado de cambio”  y “progresivo”, en el que se ha requerido la colaboración de todo el equipo, una formación de los profesionales implicados y motivación. Han adaptado los circuitos, se ha creado una unidad específica de lactancia materna y la profesional que está en la consulta se encarga de formar a todos los profesionales de la planta para que todos los cuidados sean estandarizados.
Los datos de 2025 revelan que la valoración prenatal de lactanacia ha pasado de prácticamente cero a un 80%; el contacto piel con piel ha pasado de un 80 a un 90%; la extracción manual de calostro, que antes se hacía de forma muy puntual, ahora también está en un 80 por ciento.
En cuanto al feedback de las familias, asegura que es “muy bueno”. Según Alvarado, hay familias que eligen el Hospital de Guadalajara porque tiene consulta de lactancia. “Para las mujeres es muy importante el acompañamiento que reciben durante todo el periodo que están aquí ingresadas” , y notan “muchísimo” la diferencia respecto a asistencias anteriores en el mismo centro u otros. “El saber que están acompañadas, que si tienen una pregunta la pueden hacer, que es un espacio donde puedes ir casi en cualquier momento y que a cualquier persona le puedes preguntar y te van a dar buenas recomendaciones, les ayuda mucho”.

 

“Solo un 33% ha necesitado medicación”

Tamara de Castro, enfermera de Nefrología, explica cómo se ha llevado a cabo la implantación de la Guía sobre al abordaje del manejo vesical e intestinal en adultos (incontinencia). En primer lugar señala que se realiza un abordaje “proactivo” y que su implantación difiere de unos pacientes a otros, pues no es lo mismo en aquellos que están en hemodiálisis que los que están en salud mental. Esto ha requerido  reunirse con los profesionales de cada servicio y “hacer equipo” para ver las necesidades, pues ellos son los que mejor conocen lo que precisa el paciente de cada unidad. Han impartido sesiones de educación para la salud en planta, se ha elaborado una cartelería y se entregan tripticos informativos a los pacientes. También han llegado al Instituto de Enfermedades Neurológicas. En cuanto a los resultados, afirma que han sido “muy variables”. Por ejemplo, precisa que en hemodiálisis, más del 71,7% de los pacientes padecen estreñimiento y tras la aplicación de la guía y sus recomendaciones solo un 33 por ciento ha necesitado  medicación laxante. En la unidad de daño cerebral se han centrado, sobre todo, en reforzar el registro y han visto que un alto porcentaje de pacientes tienen una reeducación vesical y han conseguido no tener dependencia en esa área. El futuro de esta guía, dice, pasa por seguir manteniéndola y que los pacientes sean conscientes de que afecta a una necesidad básica del día a día.

 

“Hay más continuidad de cuidados”

Inmaculada Wandelmer y Ana Pérez son enfermeras de la consulta de Ostomías. Ambas coinciden en que esas recomendaciones que se recogen en la Guía de apoyo a pacientes ostomizados, basadas en la evidencia científica, ya se estaban aplicando, pero gracias a ella pueden realizar una evaluación sobre su cumplimiento. Una de las mejoras que se ha conseguido es la atención previa a los pacientes a los que van a realizar una ostomía con la incorporación de una enfermera, y también en el acompañamiento posterior. Ahora, señalan, “hay más continuidad de cuidados” durante todo el proceso. Además, esta guía ha permitido preparar también al resto de profesionales implicados que están alrededor del paciente, como los de atención primaria, no solo para que sepan tratar la ostomía, sino también a la persona que la lleva. Entender en qué situación está y el momento por el que está pasando para poder atenderlo de una forma integral. Además, se da la circunstancia de que los pacientes son cada vez más jóvenes, por lo que mantienen una vida activa e incluso siguen trabajando y tienen que adaptar su nueva realidad a su día a día. Es un cambio a la hora de ir al cine, a la playa o montar en avión y desde la consulta de enfermería de Ostomía están siempre al lado de los pacientes para resolver sus dudas, desde antes incluso de la cirugía, cuando les dicen dónde les van a realizar la ostomía, reduciendo así la incertidumbre y dando tranquilidad;  durante la hospitalización, cuando les enseñan a cómo cambiar la bolsa y les preparan para adaptarse a su día a día; y durante los tres años posteriores a la intervención. El teléfono de contacto de esta consulta es directo, no pasa por centralita, lo que garantiza cercanía y atención rápida. Además, facilitan que los pacientes conozcan a otros que están en su misma situación contactando con la asociación de ostomizados. Con su especial sensibilidad, Inma y Ana, consiguen crear un vínculo especial con sus pacientes, pues ellos les confían lo más íntimo, y ellas les proporcionan seguridad y apoyo incondicional.